Pensamientos de Historia del Cine, gracias a Fernando Martin Peña y la ENERC 

Asistir al festival de cine ENERC SE PROYECTA, festival que reúne lo mejor de los cortos estudiantiles a nivel nacional, además de hacer un homenaje a films más antiguos, me puso a reflexionar sobre la importancia de la educación pública, y lo que seriamos sin ella. Me pareció importante destacar, en particular, una materia que tuve en primer año, que me enseñó tanto sobre la visualización activa del cine y la importancia del análisis de películas de todas las épocas, que nos lleva adonde estamos ahora. Por eso me pareció importante plantear discusiones sobre películas que han sido muchas veces olvidadas o subestimadas, y estos son pensamientos propios sobre dos de ellas.

EL GÉNERO, EL RELATO, VERSUS LOS SUCESOS, LA HISTORIA

Las Garras Humanas y El Beso de Mary Pickford son dos películas que a simple vista parecen extremadamente distintas, pero al analizar sus estructuras narrativas notamos que no lo son, sólo tienen una gran y marcada diferencia que determinará el resto: el género.

Ambas historias tratan de un hombre del espectáculo que está enamorado de una mujer con la que no pueden estar excepto que cambien lo que son. Se someten a un proceso en el que ponen su vida en riesgo y se reencuentran con ella. La gran diferencia son los modos en los que esta historia se cuenta.

Las Garras Humanas es una película melodramática ya que los sentimientos representados son llevados a su punto máximo, al sentimentalismo. Contiene también elementos de suspenso y horror ya que construye un misterio que se devela y personajes y situaciones intrigantes que representan cierto peligro entre unos y otros. Este aspecto está presente en cada una de las escenas, los valores de plano, el tiempo, y el tono general. También es así en El Beso de Mary Pickford, que al ser una comedia, que busca el humor en las situaciones sin importar lo negativas que serían en la vida real, tiñe de levedad cada uno de esos aspectos.

En la escena inicial son presentadas las mujeres que motivarán la trama, y la semilla de esta diferencia ya puede ser identificada. En Las Garras Humanas es con una escena con algo de suspenso, donde ella peligra mientras Alonzo le tira cuchillos, aunque no dudamos de su seguridad porque es un espectáculo, está introduciéndose un elemento de violencia y construye expectativa. En El Beso de Mary Pickford también se establece al principio la mujer, la caracterización es de alguien más fría, y la dinámica que parece construir entre el par es otra, en la que ella está totalmente desinteresada y sólo aprecia la actuación y a las estrellas.

Del mismo modo que las dinámicas se establecen de acuerdo con el género, también lo hacen los personajes principales. Se los muestra por primera vez desarrollando su trabajo en el mundo del espectáculo. En el drama/suspenso, vemos una escena con adrenalina donde el protagonista aparece en un primer plano serio siendo alabado por sus destrezas. En la escena que establece a Goga, lo vemos en un plano más abierto torpemente haciendo su humilde trabajo en el cine, su devoción irremediable a Duzya representada en la imagen, y cómo lo sobrepasan por distraído en su propia labor. Aquí tenemos dos personajes principales que son casi opuestos, en destrezas y en actitud. Pero eso no lo es todo, en Las Garras Humanas se le suma el elemento de un misterio en el que el personaje está sumergido, respecto a su pasado, y una mentira que debe ocultar, sobre sus brazos. Estos elementos dramáticos suman a la profundidad del personaje, crean una caracterización de un hombre con contradicciones, que está dispuesto a hacer muchas cosas, y que no terminamos de decidir si nos parece bien que termine conquistando a su objeto de deseo. Es así que es creíble todo lo que transcurre luego, las decisiones que el personaje toma (como cuando asesina al padre de Nanon) y el final como una conclusión lógica. En El Beso de Mary Pickford, Goga es propenso a tener arranques de ira injustificados que no tienen peso dramático, sino que buscan principalmente crear gags. También se establece un código en el que nada le puede suceder que sea tan grave, todo tiene menos peso, es como si fuera invencible. Esto es fundamental para la comedia ya que no queremos estar preocupados por qué sufrirá el personaje, si sobrevivirá o no; sabemos que el tono permanecerá ligero todo el fin, lo que nos permite disfrutar de todas estas situaciones ridículas sin pensar en sus consecuencias (como el episodio en donde irrumpe en la cena, lo echan pero no significa nada para la interioridad del personaje haber tenido una situación casi psicótica, distinto de la importancia que se le daría en un melodrama).

Un gran ejemplo de estas diferencias son las dos escenas de consultorio médico. Ambas películas llevan a sus protagonistas allí por un proceso que creen que los convertirá en aquello que sus respectivos intereses amorosos desean. En Las Garras Humanas llegar hasta allí es una decisión importante, un sacrificio que hace conscientemente por Nanon y la posibilidad de ser tocado y visto por ella. Visualmente, los planos cerrados que le dan tiempo a las miradas, peso a las expresiones que denotan un pasado turbulento entre los hombres, un ritmo que nos deja adentrarnos en la tensión. Es un chantaje frente a una situación de vida o muerte que involucra crimen. Esto no podría ser más alejado de lo que sucede en el consultorio de El Beso de Mary Pickford, donde Goga llega al consultorio por casualidad, y es sometido a varios experimentos que dan lugar a gags, Aunque lo que está experimentando es doloroso, el tono siempre será cómico, planos más abiertos y ritmo acelerado, donde todo sirve para funcionar como humor visual y no tiene un profundidad mayor.

En ambas películas el conflicto se instaura en los primeros minutos, gracias a la conversación del protagonista con la mujer deseada. En El Beso de Mary Pickford aunque ella acepta salir con Goga al cine, lo desprecia por su posición y trabajo de un simple acomodador. Tanto así que le pide que se cambie de ropa. Al contrario, admira al actor de la pantalla. Su primer intento por enamorarla sale mal y le juega en contra. Ella los compara y le dice que “Si fueras una estrella como Doug…” estaría con él. Esto despierta sentimientos de enojo en Goga, pero en vez de verlo sufrir, se traspasan a gags que lo hacen actuar de forma torpe por su frustración. Por ejemplo, cuando por querer corregir a un hombre se cae en el pasillo del cine sobre la gente o cuando golpea la pared de la salida lastimándose a sí mismo. Así, se instaura el código de comedia para toda la película. Donde el humor para el espectador estará en ver los trágicos infortunios del protagonista en su camino de ascender a la fama y conquistar a la mujer.

Por otro lado, en El Hombre sin Brazos Nanon abre sus sentimientos a Alonzo desde la primera conversación que mantienen juntos. Al contarle de su trauma genera un vínculo mucho más profundo que el encuentro superficial de la película anterior. Desde la puesta en escena se busca generar cierta intimidad entre ellos. Este momento ocurre afuera de los camarines, donde están ellos dos en un plano conjunto ocupando el centro de la imagen. A continuación, Nanon se encuentra con Malabar y se termina de dar a conocer el conflicto. Mientras ellos hablan, Alonzo los espía desde la ventana. Su necesidad de interferir en la relación se repetirá durante toda la película con un carácter trágico y serio. Los personajes sufren el dolor de una manera más pasional, por ejemplo el llanto de Nanon en su habitación.

Esto da pie a hablar de un aspecto importante en ambos conflictos: el tercero. En la película mencionada anteriormente el tercero tiene un gran peso dramático en la historia. Malabar representa una amenaza latente. Ambos son posibles intereses amorosos de Nanon, construyéndose un triángulo en donde el protagonista deberá luchar directamente contra otro hombre para conseguir su amor. Así, no solo tiene que ser suficiente para ella sino que también debe ser mejor que él. Esta situación de enfrentamiento es lo que lo lleva a tomar la decisión determinante de quitarse los brazos, pensando que nadie lo podrá superar. Continuando con el melodrama, finalmente el tercero es quien se gana el amor de la mujer, mientras que Alonzo muere desdichadamente por su último intento de separarlos. Al contrario, en El Beso de Mary Pickford existe un tercero pero que aparece ante el espectador pero que nunca llega a interactuar realmente con la pareja protagonista. Su presencia se conoce mayormente a través de las fotografías, la pantalla y los personajes que lo nombran. Al comienzo lo conocemos a través de la mirada de ella, quien sonríe ante su fotografía y la besa (en contraposición de ella dibujando la fotografía de Goga, a quien no respeta). Casi al final esta situación se revierte. Ella utiliza un póster del actor para salvarse de los periodistas, rompiendolo. Entonces, en este caso el tercero no representa un verdadero peligro para el protagonista ya que nunca vemos realmente al personaje. Es tomado con ligereza y su presencia sólo existe como un motor para que se desarrolle la aventura de Goga.

En El Beso de Mary Pickford la relación amorosa que se trabaja es mucho más pura. El protagonista la quiere desde una posición de cariño y admiración. Por ejemplo, lleva su foto guardada y la observa de vez en cuando. En ambas películas la mujer representa un objeto de deseo que impulsa al protagonista a accionar, pero en este caso la motivación de él de querer estar con ella es noble y sincera. Esta característica amena del personaje hace posible el desarrollo de la comedia y la verosimilitud del final feliz. Del otro lado, Alonzo siente obsesión por la mujer, a quien desea poseer a toda costa. Su comportamiento posesivo demuestra que ella no le importa realmente, sino que su figura no es más que un premio a conseguir. Ya que su motivación es egoísta, recorre otros extremos más trascendentales. Se muestra capaz de lastimarse a sí mismo (cortarse los brazos) y lastimarla a ella, como cuando envía a Malabar a abrazarla, sabiendo el rechazo de Nanon hacía esto, o como cuando interfiere en su espectáculo de caballos. Estas acciones contribuyen a crear terror, terminando por convertir a Alonzo en una especie de villano para ella.

Hacia el final ambas parejas sufren situaciones descontroladas como resultado del accionar del protagonista. En El beso de Mary Pickford es gracias a la momentánea vanidad de Goga que las mujeres los persiguen. La pareja termina superando la situación ya que ella lo acepta por como es y lo ayuda. En este caso, el amor triunfa y la pareja vuelve feliz al lugar en donde comenzó, el cine. La liviandad con que fueron planteadas las situaciones anteriores dentro de lo cómico dan como resultado que los esfuerzos de Goga valgan la pena y se espera que ella lo termine queriendo, como así sucede. No solo es un final feliz para ellos sino que es el final que el espectador podría esperar. En contraposición, Alonzo pone en peligro a los tres debido a su enojo. El melodrama va creciendo en intensidad hasta que se genera una real amenaza de muerte hacia Nanon. Es entonces que la maldad y contradicciones de Alonzo llegan al límite. En este punto, su decisión de sacrificarse termina siendo inevitable. Su destino trágico está condicionado por su propia personalidad.

Para concluir, podríamos decir que si bien las películas comparten un disparador y estructura similar, lo que deviene está condicionado por el género, el cual le da a las historias un carácter totalmente opuesto. Cada película construye un código específico que se puede ver desde sus primeras escenas, su tono y caracterización de personajes, permaneciendo constante durante toda la película, presente en todos sus aspectos. Esto genera, desde una misma base, dos ramificaciones distintas que a lo largo de la película van estableciendo ideas y trasfondos muy diferentes. Estos dos sentidos que se crean dictaminan dos mundos ficcionales, y ambos demandan una conclusión acorde a lo desarrollado. En el caso del drama, este personaje contradictorio no puede tener el final feliz que se tiene en la comedia, con personajes con menor profundidad que ha construido una sensación de ligereza. Esta no es una decisión que incumba exclusivamente a la elección de finales, sino que está presente durante toda la duración del film, y es la dirección que elige. Para Goga, terminar con el objeto de sus deseos es inevitable, mientras que para Alonzo, es imposible.

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