S. Mateo 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
S. Mateo 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
S. Mateo 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Al ver a una madre cuidar a sus hijos, me di cuenta de que Dios también nos cuida. A veces, nos cuesta creer que Él nos ama como a sus hijos, pero Él sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Por eso, cuando oramos, no necesitamos explicarle detalles innecesarios. En lugar de eso, pidamos que Él nos guíe. Él tiene todas las respuestas.
Oh Señor, ayúdame a vivir cerca de Ti, atento a Tu dirección y sensible a Tu voz. Quiero seguirte, obedeciendo el camino que me has trazado a través de Tu Palabra. Amén.
Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos,
y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.
Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,
Para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron;
La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra,
Y la justicia mirará desde los cielos.
Jehová dará también el bien,
Y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia irá delante de él,
Y sus pasos nos pondrá por camino.
Éxodo 33:13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.
Éxodo 33:14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
Éxodo 33:15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
Oremos para que Dios guíe a nuestra nación. Recordemos la promesa de Dios de bendecir a todos. Esta promesa se ha cumplido con el Salvador. Confiemos en Dios para guiarnos hacia la libertad. Agradezcamos por las innumerables bendiciones que Él nos ha dado. Vivamos como una nación bajo Dios. Oremos por nuestros líderes para que sigan los caminos de Dios.
Oh Señor, somos tu pueblo. Guíanos en la verdad y la justicia para que podamos ser faros de luz para aquellos que viven en la oscuridad. En el nombre de Jesús. Amén.
Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;
mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.
Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;
porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.



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