Es cierto que si nos referimos a la Trilogía Before creada por Richard Linklater y Kim Krizan, me atrevo a decir que nos estemos refiriendo a una de las más sólidas historias de toda la historia del cine: y es que no se trata sólo de una historia de romance, sino de una historia de vida nacida en la propia experiencia del director que lamentablemente, no terminó como en la ficción. Linklater tiene una capacidad única de narrativa que nos hace sentir como parte de las historias y en este caso, este tridente de películas te va afectando a medida que vas creciendo porque no es lo mismo ver “Before Sunrise” a los 20 y pico de años que a los 30 y pico cuando, probablemente, ya te sientas más identificado con “Before Sunset” y así sucesivamente hasta llegar a “Before Midnight” y una vida completamente adulta. Puntualmente este artículo es para referirse a la que, para mí, es la mejor de las tres: la segunda entrega de esta trilogía me pareció siempre la más sólida y espectacular por diferentes razones que quiero traer para conversar.
En algún día de 1989 en Filadelfia, Richard Linklater conoció a Amy Lehrhaupt y sintió una conexión instantánea. Ambos pasaron todo el día juntos, charlando y paseando pero, como en el final de “Before Sunrise” se tuvieron que separar y no verse. Lamentablemente, la vida real siempre supera la ficción y nunca más pudieron conectarse: años después, el director se enteró que Amy había muerto. En ese tiempo no supo nada de ella pero se inspiró en esa noche tan hermosa que había pasado que, sin lugar a dudas, fue transformadora. La cinta se estrenó en 1995 pero Amy nunca pudo verla. Esta bella historia fue llevada a la pantalla grande con una trama casi calcada en la que los protagonistas Céline (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) pasaban un día entero juntos en Viena y en el momento de separarse, se juraban reencontrar seis meses después en esa misma estación de tren, lo que nos prometía una secuela a esta historia de amor que todos alguna vez deseamos vivir.
Los años pasaron, literalmente, y 9 años después finalmente llegó “Before Sunset”: y ya acá hay que destacar lo maravilloso del cine de Linklater que, al igual que la preciosa “Boyhood”, el director hace pasar realmente el tiempo a sus protagonistas. Para la secuela, las grabaciones fueron en 2003 lo que le dio de entrada, una veracidad aún mayor a su historia, ya que en esos 9 años los protagonistas de esta historia jamás se reencontraron y cada uno hizo su vida. Esta historia arranca en París en la mítica librería “Shakespeare and Company” con Jesse presentando su libro, ya que ahora es un escritor bastante famoso. Esta novela que presenta es, nada más y nada menos, basada en esa noche que pasó con Céline y con la esperanza de que ella lo lea y finalmente puedan verse: y mientras él lo está presentando, la querida Céline lo mira atentamente desde el otro lado de la sala. Ese encuentro que se hizo esperar por tantos años llegó finalmente, ¿pero cómo reaccionaron? ¿Qué pasará? ¿Sigue habiendo amor o hay rencor por nunca haberse presentado aquella noche?

“Before Sunset” es fascinante por su increíble y destacado guión y acá se pone hermosa la cosa. La historia original fue escrita por, obviamente, Linklater junto con la antes mencionada Kim Krizan, pero también fueron invitados a colaborar activamente Delpy y Hawke, quienes hicieron un trabajo magnífico: ambos conocían tan bien la historia y comenzaron a aportar sus propias experiencias y opiniones sobre el amor. Sus personajes son casi un reflejo de ellos mismos y es por eso que se siente tan natural ver a un estadounidense y una francesa hablando durante 80 minutos caminando por París; sus actuaciones son tan conmovedoras y convencedoras que no podés parar de escucharlos un segundo. En este tiempo, Céline y Jesse se cuentan de su vida, de sus parejas, de sus experiencias y, por supuesto, de lo que pudo ser y no fue, de cómo nunca pudieron superar esa noche por más que quisieran y cómo cada relación que tuvieron se arruinó por pensar en el otro. Ese reencuentro que se hizo esperar tanto, por fin estaba ahí y no fue algo meloso como uno podía esperar, ni siquiera hay un beso porque no es el punto.
Esta historia se desarrolla desde la madurez, desde el conocimiento: el “amor adolescente” ya había pasado en “Before Sunrise” y acá es momento de una introspección de ambos, de descubrir qué salió bien y qué salió mal en sus vidas. De conocerse ya como adultos y no como dos jóvenes idealistas que, a pesar de todo, habían sentido una conexión tan fuerte y transformadora que perduró durante casi una década. Tanto que a él lo inspiró a escribir una novela para que ella lo leyera; tanto que ella lo leyó y no dudó ni un segundo en ir hasta la librería. Esos 80 minutos de caminata, de espera y de paseo se sienten tan reparadores y emotivos que te dejan sin aliento. Recorrés una ciudad tan preciosa y llena de historia pero que está en segundo plano: nuestros protagonistas se comen la historia y eso sin lugar a dudas es gracias a un trabajo impecable de Julie Delpy y Ethan Hawke quienes llevaban una relación de amistad profundamente enorme en la vida real y ese compañerismo se llevó a la pantalla. Es esa charla que podés tener con un viejo amor o una vieja amistad porque de eso se trata “Before Sunset”, del diálogo que restaura conexiones y no tanto sobre una relación exclusivamente amorosa.

Esta madura historia termina con ellos dos en la misma habitación, riéndose y conociéndose más, con Céline cantando y diciéndole a Jesse “bebé… vas a perder tu vuelo” a lo que él responde “ya lo sé”. Final, fundido a negro. ¿Lágrimas? ¿Gritos? ¿Desconsuelo? No sé cómo referirme a ese desenlace que tantas veces vi, pero mientras escribo esto lo hago con una sonrisa: ¡qué genialidad por favor!. ¿Y cuánto tiempo más tuvimos que esperar para la siguiente historia? Sí, exactamente otros 9 años (por favor, cómo te quiero Linklater). En 2013 llegó la ¿última? entrega de la Trilogía con “Before Midnight”, la cuál es un retrato muy adulto de un matrimonio con hijos y mucho camino recorrido ya, quizás, demasiado. Es, por supuesto y correlativa con la línea temporal, la historia de mayor impacto: para algunos adultos, de algo conocido y para otros, de lo que quizás vendrá.
De las tres, la segunda siento que me interpeló y sigue interpelando de la misma forma y, probablemente, lo seguirá haciendo con los años: hay una naturaleza tan llamativa y un magnetismo imposible de obviar entre ambos que se siente como si estuviésemos ahí con ellos y a su vez, como una charla que hayamos tenido en nuestra propia vida. Este hecho no es menor y pocas veces he visto un film que sea tan certero en ese costado y, además, soy un amante de este tipo de historias donde el diálogo es lo que predomina y no tanto las acciones (que de hecho, no hay nada más que caminatas). Te querré toda mi vida Before Sunset.
Agustín López | Periodista | Crítico | Creador de contenido
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