A pocos días, o tal vez horas, de que la Iglesia Católica realice el conclave de donde saldrá el sucesor del recientemente fallecido Francisco, es inevitable recordar una película que mostró un hipotético desarrollo mas que dramático de este suceso mundial. Se trata del film Ángeles y Demonios (2009), dirigido por Ron Howard e interpretado por Tom Hanks en el papel protagónico del profesor y semiólogo Robert Lagdom, y su oculto antagonista, Ewan McGregor en el rol del camarlengo Patrick Mackenna.
En medio de aquel cónclave, se produce una serie de misteriosos asesinatos que ponen en peligro no solo a la votación papal sino, a la larga, el mismo futuro de la Iglesia Católica. Pero cuando Lagdom comienza su investigación sobre esos sangrientos crímenes, ayudado por el comandante de la Guardia Suiza y una investigadora de física de partículas, llega a la inquietante conclusión de que esas muertes son debidas no a un enemigo externo del culto Apostólico Romano, sino a alguien muy próximo al centro mismo de la elite vaticana. Ese asesino en serie los ha despistado una y otra vez con mensajes amenazadores provenientes de una cofradía secreta que siglos ha se había proclamado como misión dominar el poder mundial desde las sombras, auto titulándose para eso como “Los Iluminati”…




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