“El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión.. pero hay una cosa que no puede cambiar.. no puede cambiar de pasión”.

Pablo Sandoval (interpretado por un sensacional Guillermo Francella) dijo, acaso, una frase que quedó para la eternidad. Fue una escena clave en la que se reflexiona sobre cómo capturar a un criminal. “El secreto de sus ojos” fue una película argentina dirigida por Juan José Campanella y protagonizada, además, por el siempre genial Ricardo Darín.
Pero, volvamos a la película y veamos como una emoción ayudó a ubicar al sujeto que violó y asesinó a una mujer casada. Si analizamos el comportamiento del asesino, Isidoro Gómez, este miraba, de manera sospechosa y fija, a la víctima. Ello fue investigado y comprobado por Benjamín Espósito, interpretado por Darín, al revisar diversas fotografías.
La pasión de Gómez hacia su víctima se volvió en una obsesión, no pudo evitar buscarla, volver a verla. ¿Y qué hace una persona obsesiva y posesiva? Pues tiene pensamientos, emociones y comportamientos persistentes, siendo, la principal, mirarla, sea de lejos o cerca. Sin embargo, cada paso que daba, más se obsesionaba, lo que motivó agredirla sexualmente y, posteriormente, matarla.
¿Pero cómo dieron con él? Solo un ojo avispado como el de Sandoval pudo hacerlo. Y es que Gómez, acérrimo hincha de Racing Club (equipo popular de Argentina), podía dejar de hacer cualquier cosa, menos una: alentar a su equipo. Ya sea en un bar o en un estadio, Gómez acudiría tranquilamente, confundiéndose entre las demás personas. Sin embargo, al hacerlo en un partido, ya Sandoval y Espósito estaban camuflados, esperando encontrarlo. "Como una aguja en un pajar", una frase que escuchaba siendo un infante y que cobró vida en esa escena: imagínese, dos sujetos buscando a un hombre en un tribuna llena de hinchas. Pero lo encontraron.
Ahora, hablando de manera general, entendamos como la pasión se relaciona con la criminalidad. Según psicólogos, algunos crímenes son atribuidos a emociones que no pueden controlar. Por ejemplo, el crimen pasional existe porque, justamente, el agresor o agresores actúan dominado por sus emociones, llámese celos, deseos, ira, amor enfermizo, etc.
Es por eso que, en muchas novelas o películas, la pasión es el común denominador. Esto aplica también en la vida real. Crímenes como lo comentado en este post suele ocurrir a diario (y cada vez más seguido). ¿Cómo dominar nuestras emociones, nuestros sentimientos? ¿En qué momento se cruza la línea de la pasión con la criminalidad? ¿Cómo podemos (y debemos) mejorar nuestra salud mental? ¿Nos analizamos constantemente?
La salud mental es importante, no hay nada nuevo en esta frase. Una buena salud mental ayuda a cuidar nuestro bienestar emocional, psicológico y, por qué no, el factor social. Tomando como ejemplo el caso de la película, la pasión dominó al asesino, afectó su raciocinio, sus sentimientos (aunque estos nunca hayan existido). ¿Cómo actuar ante una situación similar? ¿Atacamos? ¿defendemos o nos hacemos de la vista gorda?
Volvemos en una nueva oportunidad. Hasta la próxima.


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