
Michael Jhon Carter ya retirado de sus aventuras increíbles viendo su legado en el futuro, en su tiempo, en su momento, pero ahora como un ser venerado y aclamado al rededor del mundo, en una sociedad donde los héroes son seres divinos y sus historias mitológicas veneradas; él admira su grandeza y muy en su interior ya eso, no lo llena.
De todos esos heroes que murieron, que dejaron de ser héroes y murieron como villanos, de esos villanos que al final dejaron un legado de redención, y los humanos comunes que sin poderes supieron combatir con ingenio, determinación y sacrificio para un cambio que ocurrió; no solo con seres de otros mundos, sino también con males que no se pueden erradicar, pero si controlar, incluso en su tiempo, en su momento, ese mal sigue presente ya entendiendo que es un equilibrio natural del ser humano, él consigue un vacío en si mismo aún siendo uno de los pocos que las personas siguen reconociendo siglos después de sus hazañas.
No ve males que lo impulsen a actuar, no cree que allá amenaza que salga del control de los gobiernos. La taza de crímenes violentos es tan baja que en el pasado sería un chiste. Las muertes violentas son tan bajas que en la actualidad se "supone" que llegaremos a tener, pero no se da fé que suceda. Un verdadero oasis en el siglo 25.

Él mora en la cima del rascacielo más grande del centro de la ciudad, tiene vista de todo, del cielo azul, del mar sereno, de los vehículos terrestres, voladores, trenes, barcos, lanchas, cargueros marítimos; tiene vista de la urbe, tiene vista de todo y a la vez de nada. No hay explosiones estruendosas, no hay seres voladores, el cielo ya no se oscurece y se abre para desatar caos, el sigue su rutina implacable.
Una tarde prestando su rostro para una propaganda, se da cuenta que ya no quiere vivir en esta realidad que alcanzó un nivel de paz y tranquilidad que solo se sueña. Se pregunto si era egoísmo o no. Mirando la inmensidad de su habitación, de la cantidad de personas desconocidas y como todo ese espacio era vacío ya que no representaban lo que en el proceso conocio, a su avanzada edad decidió preparar su escape, su huída, su regreso a otros tiempos que ameritara de un héroe, no de una publicidad.
Sabía y comprendía que su habilidad se había esfumado, que sus articulaciones y músculos solo servían para a duras penas sostenerse y desplazarse, pero tenía un plan, un traje y un artefacto que lo ayudaría. Artefacto que se volvió un amigo más.
Intentando recordar sus malos años antes de sus hazañas, y mucho antes de su redención, ascenso y proclamación como héroe, se escabulle de la manera más ingenua posible, hasta que es visto en la puerta principal de su museo en su ciudad, teniendo una pequeña charla con el vigilante que en algunas ocasiones lo ha visto deambular y lo ha escuchado hablar de si mismo; dejandolo pasar y acceder con libertad a sus objetos y trajes.
La esfera que lo transportó al siglo 21, el traje que lo hace brillar como el oro, y aunque no exactamente, Skeets, ese robot con inteligencia artificial que lo acompañó también en apokolips, fue destruído en esa última batalla contra Steppenwolf; luego de ayudar a acabar con Darkseid en la tierra junto a una parte de la liga de la justicia, Steppenwolf enloqueció e iba a lanzar la última armada pero esta vez, no con deseos de recuperar la ecuación anti vida, o dominar la tierra, está vez el ejército y él iban para borrarla, los héroes aunque perdidos, se embarcaron y atacaron con éxito en su terreno, se inmortalizaron muchos, otros se redimieron en esa pelea, y Skeets cayó con ellos.
Tiempo después lo reconstruyeron pero solo para que existiera en cuerpo, aunque la IA era otra.
Se colocó su traje dorado y azul con la firmeza que determinó sus actos y al colocarse sus gafas ya estaba listo para volver a ser el famoso Booster Gold, el tipo que evito desastres, el que era el mejor amigo de Blue Beetle, y el héroe más grande del que aún no habían oído.

Activó la nueva IA que albergaba el cuerpo metálico de lo que alguna vez en el pasado fue skeets y le dió orden de determinar otro viaje en el tiempo para regresar al calor de una batalla, para volver a la tensión de una guerra y saborear la fama y la idolatría de condecorarse con el título de héroe.
Pero habían seres de los cuales su edad se habían olvidado y su egoísmo había pasado por alto, al montarse en el vehículo y presionar el botón que lo haría entregar otro evento heroico y épico, fue interceptado en un umbral temporal para ser aprisionado por romper con las normativas, de las cuales hablamos en la clase de la semana pasada.

Somos la corporación que se formó en el siglo pasado, en el siglo 23, luego de tener muchos viajeros, y desastres temporales que alteraron en múltiples ocasiones lineas, tierras, realidades y universos enteros, lo que llevo a varios miembros de la liga de la justicia del siglo 22 a buscar de controlar y controlarse, todo con el fin de evitar a seres y conflictos que amenazaban realidades enteras y distorsionaban lineas del tiempo.
Tenemos certeza de que nada está dado por sentado, nada está escrito, incluso nuestro propio futuro está sujeto a cambios, conocemos un poco de la utopía pacífica que se logró crear para nosotros mismos, pero aún así puede haber un cambio brusco en el pasado que nos borre, o nos aleje en el mejor de los casos, pero lo que debemos hacer es trabajar para seguir adelante con el plan creado para nosotros en esta realidad.
Booster gold es el héroe más grande del que todos han oído hablar, en su pasado, en nuestro pasado, en su presente, en el nuestro, en nuestro futuro y el suyo; y está encerrado desde hace 5 años en un vacío temporal, junto con otros individuos que quieren cambiar algo del pasado o del suyo propio.
Gracias al creador del personaje Dan Jurgens y a ustedes por leer esta historia. Se agradece comentar y apoyar


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.