El cruce de piernas más famoso de la historia 

El advenimiento de la fotografía y luego del cine marcó un antes y un después en la historia por varios motivos, como la posibilidad de inmortalizar los recuerdos familiares o de tener un testimonio gráfico de la vida en una determinada época; pero existe un hito logrado por estos medios tecnológicos que supera en importancia todos los demás: hablamos de la masiva conservación y difusión de la memoria colectiva universal, nunca antes habían estado los fragmentos de la historia común tan al alcance del grueso de las personas, sobretodo después de la digitalidad y las comunicaciones inalámbricas.

Esta perfección y masificación de los medios de conservación de la memoria nos ha permitido conservar 100 o 150 veces más testimonios de los dos últimos siglos que de cualquier otra época, sobretodo del cine, y justo entre estos últimos se encuentra una cinta que en su día fue transgresora y muy comentada por varios motivos, pero muy especialmente por un corte en particular, hablamos de Instinto básico y su famosa secuencia del cruce de piernas de Sharon Stone en el rol de la escritora Catherine Tramell.

Es 1992, la carrera de Sharon Stone se encuentra en ascenso, habiendo cosechado algunos aplausos por su trabajo en cintas como Total Recall(1990); no es precisamente una novata, tiene 34 años y ha participado ya en 18 proyectos; no obstante aún no es tan conocida ni celebrada, las divas cinematográficas del momento son Julia Roberts, Demi Moore, Kim Bassinger y Michelle Pfeifer, mismas que rechazaron una por una este audaz proyecto cuando fueron llamadas por Paul Verhoeven para formar parte de él; la cinta incluía varios desnudos y situaciones que consideraban comprometedoras para su reputación en la industria y en la escena Hollywoodense. Fue en ese momento cuando Verhoeven pensó en Stone, a quien ya había dirigido en Total Recall.

El guion era algo atrevido, pero a la vez una muy valiosa oportunidad para aumentar su presencia en la industria; Stone debió pesar en una balanza ambos factores y ya tenemos claro cuál fue su decisión. Su brillante interpretación de la enigmática novelista Catherine Tranell no le valió premio alguno, sin embargo, la convirtió en todo un ícono de la cultura popular y en una de las divas cinematográficas más importantes de los 90. Stone con su audaz actuación junto a Michael Douglas fue quizás la principal razón detrás del abrumador éxito comercial de esta cinta, la cuarta más taquillera de 1992; Tranell no solo le permitió a Stone conquistar Hollywood, sino que además la convirtió en un referente de sensualidad y elegancia, cuyo estilo en la cinta comenzó a marcar tendencias en la moda a partir de entonces, sobretodo los pullover, las faldas a la rodilla, los tonos beige y el moño trenzado.

Hay mil y un detalles que destacar de este filme, tiene una trama intrigante pero a la vez fácil de segur, una puesta en escena muy bien cuidada y diálogos inteligentes y oportunos; pero sin duda alguna el motivo por el que más es recordada esta cinta, para bien o para mal, es el cruce de piernas de su protagonista mientras es interrogada por los detectives; mismo que provocó una más que curiosa reacción en Wayne Knight, quien tendría su propio momento de brillar en Jurassic Park al año siguiente ¿Habrá sido solamente su personaje el sorprendido?

Catherine Tranell es la principal sospechosa del homicidio de Johnny Boz, ex estrella de Rock cuyo cuerpo fue encontrado en su propia habitación, atado a la cama y con varias puñaladas. El detective Nick Curran(Michael Douglas), del Departamento de Policía de San Francisco, propone interrogarla en una sesión grabada, a la cual ella no muestra inconveniente en presentarse. Al ser cuestionada acerca de su relación con Boz, Catherine revela detalles íntimos de la misma, siendo su actitud durante toda la sesión bastante coqueta y sugerente, sobretodo con Nick, aunque sin llegar a insinuársele a ninguno de ellos. Unos minutos después, cuando es interrogada sobre su consumo de drogas, Tranell se dirige a Nick para preguntarle si ha hecho el amor drogado, siendo tras esa pregunta que nuestra escritora realiza el gesto que inmortalizaría dicha escena en la historia del cine.

Esta escena en particular resultó agridulce para Stone, es cierto que la catapultó a la fama, pero también afectó significativamente su imagen pública; según contaría más tarde en su autobiografía La belleza de vivir dos veces. De acuerdo con la hoy veterana actriz en sus memorias, Verhoeven le había pedido que se quitara las bragas para eliminar los reflejos de luz, asegurándole que procurarían que la toma no revelase más de lo necesario, sin embargo eso no fue lo que la intérprete vio en el resultado final; tras lo cual, siempre según sus palabras, confrontó al director, lo abofeteó y se puso en contacto con su abogado.

Pero lo más sorprendente es lo que ya sabemos, Sharon finalmente dio su consentimiento para proyectar la película. Entendía que después de todo aquello era también parte de su trabajo, había invertido mucho de su tiempo y esfuerzo en aquel proyecto, el más demandante de su carrera hasta el momento, mismo que le había provocado una crisis de insomnio y la había dejado al borde de un cuadro de ansiedad; por otro lado debía reconocer que le debía a Verhoeven su inclusión como parte del elenco de aquella impactante producción, más aún en el rol protagónico. Cuando la cinta finalmente fue estrenada, el escándalo generado por estos pocos fotogramas a nivel mediático fue tal que incluso le costó la custodia de su hijo.

El revuelo que se formó en torno a esta secuencia resulta inusitado en el contexto de los 90, una década donde hubo un revival de los desnudos cinematográficos, a los que se sumaron los de revistas y pósteres y donde la seguridad sexual femenina era ampliamente apreciada como un aspecto más de liberación y más aún a la vista de todas las escenas gratuitas de desnudos frontales, incluso en primer plano, en distintas comedias sexuales y dramas desde los 60 en adelante. La misma Demi Moore que rechazó antes este proyecto, rodaría cuatro años más tarde Strip Tease, cinta acaso más atrevida y volátil que esta que nos ocupa.

Pero lejos de los aspectos administrativos y legales del proyecto o de las consecuencias de esta escena en la actriz y analizando la misma dentro de la narrativa del guion, vemos algo que dista mucho de lo que nos sugiere la escena en sí, un detalle para cuya comprensión es necesaria una mirada de contexto: Catherine no busca usar su sensualidad o sus encantos para zafarse de aquel embrollo judicial; ya que, según el jefe de Nick, tiene el dinero suficiente para comprar a todo el departamento de policía e incluso para influir en su fallo ante la corte, sin mencionar que más de una de sus declaraciones resultan comprometedoras y le podrían valer uno o dos cargos más por obstrucción de la justicia. El guion no aclara ni sugiere lo que buscaba la escritora con aquella provocación, tal vez se trataba de una prueba para sí misma o para ellos o quizás genuinamente buscara seducirlos o al menos jugar a hacerlo, inclinada por el mismo espíritu de riesgo y aventura que parecía orillarla a sus crímenes y a sus historias.

¿Valdría la pena para Sharon Stone convertirse en una bomba sexy y femme fatale de hollywood por solo 3 o 4 fotogramas? ¿Pesaría más el éxito comercial y mediático que le supuso este proyecto que todas las consecuencias negativas que trajo a su vida? Ni siquiera sus propias declaraciones o sus memorias bastarían para responder de manera satisfactoria a estas interrogantes; lo que sí podemos tener en claro es que este rol de la protagonista de Instinto básico y esta escena en particular son y continuarán siendo durante mucho tiempo, uno de los momentos más fascinantes del séptimo arte.

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