Until dawn: Gritos, traumas y decisiones que no tomarías ni dormida  

Until Dawn es de esas películas que te hacen gritarle a la pantalla: “¡No entres ahí, estúpida!”. Pero entran igual, porque claro, el instinto de supervivencia en el cine de terror funciona como el Wi-Fi en el campo: mal o nunca.

Basada en el exitoso videojuego del mismo nombre, Until Dawn mezcla el terror psicológico con el slasher clásico, y encima le mete ese condimento interactivo que tenía el juego: decisiones, consecuencias y muertes que podrían haberse evitado con un poquito de sentido común. Pero bueno, si los personajes actuaran como uno quisiera, no habría película.

La historia sigue a un grupo de jóvenes (muy lindos, muy tontos, como manda el manual) que se reúnen en una cabaña en la montaña. Nieve, aislamiento, secretos del pasado y algo oscuro que los acecha. ¿Suena familiar? Sí. Until Dawn se siente como la prima moderna de El juego del miedo cruzada con Sé lo que hicieron el verano pasado, pero con una vuelta de tuerca emocional que la vuelve más interesante.

Lo que sorprende es que, más allá de los gritos, hay una profundidad inesperada: traumas que salen a flote, culpas reprimidas y amistades que se tambalean. No es sólo correr y morir. Es también enfrentarse al pasado... mientras intentás no ser destripada. Pequeño detalle.

El ritmo es ágil, la tensión está bien dosificada y las actuaciones están bastante bien (especialmente si no esperás a Meryl Streep). Tiene sustos efectivos, muertes creativas y algunos giros que, aunque no reinventan el género, lo mantienen fresco.

Until Dawn no va a cambiar la historia del cine, pero es entretenida, intensa y mucho más emocional de lo que promete. Ideal para ver con amigas, gritar juntas y luego debatir quién habría sobrevivido

Es una peli que cumple, me gustó. La volvería a ver dentro de un tiempo ? Claro que sí.
#CarteleraMayoPeliplat

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