¡NO A LOS LAXANTES! 

The Purge”, franquicia iniciada en 2013, fue dirigida por su creador James DeMonaco quien también dirigió dos de las secuelas, y escribió los guiones de todas las películas de la serie. Una quinta entrega, ”The Forever Purge”, se estrenó el 2 de julio de 2021. Además de los filmes, la franquicia generó una serie de televisión, que se estrenó el 4 de septiembre de 2018.

“The Purge: Election Year “(2016) es la tercera película de la saga y fue estrenada el 1 de julio de 2016 en la que Frank Grillo y Edwin Hodge repiten sus roles estelares de la cinta anterior. En esta oportunidad, se les une Elizabeth Mitchell quien interpreta a la senadora Charlie Roan.

El film está ambientado en el 2040, año de elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América. La disputa electoral enfrenta al ministro religioso Edwidge Owens, miembro de los Nuevos Padres Fundadores (NFFA, por sus siglas en inglés), con la senadora Roan, quien quiere poner fin a la Purga anual tras perder a su familia, durante la adolescencia.

Me quedé mirando una película de terror y me dormí pensando cómo sería despertar dentro de ella. ¡Cuidado con lo que deseas que podría convertirse en realidad! Repentinamente, estaba protagonizando12 horas para sobrevivir: El año de la elección” (The Purge: Election Year, 2016). ¡¿Cómo es posible?! Y ¡¿Qué diablos hago aquí?! No es el tipo de film en el que me gustaría despertar, pero ¡qué más da! está Elizabeth Mitchell, y qué no daría por actuar junto a ella…

El golpeteo de la lluvia azotando las ventanas y el ulular incesante de las sirenas me despiertan. Abro los ojos y me desperezo en el sofá. Charlene y yo estamos en la habitación anti pánico de nuestro hogar: acaba de comenzar la Noche de Depuración. Me incorporo pausadamente mientras Charlene está sentada frente a su escritorio, revisando papeles. Me mira con ternura y me dirige un beso imaginario. En una repisa de mármol alcanzo a ver varios retratos de nosotras, incluyendo uno del día de nuestra boda; y otro del cierre de campaña. Ella está trabajando para el día después de la elección; postulándose a la presidencia estadounidense; va a enfrentar al candidato de los NFFA, el fanático religioso Edwidge Owens. La subsistencia de la fracturada democracia americana depende de que Charlie (como cariñosamente la llamo) salga victoriosa. Ella se ha convertido en una amenaza seria para la continuidad en el poder de los NFFA; y la “La Purga” es lo único que les garantiza su permanencia en el Gobierno; pero también se convirtió en la esperanza de la ciudadanía progresista del país que requiere un cambio drástico. Esa es la única razón por la que la quieren fuera del juego.

.-.” Charlene ¿Qué ocurre? Me quedé dormida. ¿Ya comenzó? ¿En verdad está pasando? No puedo dar crédito donde estoy y con quién. Es tan real…

-. “Cariño, tranquila. Estamos seguras aquí. Sé que es tu primera experiencia. Pero te seguro que no tienes de qué preocuparte. Leo está a cargo de nuestra seguridad. La casa está protegida. Estaremos bien” Si, mi primera y única Purga, espero. Asentí amablemente, poco convencida; mientras me dirigía hacia ella y la abrazaba por la espalda. No quería preocuparla más de lo que ya estaba. Además, Leo Barnes –a cargo de nuestra seguridad- era un tipo con sobrada experiencia en estas lides; que me caía bien; y sabía que nos protegería hasta el final.

-.” Estoy muy inquieta”, dije con voz temblorosa.

- “Y yo aterrada porque ya he pasado por esto, cariño. Pero estamos juntas y es lo que cuenta; y pase lo que pase lo superaremos. Confía en mí”.

- “Confío sólo en ti. Pero permíteme ser escéptica respecto a los demás”.

De pronto escuchamos disparos en el piso de abajo. Ingresa Leo Barnes, muy agitado.

- “Senadora, tenemos que irnos. Su esposa y Ud. ya no están a salvo aquí”.

- “¡¿Qué ocurre, ¡¿Leo?!” pregunta Charlie, visiblemente alarmada.

- “Alguien nos traicionó dijo secamente. En efecto, la protección de nuestra casa estaba comprometida porque alguien desactivó el sistema de seguridad. Charlie me mira atónita. Sin pensarlo dos veces, tomo una pistola browning 9 mm y unos cargadores que tenía en la biblioteca. Sin tiempo que perder Charlie me toma fuertemente de la mano y salimos del cuarto anti pánico, siguiendo a Leo. Ella confía mucho en él. Yo sólo confío en Charlene y en la browning…

-” ¡Están dentro! ¡Rápido! ¡Tenemos que salir de la casa! Nos abrimos paso a balazos, protegiendo a Charlene. Es vital mantenerla con vida. Ella es la figura pública que encarna la esperanza de una abrumadora mayoría de jóvenes y adultos de mediana edad dispuestos a seguirla; que desean un verdadero cambio que termine con esta pesadilla depurativa. Los adultos mayores, en general más tradicionalistas, respaldan a los NFFA; aunque una minoría de ellos apoya a la senadora. Como sea, las encuestas preliminares le son favorables a mi chica. Veremos…

En medio de la balacera, bajamos como podemos a la planta baja, y nos cubrimos detrás del sofá de la sala de estar. Escuchamos gritos, más disparos y los pasos apresurados de los mercenarios que vienen por nosotras. Nos estamos quedando sin municiones. Leo y yo nos miramos desesperanzados, empero estamos dispuestos a vender cara la derrota. Cuando esperábamos lo peor, súbitamente se escucha una metralla ensordecedora que no se dirige contra nosotros. Alguien atacaba a los mercenarios. La caballería habia llegado…

Era Dante Bishop y su gente que viene al rescate. Charlene reconoce su voz, y le dice a Leo que Dante es de confianza; que podemos salir tranquilos (me pregunto cómo este tal Bishop supo de nuestra caótica situación). Soy un manojo de dudas y desconfianza; pero Charlie me tranquiliza y dice:

- “No temas, cariño. Es Dante, líder de Los Centinelas de la Medianoche. Lo conozco”. - “Te prometo que todo estará bien.

. - “Oye, amor. No temas por mí porque no soy una esposa indefensa y lo sabes. Te protegeré como sea, con lo que tenga a mano”, dije con decisión y como para dejar en claro mi rol en todo este asunto. Me sonríe con dulzura y tomándome firmemente la mano apela a una de nuestros chistes “internos”:

- “Pero ¿Qué le decimos a la muerte, hoy?”

-. “Hoy, no será el díarespondo y ambas sonreímos con complicidad. Es una frase de nuestra serie favorita. En medio del caos, nos miramos a los ojos. Una mano sobre otra. Una promesa sin palabras.

- “¡Salgamos de aquí!” y ambas corremos.

Dentro de la casa todo es caos y destrucción; finalmente estamos fuera y nos dirigimos hacia el Este de la ciudad, escoltadas por Leo (único superviviente del equipo de seguridad) y por los hombres de Dante. Resulta que a este tipo lo envió un tal Joe, dueño de una tienda de abarrotes. No tengo claro cómo Charlene conoció a estas personas; sin embargo, son sus aliados. Dante Bishop lidera un grupo de insurgentes anti purga que, desde las sombras, intenta socavar a los NFFA desde hace algunos años. No tengo idea de cómo terminó vinculándose con la causa de Charlie. No me caiga bien; en mi opinión, es un terrorista y, como tal, violento. Charlie no comparte sus métodos, pero no piensa que sea un tipo con malas intenciones; cree que sólo intenta hacer lo correcto y lo hace como puede. A su modo, salva vidas. Como sea, no me agradan él ni sus métodos; tampoco Owens y su troupe. Es otro violento extremista, pero con buenos modales. ¡Detesto la política! ¡Es un asco! Empero, heme aquí, comprometida con el sueño político de mi esposa; y su promesa de restaurar lo que alguna vez fue el Sueño Americano.

Nos abrimos paso a tiros; corriendo por nuestras vidas por las calles de la ciudad; parapetándonos en cada esquina; detrás de cada cerca, bajo cada auto que encontramos.

En nuestro derrotero hacia el Este de la ciudad, nos encontramos a cada paso con escenas surgidas del infierno de la mismísima “Divina Comedia”. Los instintos más primarios del ser humano están en su esplendor, y los rencores secretamente guardados (y los no tanto) ganan la superficie de cada quien y se pavonean con total impunidad: grupos de blancos de la llamada tercera edad persiguiendo y dando muerte a jóvenes, o viceversa; blancos cazando (literalmente) a afroamericanos; éstos cazando a cuanto blanco se les cruza en el camino. Latinos y asiáticos atrincherados en sus ghettos defendiéndose de blancos y negros por igual y a como dé lugar. Todos contra todos. Armas cortas, armas largas; armas blancas, o cualquier cosa que pueda convertirse en tal, sirve para la ocasión. Personas asesinadas “a lo bonzo”; otras colgadas en las plazas o simplemente baleadas en sus autos o en el interior de sus casas. Como dije: el infierno del Dante (y no de Bishop) en su plenitud…Me preguntaba cómo la sociedad estadounidense habia llegado a esto; y cómo el resto del mundo venía a celebrar y participar de tan macabro espectáculo; de esta cacería legalizada. Miraba con la respiración contenida ante tanto horror; por momentos sentía que me desdoblaba en dos, como si estuviera viviendo una película dentro de otra película. Por un momento, temí perder la cordura. Empero un súbito vómito me sacó de ese estado catatónico; y una intensa tensión muscular me puso en alerta. Siempre junto a Charlie, quien miraba a su alrededor con una mezcla de espanto y rabia. Creo que lo que veía no hacía más que motivarla aún más en la cruzada que se habia propuesto. Es una gran estratega política y un ser humano con una sensibilidad exquisita y con mucha conciencia de lo que significa tener responsabilidad social (sea lo que sea que eso signifique). Yo la miro con orgullo y admiración. Es una gran chica, mi heroína…

Una tal Laney Rucker viene por nosotros en una ambulancia (los servicios de emergencia son respetados y gozan de inmunidad tácita). Otra conocida del tal Joe. Nos encuentra en un callejón, apenas iluminado por faroles parpadeantes, en el cual nos habíamos ocultado. Subimos al transporte y partimos. El vehículo evita las avenidas e intenta circular por las calles menos transitadas. Escuchamos el eco de disparos, acercándose peligrosamente.

En la ambulancia vamos Charlie, Leo, Laney, un acompañante y yo. En otro vehículo van Dante y su gente. Al girar en una esquina, observamos el avance cauteloso, armas en mano, de un grupo de mercenarios del grupo “White Power” que responde a los NFFA. Su líder hace una señal al resto del grupo para que tome posiciones detrás de vehículos abandonados y contenedores de basura. Nos han visto y el enfrentamiento es inevitable.

Decidimos bajar de los vehículos e ingresamos a un edificio abandonado para refugiarnos. No tenemos otra opción. Comienzan a dispararnos con armas cortas y largas. Dante y su gente disparan con precisión, eliminando objetivos. Leo y yo hacemos nuestra parte; todos con la única misión de mantener a Charlie con vida.

De pronto, nos lanzan granadas de humo para crear confusión entre nosotros. Tienen relativo éxito en generar desconcierto, ya que un par de efectivos de la White Power consigue flanquear el edificio, y escala por una pared lateral; nos sorprenden disparándonos desde una ventana adyacente. Leo ordena una retirada estratégica porque nuestra desventaja es notoria. La White Power avanza, tomando control del edificio.

Todos subimos a la azotea intentando escapar por los tejados, desatándose una persecución tenaz por parte de nuestros oponentes. Saltando entre edificios, nos enfrentamos a nuestros hostigadores en un duelo mortal. Leo, ágil y astuto, lidera la huida, eliminando a los perseguidores uno a uno.

El hostigamiento continúa a pie por las calles de la ciudad. Los mercenarios nos pisan los talones por callejones estrechos y sitios abandonados. Por fin, logramos refugiarnos en el alcantarillado (¡¿Es en serio?! ¡¿Acaso vamos a caminar entre ratas y la mierda de la ciudad?!¡Por Dios! ¡Las cosas que hago por amor!). El lugar es un verdadero laberinto subterráneo, y pronto se convertirá en ríos de fuego de metralla. El eco del enfrentamiento retumba en los túneles. Nos dan alcance y comenzamos un combate cuerpo a cuerpo, excepto Charlene a quien ocultamos en una boca de salida protegida por dos hombres de Dante. Leo logra herir mortalmente al líder de los mercenarios y Bishop lo remata de un certero balazo en la nuca. La muerte del mandamás de White Power confunde a sus hombres; lo suficiente como para darnos tiempo de huir.

Llegamos a un muelle abandonado donde hay un bote que, a simple vista, parece estar en buen estado. La idea es escapar por el río. Sin embargo, los White Power nos alcanzan y se produce otro tiroteo en el mismo atracadero. Leo resultó herido levemente; aun así, todos logramos abordar el bote y nos alejamos en medio de la oscuridad. Al cabo de un tiempo, ganamos la otra orilla. En esta parte de la urbe, el silencio es ensordecedor; sólo interrumpido por el ulular de las sirenas, proveniente de la otra ribera.

Por fin llegamos al hospital subterráneo, refugio de Dante, su grupo y de todo aquel que se sienta vulnerable y pudiere quedar a merced de los purgadores. Leo es asistido de inmediato. Nada grave, felizmente. Charlie recorre el área y se detiene en cada cama; en cada rincón conversando con las personas que salen a su paso para saludarla o abrazarla; ella las consuela y alienta a no bajar los brazos; los invita a pensar que otra América es posible. Se acerca a mí y me dice con mucha determinación:

- “Prometo que voy a detener y llevar Owens y a los promotores de esta locura ante la justicia. Será mi primera orden ejecutiva. La Nación no estará a salvo hasta entonces”.

- “Si, pero para eso tienes que mantenerte con vida; y esa es mi misión”, respondo.

- “Tu misión es no morir en el intento, amor. De otro modo, nada tendría sentido para mí, ¿De acuerdo? Agrega, tomándome del mentón, con cariño.

De pronto, tenemos la sospecha de que algo está pasando en el perímetro externo del hospital. Y la sospecha se convierte en certeza cuando vemos que una división completa de infantería avanza, lentamente, por la calle. Cada uno corre a tomar su puesto. También yo lo hago no sin antes asegurarme de que Charlie esté a salvo. Una columna interminable de tanques, acompañados de infantería a pie, se acerca. Es la Guardia Nacional que se aproxima cautelosamente. Nos preparamos para defender el lugar. Soldados armados hasta los dientes con fusiles de asalto, ametralladoras, lanzacohetes y otras armas de fuego de apoyo avanzan con sigilo, pero no parecen tener una actitud beligerante. ¡¿Qué carajos está pasando?! Nuestra sorpresa es mayúscula al ver al mismísimo General Sheridan McClellan, comandante en jefe de la Guardia Nacional, con una bandera blanca. Exigía hablar con Charlene...

Confieso que nadie esperaba esta jugada de la Guardia Nacional cuyos mandos, al parecer, estaban planificando un levantamiento desde hace algún tiempo; y vieron la oportunidad de llevarlo a cabo, esta noche de anarquía absoluta.

Charlie sale al encuentro del militar.

- “General…

- “Senadora…” se presentan mutuamente y se estrechan la mano.

- “Senadora, hablaré sin rodeos. Atacaremos la catedral y detendremos a los NFFA. ¿Está con nosotros?”.

- “Está violando la Constitución de los EE. UU que juró defender, General ¿Lo sabe, ¿verdad?”

- “No lo creo, senadora. Es noche de Depuración, por lo que no cometeremos delito alguno; pero sí restableceremos la cordura en este país. ¿Contamos con Ud.?

- “¿Por qué yo?

- “¿Quién otra sí no?”.

- “¿Qué ocurrirá con los NFFA?

- “Si no oponen resistencia, los enviaremos a la Isla de Rikers o, mejor aún, a Guantánamo hasta ser juzgados; y liberaremos al montón de infelices que tienen para sacrificar esta noche, en nombre de quién sabe qué”.

- “¿Y si se resisten? El Servicio Secreto está con ellos”. Qué pasará. Quiero ganar esta elección de manera limpia y justa, General.

- “Ud. haga su parte y déjeme hacer mi trabajo, senadora. Descuide. Owens sobrevivirá. Ya quisiera convertirse en mártir el maldito imbécil”.

- “Si no fuera Noche de Depuración esto sería sedición pura y llana”, dije cuando regresó Charlene y nos contó lo que iba a pasar. - “Como sea. ¡Que Dios nos ayude! Agregué.

Al cabo de una hora, de los NFFA sólo quedaba la sigla y un mal recuerdo. El único sobreviviente fue el Reverendo Owens; el resto murió durante el asalto de la Guardia Nacional a la Catedral Nacional de Washington, donde estaban reunidos y a punto de celebrar su macabro rito anual de sacrificios humanos (pobres diablos sin hogar o personas de bajos recursos a quienes los guardias nacionales liberaron de inmediato). Fue una auténtica carnicería. Creo que los NFFA no lo vieron venir y tampoco esperaban ser purgados. Como sea: “Quien siembra vientos, cosecha tempestades” …

Finalmente, Charlene ganó la elección; y no solo obtuvo los votos necesarios en el Colegio Electoral, sino que también ganó el voto popular. Se convirtió en la 51º presidente de los EE. UU y la primera mujer que logró romper el techo de cristal. ¡Esa es mi chica!

20 de enero de 2041; ala Oeste del Capitolio en Washington DC. Mediodía soleado que hacía tolerable el frío invernal. El presidente de la Corte Suprema toma juramento a Charlene; yo, a su lado, sonriente y feliz.

De la nada, un dron se posiciona frente a nosotras. Pensé ¡cuánta seguridad!

Un extraño silbido en el aire. Algo impacta en mi cabeza. Charlie, volteando hacia mí, mirándome con desesperación. Yo intentando sujetarme de ella y arrastrándola en mi caída. El dron nos habia disparado.

- “¡Nooo! ¡No me hagas esto, Doris! ¡No, ahora! Me grita entre sollozos, mientras me sostiene en sus brazos. – “Me prometiste toda una vida, ¡juntas”!

- “No te preocupes, amor. Es sólo un sueño”, le dije…

Elizabeth Mitchell

En una sociedad desgarrada por la violencia institucionalizada de "La Purga", y con una democracia ahogada en sangre; algunas voces se levantaron para recordarnos que aún valía la pena luchar por quien amábamos. Aunque nos costase la vida…

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