Despiadada. De acción y crímenes. Conspiración, corrupción, drogas. Batallas. Revanchas. Violencia. Internals affairs. Todo ello, con base, cada vez más feacientes y sustentadas, en las carencias de hombres y mujeres con tránsitos de vida no resueltos. En todo aquello que son y seguirán siendo los afectos y sentimientos más elementales de la humanidad.
La desvalorización y sus muestras negativas consecuenciales, producto de la no orientación adecuada y oportuna de los responsables. El desconocimiento de la responsabiliadad para la que debemos y somos llamados en algún momento y que no atedemos por distintas razones que, deben también, ser atendidas, hasta por la misma sociedad.
ESTRAGOS, es de esas películas que no por estar repleta de acción y de la buena, porque su edición y disposición de efectos especiales es merecedora de permios; es también, de esas películas que, en caso de prestarse para una conversación posterior de café, nos permitirá hacer esa mirada contradictoria a las consecuencias antes descritas, de la sociedad en la que vivimos, asi no estemos tan cerca, pero, que si probablemente nos deja ver como el desenfreno de complaciencia extrema ante los seres queridos, puede arrojar la mayor de las deformaciones y consecuencias nefastas en su haber.
En un mundo donde lo que prevalece aún, es hacerse millonario en el cúmulo de dólares porque los salarios no responden a nada de las exigencias de la sociedad mercantil y porque, indistintamente de ello, hay quienes si les permiten accesos desmedidos producto de su condición económica concreta. Estos contraste son y siguen siendo, la denuncia que subyace desde una cinta que al parecer, solo debe admirársele por el nivel de las coreografías, la edición y tratamietno de su guion, las actuaciones representativas de su elenco y el solvente guion el cual, desde mi juicio, estuvo muy bien tratado antes de llevar la cinta a la pantalla.
Afortunadamente, debo destacar que Tom Hardy se luce y se rescata al mismo tiempo ya que, sus apariciones anteriores no han sido las más afortunadas. No por él y su desempeño actoral, sino porque las cintas no lo han procurado así. Acompañado con elementos del cine como Forest Whitaker y el muy bien escogido reparto, construyeron una cinta bastante “redonda”, en su género, desde mi juicio. La dirección del novel Gareth Evans y la indiscutible edición de esta peli, permitieron la entrega de una cinta bastante rica en sus distintos elementos.
Continua siendo para mí inquietante, las seudo moralidades mostradas en este tipo de películas para con la sociedad y sus audiencias generales, a partir de sus planteamientos. Cuerpos de seguridad que no lo son, por algunos personeros y por sus prácticas corruptas. Líderes sociales que tampoco lo son, producto de sus adolescencias. Criminales que, ven justificados sus actos crueles y despiadados. Sicarios y sicariatos a la orden del día y en absoluta flagrancia e impunidad. Perfiles sicológicos anómalos de personas con desempeños públicos; entre otros. Todos envueltos en circunstancias que deben salvarse, protegerse, resguardarse y hasta mostrarse, como ejemplificantes de actos individuales y sociales que suponen, deben ser consecuenciales para la muestra y construcción de una sociedad a seguir.
La justicia, finalmente, descrita, aprendida y enseñada a partir de actos absolutamente voluntarios y a juicio del facultativo…esto debe ser mirado y con el debido cuido. No todos, por las razones que tengamos, podemos tener razones sobre actuaciones para con los demás. No es ni debe ser que con la justicia en nuestras manos, resolveremos pasajes injustos de la vida y de la sociedad…




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