Sombras que Susurran 

Siempre fui de pocas palabras
el tipo de chico que observa más de lo que habla
crecí entre las paredes de una casa donde el silencio no era paz
sino ausencia.

Mi madre
una mujer con la mirada partida y las manos fuertes
luchaba contra el tiempo con cada plato lavado
con cada jornada de trabajo
con cada lágrima que no nos dejó ver

Mis hermanos
cada uno aprendió a sobrevivir a su manera


yo
me volví una mezcla de encanto y distancia
coqueto sí
pero no por juego
sino por necesidad
como si cada sonrisa que regalaba fuera un intento de llenar ese vacío
ese espacio que mi padre dejó
ese hueco que ni el tiempo ni las palabras podían rellenar

A veces
me inventaba historias
para no hundirme en la mía
decía que mi padre era un espía
un agente secreto
un héroe exiliado por amor
pero en el fondo
sabía que era solo un hombre que decidió no mirar atrás

Y sin embargo


cada vez que el viento soplaba fuerte en las tardes
yo sentía que alguien me hablaba desde lo invisible
como si una parte de mí supiera que algún día
las respuestas vendrían envueltas en misterio
en labios ajenos
en ojos que brillaran igual que los míos

Hasta que la conocí
y con ella comenzó lo que no sabía que sería el principio del fin
o el fin del principio …

La conocí un viernes de lluvia
cuando el cielo parecía llorar por algo que yo aún no entendía
ella llegó como si no le temiera al agua ni al silencio
cabello oscuro
ojos que no pedían permiso
ni perdón
y una sonrisa que parecía saber más de mí de lo que yo sabía de ella

No era bonita en el sentido común
era magnética
como un secreto
como un libro prohibido que uno abre sabiendo que algo va a cambiar

Me miró
sin pestañear
sin suavidad
como si me hubiera estado esperando
como si supiera que yo era parte de algo que todavía no había pasado

Yo no creía en el destino
hasta que su voz dijo mi nombre
y lo dijo bien
como si lo hubiese escuchado en sus sueños

Nos volvimos inseparables
pero no de la forma en que lo hacen las parejas felices
lo nuestro era como un pacto no dicho
como dos sombras que se reconocen sin hablar

Ella nunca preguntaba por mi padre
pero a veces
sus ojos se llenaban de una tristeza que no era suya
como si recordara algo que yo aún no vivía

Una noche
me llevó a un lugar abandonado a las afueras del pueblo
una casa de madera
casi en ruinas
el aire olía a pasado
y a cosas que no se atreven a morir

—Aquí empezó todo —dijo sin mirarme
—¿El qué? —pregunté sin entender
—Tu historia

Yo me reí
porque era mi forma de defenderme
pero ella no lo hizo

Solo se acercó
me tomó la mano
y me susurró
“Hay verdades que no quieren ser encontradas
pero te están buscando”

Desde esa noche comenzaron los sueños
la voz de un hombre que no conocía pero sentía en mis huesos
susurros que parecían venir del otro lado del tiempo
y un nombre, el mío, gritado entre ecos rotos

Desde aquella noche dormir dejó de ser descanso
y se convirtió en viaje.

Soñaba con un bosque espeso,oscuro
como si la luna no se atreviera a mirar dentro
y en medio de los árboles
una figura - alto - silencioso
con la espalda vuelta hacia mí
y una voz que no salía de su boca
pero llegaba directo a mi pecho

—No te escondas
ya no hay más tiempo —decía

Y al despertar
una extraña sensación de que alguien me había tocado la frente
como una despedida o una advertencia

Ella
Lucía
comenzó a hablarme menos
pero a mirarme más
como si cada palabra que no decía
la enterrara viva en su garganta
como si supiera que lo que venía
iba a romper más que prometer

Una tarde
me entregó una caja
pequeña
de madera agrietada
sin llave

—Tu madre no te la dio
porque pensó que te haría daño
pero el daño ya está hecho
—dijo sin pestañear
—¿Qué es esto?
—Lo que no querías buscar
pero te encontró igual

Tardé horas en decidirme a abrirla
las manos me temblaban
como si la madera respirara
como si supiera que estaba a punto de romper algo más que el silencio

Dentro de aquello fotos, papeles, una carta amarillenta
y un relicario en forma de luna

La carta no tenía firma
pero hablaba de mí
de un niño que nunca debió saber la verdad
de un hombre que fue sombra y también luz
de una traición y de una promesa rota por amor
o por miedo. Y ahí supe que mi padre no estaba muerto
al menos no en el sentido común

Lucía me abrazó sin decir nada
pero sus lágrimas cayeron primero que las mías
porque ella sabía
que esa historia
también era la suya…

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