"como entrenar a tu dragón": la película que nos enseño a amar a los bichos raros ( Cómo a uno mismo) 

"Cómo entrenar a tu dragón" no es simplemente una película animada; es una experiencia cinematográfica que te cala hondo, que se aferra a tu memoria emocional mucho después de que los créditos finales han desaparecido. Trasciende la categoría de un "dibujito" de vikingos y dragones para erigirse como un peliculón con todas las letras, una obra maestra que destila lecciones invaluables sobre la aceptación, la empatía, la valentía de ser diferente y la increíble capacidad de transformación, tanto personal como social. Su narrativa, rica en matices, nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones y a celebrar la belleza de la diversidad en sus múltiples formas.
Imagina este vívido escenario: conoces a Hipo Horrendo Abadejo III, un joven que, por decirlo suavemente, es un completo inadaptado en su ruidoso y belicoso pueblo vikingo de Berk.


Mientras que el resto de los habitantes, robustos, barbudos y ruidosos, personifican la fuerza bruta y el espíritu guerrero, dedicados a la noble (para ellos) tarea de cazar y aniquilar dragones, Hipo es una anomalía. Es un pensador, un inventor más propenso a las disquisiciones intelectuales y a la creación de artilugios ingeniosos (aunque a menudo fallidos) que a la confrontación física. Se siente como el "bicho raro" de la familia, el eslabón débil en una sociedad que glorifica la musculatura y la destreza en batalla. Anhela la aprobación de su padre, Estoico el Vasto, el imponente jefe de la tribu, pero sus intentos de encajar terminan invariablemente en desastre, reafirmando su sentimiento de marginación. Es la personificación del "patito feo" en un estanque de cisnes guerreros.
Pero el destino, o la fortuna, interviene de la manera más inesperada. Hipo se topa con un dragón Furia Nocturna, la criatura más mítica, veloz y temida de todas, cuya existencia era casi un mito.

En lugar de seguir el protocolo vikingo de exterminio, Hipo, movido por una mezcla de curiosidad genuina, compasión innata y un atisbo de algo más allá del mero miedo, decide ayudar a la criatura herida. Este acto, aparentemente insignificante, marca el punto de inflexión. Poco a poco, con una paciencia admirable y una valentía silenciosa, Hipo y el dragón, al que cariñosamente nombra Chimuelo por su retráctil dentadura, comienzan a forjar una amistad improbable. Esta conexión se construye sobre la base de la confianza mutua, la curiosidad y el entendimiento más allá de las barreras de la especie. Lo que los vikingos de Berk veían como monstruos sedientos de sangre, bestias salvajes destinadas a ser cazadas, Hipo descubre que son seres complejos, con personalidades únicas, inteligentes, juguetones, emotivos y, sorprendentemente, hasta un poco miedosos. Es una revelación impactante, una epifanía que desmorona años de adoctrinamiento y prejuicios.

Es como cuando te formas una opinión férrea sobre alguien basándote en rumores o estereotipos, solo para descubrir, al darle la oportunidad de conocerlo de verdad, que es una persona maravillosa, multidimensional y totalmente diferente a la imagen preconcebida. Esta amistad transformadora entre un joven inadaptado y un dragón incomprendido es el corazón palpitante de la película, el motor que impulsa el cambio y la aceptación.


Rompiendo Esquemas (y Mordiendo la Lengua):

La Audacia de Ver Más Allá de los Prejuicios
La narrativa de "Cómo entrenar a tu dragón" es un poderoso y resonante recordatorio de la importancia capital de no dejarse llevar por las apariencias, por las tradiciones ciegas o por las opiniones preconcebidas que nos son inculcadas desde la infancia. Si los vikingos de Berk hubieran persistido en su arraigada y milenaria creencia de que los dragones eran exclusivamente enemigos a exterminar, jamás habrían descubierto la verdadera y fascinante naturaleza de estas criaturas. Nunca habrían concebido el increíble potencial de una coexistencia pacífica y, de hecho, mutuamente beneficiosa. Hipo se erige, no solo como el protagonista, sino como el arquetipo del pensador innovador, el ejemplo perfecto de que, a veces, es imperativo ser el pionero, el primero en atreverse a pensar de manera radicalmente diferente y a ver más allá de los prejuicios que, como pesadas cadenas, atan a la sociedad.
Su acto de desafiar la norma establecida, de cuestionar cada dogma, es un llamado a la acción universal: nos insta a decir, con convicción y coraje, "No me importa lo que crean los demás, no me importa lo que me han enseñado o lo que la tradición dicta; voy a ver con mis propios ojos, voy a experimentar por mí mismo y voy a formar mi propia opinión". Y en el caso de Hipo, al hacerlo, se da cuenta de que la verdad es inconmensurablemente más compleja, rica, fascinante y gratificante de lo que las viejas historias le habían contado. La película no solo nos entretiene; nos invita activamente a cuestionar nuestras propias creencias más arraigadas, a desafiar el status quo y a abrir nuestras mentes y corazones a nuevas perspectivas, incluso si estas parecen contradecir todo lo que creíamos saber. Demuestra, con una elocuencia visual y emocional, que la verdadera sabiduría y el progreso genuino residen en la capacidad de ver más allá de lo evidente, de desmantelar los muros del prejuicio y de abrazar lo inesperado. En un mundo a menudo polarizado, la historia de Hipo y Chimuelo es un faro de esperanza, un recordatorio de que la empatía y la comprensión pueden forjar puentes donde antes solo había abismos de miedo y desconocimiento. Es una película que, en su esencia, celebra la diversidad y el poder transformador de la amistad verdadera.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 4
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.