Los dedos en el teclado, las uñas desgastadas y sin algo de piel, los dientes no saben como comportarse ante la tension. La confusión aún no permite diferenciar los elementos del contexto, aunque solo se visibilizan claramente dos, del lado izquierdo de la pantalla una pastilla azul… del lado derecho, una especie de tapa o boton rojo.
El único atino del momento es levantar ambas manos, frotarlas fuertemente por los ojos e intentar despejar la realidad: un salon lleno de personas de corta edad, o al menos parecen creer atravezar una corta edad, actuando como si no existiera, coexistiendo, ante la mirada aún confusa de un…¿nuevo?,¿viejo? ¿personaje?¿persona? ¿ser?
la suavidad del rose de una mano por la piel del rostro busca facilitar la bajada de ideas, pensamientos o recuerdos. La necesidad de pararse e imponer explicaciones conforman un cuorum perfecto, lo intenta, pero es imposible. Las pulsaciones aumentan la respiraración, la emisión de palabras es inaudita, verifica con una mano la presión abdominal necesaria para expulsar las palabras, palabras que no van más allá de ser solo ideas mal interpretadas, inconexas e inservibles.
El sonido de las voces es agobiante, pero lo es aún más la imposibilidad de moverse, de hablar, de pensar, de controlar las funciones básicas del organimos… de tener el control.
Fija la mirada en cada uno de los adolescentes presentes en la sala, cada uno tan inmerso en su asunto que parecen no percatarse de la existencia de un ser sin control, sin poder; disfrutando de la presencia sin respeto, incapaz de demostrar existencia.
Trata de recordar, de ver en lo invisible, aunque solo ve dolor, mucho dolor, como una maquina sobreexigida, pero aún con el poder de cuestionar, cuestionarse y no poder hacer absolutamente nada. Intenta moverse nuevamente, aunque inutil, la esperanza le permite darse cuenta que aún existe, que aún siente y lucha con todas sus fuerzas para despegarse del asiento, gira la mirada mientras sostiene con sus manos la silla buscando alejar su cuerpo de ella, momento exacto en el que el silencio se apodera del espacio, supone que es para permitir que las ideas se dejen escuchar, pero solo escucha una voz fuera de su cabeza que dice:
- Seleccione una opción
Los nervios se apoderan de sí mismo, gira lentamente al mismo tiempo que levanta la cabeza junto con la mirada, poco a poco, ve a todas las personas con aspecto adolescente mirando hacia su dirección y siente un temor frío bajar sudorosamente por su espalda, escucha nuevamente:
- Selecione una opción
Esa voz hace que sus ojos busquen un rostro, una mirada, y la encuentra justo en dirección frontal, pero en el fondo del salon. Aquellas palabras sin sentido salian de la boca de un joven con rasgos suaves, alto, con uniforme que comenzó a dirigirse hacia su dirección. Una vez frente a frente, se escucha nuevamente:
- Seleccione una opción.
La mismas palabras se repetian una y otra vez, aumentando no solo la tensión, pero en la última repetición algo cambió, el joven frente a él pronuncia las mismas tres palabras al mismo instante que observa a ambos lados de la computadora en medio de los dos, computadora llena de simbolos cuyos significados representan letras, pero sin ninguna explicación posible de interpretar. Mira la pantalla, levanta la vista y ve al joven observándolo seriamente, quien al encontrar su mirada hace una mueca levantando el lado derecho de los labios y la ceja. Baja la mirada, dá un pantallazo visual a la mesa y reconoce una pastilla azul y un “boton” rojo, frunce el ceño, escuchando en plena confusion nuevamente la voz:
- Seleccione una opción
Estira la mano, por inercia, hacia el boton, ya que cualquiera sabría que un boton representa en cualquier trama el fin o salida de emergencia de cualquier situación, pero justo cuando la razón le habia dictado una solución inmediata y segura, escucha nuevamente la voz, pero esta vez con un mensaje diferente:
- Elije una opcion correcta, no cometas un error que ya es común, el instinto es algo que suele producir problemas.- decía mientras dejaba de dirijir su mirada y bajaba lentamente en dirección a la pastilla azul.
¿Cómo sabia que la elección estaba siendo guiada por la intuición? ¿Cómo podia sugerir “no cometer un error”? ¿Qué error? Su respiracion era cada vez más audible y solo sabía que estaba vivo por las intensas palpitaciones que sentía.
Levantó la mano izquierda en dirección a la pastilla, la sujetó con los dedos, miró al joven, quien con una mueca de sonrisa hacía una seña gesticulando que debía tomarla, su mano sube lentamente en dirección a su boca y justo en el ese instante eleva la mano derecha y presiona el boton rojo, lo último que visualizó fue un rostro de confusión y enfado, para luego ya no ver más que oscuridad.
Despertó nuevamente, solo para notar que estaba sentado en su silla gamer, con la mano derecha sobre el mouse, cuya posición en la pantalla ubicaba el cursor exactamente sobre la opcion “start”.



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