Dentro de la desafiante carrera de la actuación, el simbolismo que se le ha dado a la trayectoria muchas veces consolida la carrera de un actor o actriz. El valor que toma su fama es respetado por sobre todo sus grandes e inolvidables actuaciones, pero para un actor o actriz, definir éxito muchas veces concluye en una sola palabra, Oscar. Un momento tan aclamado, que puede muchas veces no representar a la excelencia, pero sí que determina el camino de la actuación para hacer realidad ese sueño.
Un Oscar es sinónimo de perseverancia y dedicación, y a lo largo de este centenar de galas y premiaciones, hemos vivido y atesorado momentos memorables y muchas veces hasta icónicos, pero hubo una sola vez donde un Oscar adopto un apellido, DiCaprio.
Nace una Estrella
A principios de los 90, el mundo de la televisión y del cine, conocería por primera vez el nombre de un joven y talentoso actor, Leonardo DiCaprio, con apenas 17 años, ya venía trabajando en algunos proyectos pequeños como comerciales y series de televisión. Descendiente de una familia muy ligada al mundo del séptimo arte. Su primera oportunidad cinematográfica llego con la película de terror Critters 3, posterior a ello, fue el elegido para el papel principal de la película The Boy´s life del año 1992, donde compartió crédito con Robert De Niro.

En 1993, de la mano de Lasse Hallstrom protagonizo junto a Johnny Depp la película ¿A quién ama Gilbert Grape? La cual la podemos definir como un drama que aborda la vida de una familia disfuncional. Este proyecto catapulto a DiCaprio a la fama, en donde mostro su gran capacidad actoral al interpretar a un joven con discapacidad mental, recibiendo elogios por la crítica, quienes catalogaron la actuación de Leo como “una actuación fuerte y desesperada intensidad de principio a fin” además la película dejo múltiples premios a DiCaprio, resaltando entre todas, su primera nominación al Oscar.
Los múltiples proyectos que llegaron después le sirvieron a Leonardo para consolidarse como una joven promesa de la actuación y ganarse el cariño de Hollywood y el público. Compartir créditos con actores y actrices como Roberth De Niro, Meryl Streep, Diane Keaton entre muchos otros, le sirvieron de referencia para proyectarse hacia su verdadero sueño.
Titanic
Todo el concepto de fama cambiaria para Leonardo luego de esta película. En 1997 protagonizo junto a Kate Winslet, la tan aclamada película Titanic, del siempre querido y respetado James Cameron, en donde dio vida a un pícaro y joven Jack Dawson. El romance que nació dentro de la tragedia basada en la vida real nos brindó la euforia del amor y la singularidad de un joven romance. Jack y Rose, nos sumergieron en su historia, dejando atrás todos los prejuicios, todas las contradicciones, regalándonos la esperanza que el amor puede representar, sobrepasando las adversidades y diferencias sociales.
Esta película nos regaló también, una de las escenas más memorables e icónicas dentro del mundo cinematográfico, y la cual ha sido desde entonces en la cultura popular moderna una referencia no solo para el Film, sino también para el género romántico en todas sus expresiones.

Lo sublime de la escena, es una invitación hacia algo intangible pero realmente poderoso, pese a la desgracia, a la tragedia, el reflejo y la grandeza de la vida se vive en cada momento, en cada segundo. Rememorar esta escena es tradición para la película y para el amor, y es un momento que ha inspirado a millones.
A la espera del Oscar
Cada nominación que Leo recibía por sus actuaciones, lo convertían cada vez más en un actor referencia para Hollywood, un ícono popular entre los actores. Pese a toda su fama y a la calidad interpretativa de sus actuaciones no lograba el tan codiciado triunfo.
Fue nominado a mejor actor por El Aviador en 2005, por Diamante de Sangre en 2007, por El Lobo de Wall Street en 2014.
Todo este hecho lo convirtieron en un meme cultural, en donde el público quedaba a la expectativa si Leonardo ganaría o no el Oscar, lo que ponía en tela de juicio la verdadera capacidad actoral del artista, pero no fue un desanimo para él, ya que seguía eligiendo papeles desafiantes para su carrera.
El gran momento llegó.
Alejandro González Iñarritu, sería el apadrinado para regalarle a DiCaprio el papel que lo llevaría a la cúspide de su carrera, y al momento que todos estábamos esperando. El Renacido del 2016, sería la película con la que Leonardo DiCaprio se llevaría el premio a mejor a actor en la edición 88 de los premios Oscar. La premiación es considerada como uno de los momentos más icónicos y esperados de los premios de la academia. Todo el gremio actoral, el público y el cine en general, nos pusimos de pie al ver a Leonardo DiCaprio tomar su merecida estatuilla. Un Oscar que no solo representa un premio a mejor actor, sino también un premio a la trayectoria para un hombre que ha dedicado toda su vida a la actuación y al cine, y ser un ejemplo de lo que Hollywood y las películas representan para el mundo. Un Oscar puede no representar siempre la excelencia, pero desde entonces lo llamo, Oscar DiCaprio.





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