Mi cine, mis años... 

Me considero a mis casi 53 años un cinéfilo aficionado sin más crédito que el gozo de aquellos filmes que han marcado momentos imborrables a través de las imágenes y me remonto al primero allá por mi infancia con ET de Spielberg dónde el protagonista escapa con su amigo ET en la bicicleta que vuela en la escena donde atraviesan la gigantesca luna llena, que por cierto fue imagen de la productora Amblin, más acá en el tiempo, y a mi adolescencia, el cine de acción despertaba admiración y adrenalina con Rambo, Rocky, El padrino, Terminator y Scarface, sentimos el miedo y aprovechamos para abrazar nuestras novias con Viernes 13, Halloween y Pesadilla, pero fuimos convirtiéndonos en adultos, y el consumo de cine amplió su espectro y aunque no entendí muy bien pulp fiction, nunca voy a olvidarme del baile de Travolta con Uma Thurman, el nudo en la garganta mirando Ghost o la fascinación de los efectos especiales al momento del primer film de Matrix, a simple modo y como humilde reseña enumero solo algunos casos pero la fuente del cine y la incidencia en nuestras vidas, por lo menos en la mía, es inagotable, creo que todos fantaseamos con ser ese protagonista, vivir esa historia, y ofrendamos nuestra sensibilidad con lágrimas, risas, temores, como tributo a esa pantalla que por un par de horas juega de manera sugestiva y maravillosa con nuestra imaginación…

Sin animos de apartarme del contenido, considero que suma de cierta forma, a este intento de narración, el cine de mi infancia, el de la matine del domingos, con intervalo de maní con chocolate, cuando el proyector nos dejaba en pausa y con un tormento de quince minutos, para ver si Connery en 007 era eliminado o no por el villano, si King Kong, en blanco y negro, caía o no de la torre, cines de palco, butacas de madera y un acomodador con la linterna, telón de terciopelo rojo y un frente de cartelera brillante, a mi entender un lugar mágico, personal, íntimo, que nos deleitaba con lo cow boy de Franco Nero, Brinner y su hombre del rifle, La guerra de los mundos y Godzilla, la pícara curiosidad, por ese cine para nuestros mayores solamente, dónde tratamos de espiar los afiches de una Emanuelle, o una de la Coca Sarly, mucho más acá pudimos verlas, y la evolución de la temática del cine las dejan como El Bernardo y Bianca de mis ocho años, evoluciona el cine de manera que evolucionamos los seres humanos y aunque los clásicos serán eternos, las nuevas generaciones piden más transgresión, hoy El exorcista, o poltergeist ya no asustan, en su momento fueron días sin dormir, nueve semanas y media más allá de su calidad, se reduce a candida contra una 50 sombras de Grey, hoy los cines han cambiado, sus estructuras, a mi entender se han despersonalizado, hoy las películas se comprometen más con la realidad, y nos muestran todos sus géneros con más crudeza, es como si el paso del tiempo nos volviera más exigentes, y nuestro ET, hoy ya no atraería tanto como un Depredador, o un Ben Hur, como un Gladiador, pero se trata de mi cine, de mis años y mi humilde punto de vista, de agiornarme, porque a pesar de los cambios sigue gustandome el maní con chocolate y ese par de horas con una historia que me lleva a otro mágico lugar…

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 30
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.