"La iglesia que ilumina" - (El Eternauta) 

Nadie sabe como quedará en la historia del cine y las series “El Eternauta”. Podrá ser icónica, revolucionaria, o quizás, olvidada, todo dependerá de las temporadas que salgan en el futuro. Lo que no podemos negar es el impacto que tuvo esta primera temporada, no solo para Argentina, el país de origen, sino para casi todo el planeta donde trepó los rankings de visualizaciones y espectadores de todo el streaming.

Así que vamos a esta primera temporada y el momento que más me impactó: la iglesia ardiendo. No es solo una imagen o un momento, sino que está rodeada de simbolismos. Primero la unión como grupo para poder escapar del ataque de los cascarudos: los líderes (Juan Salvo y Alfredo “El Tano” Favalli) guían al grupo para la huida, un grupo totalmente inclusivo con una madre y su bebe, un indigente y su perro, un grupo de boys scouts y también Omar, con quien estaban distanciados. Nada importó al momento de unirse para escapar del peligro enemigo. Incluidos los personajes que se sacrifican por el grupo quedándose en la iglesia e incendiándola con ellos dentro: la monja Rita y “Rengo” un ex combatiente de Malvinas.

La tensión se apodera del capítulo cuando el grupo huye mientras los cascarudos son distraídos por el repique de campanas de la iglesia. La banda dirigida por el Eternauta, corre riesgo hasta el último segundo cuando cruzan el puente y suben a una vieja camioneta que encienden con llaves que recuerdan a la Selección Argentina campeona del Mundial 2022. Los miembros dejan atrás a los cascarudos y mientras festejan la victoria, Juan ve la iglesia quemarse. En ese preciso momento se da cuenta que él ya vio esa imagen y entiende que esto no es un déjà vu, que todas las imágenes que le fueron apareciendo en su mente no son por la guerra de Malvinas de la que fue partícipe. Él ya estuvo en ese lugar.

El Eternauta puede viajar en el tiempo (eter=eternidad, nauta=navegante), esa es la clave de todo, así comienza el comics para quienes no lo hayan leído, Juan Salvo se presenta frente al escritor Héctor Germán Oesterheld, creador de la tira y le comienza a contar su historia.

Otra de las decisiones claves del director Bruno Stagnaro al hacer la escena, es la música. Digamos que toda la serie está marcada por música Argentina, de diferentes géneros, paseando por el rock de fines de los 60, el tango característico de Carlos Gardel y también la convocante banda de pop ochentosa, Soda Stereo. En este caso, el capítulo 4 está adornado por “El Credo”, perteneciente a la obra multipremiada “La misa criolla” de Ariel Ramirez e interpretada por Mercedes Sosa. Es el toque justo musicalmente hablando, mientras comienza a quemarse la iglesia se escucha suavemente de fondo la voz de la “Negra” Sosa cantando el Credo. Impecable.

La historia da un vuelco a partir de ese capítulo y comienza la unión de los sobrevivientes para enfrentar a los Cascarudos, ya dejan de ser grupos para ser un todo, porque como reza el slogan de la serie “nadie se salva solo”, solo la unión de todos logrará (?) vencer al tirano. El héroe es colectivo.

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