Una joven limeña despierta en una versión alternativa de su vida, donde el cielo siempre es celeste y las emociones se sienten a flor de piel. En este mundo onírico, conoce a Luna, una artista callejera que parece verla más profundamente de lo que nadie nunca lo ha hecho. A través de encuentros llenos de arte, silencios, confesiones y una conexión poderosa, Valeria deberá decidir si sigue el guion que el mundo ha escrito para ella, o si por fin empieza a escribir el suyo propio.
INTERIOR. CUARTO EN SAN BORJA - MAÑANA
VALERIA (24), limeña de clase media alta, pelo castaño oscuro, largo, suelto, se despereza con lentitud. La luz que entra por la ventana no es la de siempre. Es cálida, pero intensa. Se incorpora y nota que el cielo no es el de Lima: es un celeste imposible, como pintado a mano.
VALERIA (para sí misma, en voz baja) ¿Esto es un sueño...? ¿O es mi vida la que ha estado dormida todo este tiempo?
Mira a su alrededor. Todo parece familiar, pero hay detalles que no encajan: fotos de momentos que no recuerda haber vivido, un afiche de una obra de teatro con su nombre en el reparto, una bicicleta en la esquina de la habitación. En el escritorio hay un cuaderno con su letra.
Abre el diario. La primera página dice:
"Hoy la besé. El mundo no se acabó. Empezó."
Valeria lo cierra de golpe. Toca su pecho, como si sintiera un eco. Se viste con una chaqueta de jean que no recuerda haber comprado y sale.
EXTERIOR. CALLES DE BARRANCO - TARDE
Valeria camina por las calles bohemias de Barranco. Todo parece más vivo. Las paredes hablan. Los árboles la saludan. La brisa tiene sabor a nostalgia. Gente sonríe sin razón. Y entonces la ve.
LUNA (25), está de pie frente a un mural. Pinta con decisión, manchas de color cubren sus manos. Tiene un aro en la nariz y una mirada imposible de sostener demasiado tiempo.
LUNA (sin voltear) Llegaste tarde... pero llegaste.
VALERIA (confundida) ¿Nos conocemos?
LUNA (sin dejar de pintar) Quizás en otra versión de ti.
Valeria se queda sin palabras. Se sienta en la vereda, simplemente la observa. Luna pinta un rostro que se parece demasiado al de Valeria.
INTERIOR. CAFÉ EN BARRANCO - NOCHE
Pequeño, cálido, con olor a canela. Música en vinilo. Luna y Valeria frente a frente. Dos tazas de café entre ellas. El mundo parece haberse detenido.
VALERIA (sincera) Hay algo en ti que me da miedo... pero también me atrae.
LUNA (dulce) No soy yo. Es lo que ves de ti en mí.
VALERIA (mirada perdida) En mi vida real, nunca me atreví a...
LUNA (interrumpiendo) A vivir. Lo sé.
Un silencio los envuelve. Pero no incomoda. Es como un abrazo que no necesita brazos.
EXTERIOR. MALECÓN DE MIRAFLORES - NOCHE
Caminaron durante horas. El malecón parece flotar. Las luces de la ciudad, tenues. El cielo sigue siendo celeste, aunque es de noche.
LUNA (seria) Valeria... esto no es un sueño. Es una posibilidad.
VALERIA (con un nudo en la garganta) ¿Y si elijo quedarme aquí?
LUNA (tocándole la mano) Entonces nada volverá a ser lo mismo... ni allá, ni aquí.
Valeria cierra los ojos. La besa. Es un beso suave, lleno de verdad. No es pasión. Es valentía.
INTERIOR. CUARTO DE VALERIA - MAÑANA SIGUIENTE
Valeria despierta sobresaltada. Todo es gris otra vez. Lima suena a bocinas y vecinos. Pero algo cambió.
Mira su reflejo. Sus ojos brillan diferente. Va al escritorio. Busca el diario. No está. Pero en su celular hay una nota nueva, que no escribió:
"Lo viviste. No lo olvides."
Su mamá grita desde la cocina.
VOZ DE MAMÁ ¡Valeria! ¡Apura! ¡Se te hace tarde!
Valeria respira hondo. Va a la ventana. El cielo sigue gris... pero ahora, entre las nubes, hay un rastro de celeste. Suficiente para empezar.
VALERIA (V.O.) Tal vez solo fue un sueño. O tal vez fue el universo dándome una segunda oportunidad.
Sonríe.
VALERIA (V.O.) (CONT'D) Esta vez, yo escribo el guion. Con amor. Con miedo. Pero mía.
FUNDIDO A NEGRO.
FIN




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