Adoro a Stitch, desde el primer momento que vi a ese pequeño extrarrestre en una valla publicitaria. Lo recuerdo, todos mis otros personajes favoritos lo veían con desdén, y él sólo estaba ahí sonriendo.
Stitch, un ser creado con la finalidad de destruir, fastidiar, hacer la vida de otros miserables.
Esa diminuta criatura representa todo aquello que una primera impresión nunca queremos enseñar. Seamos honestos, si de una yo me presentará como el ser sin filtro y tan atorrante que puedo llegar a ser, pues entonces seguramente al igual que Stitch, habría terminado encerrada en una especie de confinamiento solitario.
Stitch no tiene nada de diferente al resto de nosotros, al contrario está tan lleno de defectos como la mayoría: es testarudo, grosero, arrogante, pero eso no lo hacen un ser en esencia malo. Ahí es donde entra la importancia de Lilo.
Lilo juega el papel del compromiso y el cariño que se le pueden dedicar a alguien cuando este nos importa. Recordemos la escena en la que Stitch está teniendo un berrinche y Lilo le pone un collar de flores. Investigando un poco aprendiendo que el significado de ese collar en particular es el del amor.
Lilo le regaló amor sincero a Stitch, y al él nunca haber conocido algo similar pues no tuvo otra respuesta que no fuera la de caer noqueado al suelo.
Ahora bien, dentro de la historia pensada para un público infantil observamos como Lilo se esfuerza en eliminar el lado malo de Stitch y convertirlo así en una mascota ideal para ella. ¿Qué ocurre cuando ella da sus mayores esfuerzos por lograrlo? Algo eventualmente sale mal.
Es importante resaltar que durante este punto de la película Stitch nunca se resistió del todo a cambiar, ya por ahí entendíamos que el buscaba correspondiente el cariño de Lilo, con todo y que cada acción requería un esfuerzo muy arduo de su parte.
Al final de la historia, Stitch no cambia del todo, más bien, Stitch debe ser el mismo en su totalidad para poder salvar el día. La relación de esta niña y su mascota nos enseña lo importante de aceptar a los demás, y entender que las personas no se pueden cambiar, pero si nos esforzamos, los comportamientos sí pueden cambiarse en la medida de lo posible.
Cambiamos nuestros comportamientos a partir del cariño e importancia que una persona o un propósito puede motivarnos, pero nunca dejaremos de ser nosotros mismos y nuestros defectos jamás se van a ir.
Pero creo que, lo que ocurre es que cuando nos topamos con alguien que se toma la molestia de ver un poco más, de creer en nosotros y de ponernos un collar de flores, lo menos que podemos hacer es dar un paso extra todos los días para decirle «Lo sé, quizás podría ser mejor, pero esto es lo que soy y te agradezco que me quieras así».
Una vez que conocí a una Lilo, y me hizo recordar que aquellas personas que nos quieren de verdad siempre tendrán paciencia y entendimiento infinito para regalarnos, y uno que otro pleito de sobra porque los que se quieren pelean, pero también ríen mejor que nadie.


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.