INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA: Un ícono hecho de íconos. 

Sí sí, señores!! En un desafío sobre íconos y sus momentos icónicos, me agarré del ícono supremo. INDIANA JONES y de su película más icónica, LA ÚLTIMA CRUZADA. Agarráte de tu Fedora, que tu cuñada está podrida que todos se agarren de ella.

La palabra clave de la película es la FÉ. La fé es el gran MacGuffin de la historia. Por eso ésta se cuenta desde el punto de vista de un agnóstico, un arqueólogo. Alguien que arranca la película diciéndole a sus alumnos que no podemos creer en el folklore ni en las historias, y que si buscamos la “verdad”, que vayamos a la clase de filosofía. Toda ésta pose se cae ante la tentativa de ser parte la búsqueda del SANTO GRIAL, un ícono de los cristianos. El Cáliz que se usó en la Santa Cena y que habría sido confiado a José de Arimatea. Las cruzadas eran invasiones pagadas por la Iglesia Católica, o por el gobierno de Inglaterra para saquear y robar a otros pueblos. Aunque estos fueran también saqueadores de ciudades sagradas como Jerusalén. Entonces, ésta última cruzada se trata de un tesoro religioso, pero también, de un pedazo de historia. Un testigo mudo de una verdad que no puede contar. Si existe Dios o no? Si es cierto que ÉL mandó a su Hijo Unigénito en rescate por la humanidad entera o no? La respuesta está en la Fé en la que se lo mira.

El primer momento, para mí, icónico es el de la escena de exposición de Donovan. La tableta está incompleta, pero en su lugar, está el sombrero Fedora de Indiana.

Perfecta metáfora visual de cómo te necesitamos, Indiana. Sólo un genio como Spielberg, con la puesta de escena perfecta puede lograr esto. El siguiente momento icónico es el encuentro con el padre. Aquella figura paterna, que estuvo ausente en gran parte de su vida, y que también estuvo ausente de la primera parte de la búsqueda de Indy, aparece y la respuesta reflejo es levantarse y decir “SÍ, SEÑOR!”, aunque te acaba de partir un florero por la cabeza. Habláme de parenting y el coso.

Otro momento icónico, de tantos para elegir, es nada menos que la escena de Berlín. En una carrera ya frenética, hay que desviarse hasta Berlín, en el medio de un desfile nazi, donde había una gran fogata de libros, Jones consigue rescatar al libro, pero no sin ser arrastrado por una ola de fanáticos y, al voltearse, se topa nada menos que un tan Adolfito Hitler. A la fé de unos, por la fé del padre, al que no cree en nada.

A caretearla, man. A pecho inflado, se lleva una firmita del bigotes. Ven por qué hay que prestarle más atención a los libros?? Capaz que lo que estás buscando lo tenés en tus manos y ni cuenta te diste.

Pero el momento más icónico sigue siendo el clímax de la película. LA FÉ se dimensiona de manera práctica. Donovan le dispara a Henry Jones y éste cae en los brazos de su hijo, quién se vé obligado a plantearse en qué cree, mientras va, estoico, a pasar los tres desafíos. Armado con la investigación de su padre y una Fé inteligente, a pasar el primer desafío: EL HOMBRE PENITENTE. SÓLO EL HOMBRE PENITENTE PASARÁ. Encontré 38 posibilidades distintas en la Biblia donde se explica esto, pero me quedo con éste:

“…porque te humillaste delante del SEÑOR cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de mí, ciertamente te he oído…´, declara el SEÑOR…” (Reyes 22:19)

LA RESPUESTA? EL HOMBRE PENITENTE…SE HUMILLA ANTE DIOS…ARRODÍLLATE!!!

Bien, zafamos. Aquí va la segunda. A unos pocos metros de Indy, su padre se desangra y le va cantando la siguiente. Quizás como apoyo emocional. Quizás porque SU FÉ se está aferrando a Dios, y así, a la vida misma. Pero el siguiente desafío es “LA PALABRA DE DIOS. EL NOMBRE DE DIOS”.

Tengo que aclarar que Dios no tiene un nombre, porque nosotros somos creación de Dios. Dios es el Creador. Dios nos nombra a nosotros. Nos referimos a ÉL como “Dios”, como yo le digo a mi viejo “Papá”. Por tanto, “Jehová” no es el nombre de Dios, es sólo un término que salió de traducir del idioma hebreo al latín, al que se le agregaron vocales. Pero entiendo que el desafío se llame así, porque si le pifiás a un solo paso, te podés caer a un abismo. “…Tu Palabra es lámpara para mis pies…” (Salmos 119:105)

Y así llegamos al tercer desafío: EL CAMINO DE DIOS.

“Sólo al saltar desde la cabeza del león, él probará su valor…” dicen las crónicas de su padre. Sí, dale. Andá vos, que yo te sigo…

La clave, acá también, está la Biblia.

2 Corintios 5:7 ("porque por fe andamos, no por vista") y Hebreos 11:1 ("la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve")

Aunque Indy no se los recita de memoria, la actitud es ésta. DAR EL PASO CON FÉ. Es así que Jones encuentra el camino por donde pasar. Sino, se hubiese caído Dios sabrá cuántos metros a una muerte segura, y con un tobillo torcido.

Sorprendidos de que Dios pueda usar el cine para dar a conocer Su Palabra? Yo también.

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