No hagas ruido. (Basado en The Quiet Place) 

Esta historia está basada en los monstruos de la película “The Quiet Place”

"No hagas ruido."

El silencio era brutal.

Desde el piso 12, a través del vidrio opaco de la ventana, todo el conjunto se veía detenido. Una calma antinatural. Ningún ave cantaba. Los parques estaban vacíos. Nadie cruzaba los senderos. Nadie se atrevía. Todos sabíamos ya lo mismo: cualquier sonido podía ser tu último.

Llevábamos ya 3 meses encerrados. Éramos cinco: mi hermana Laura, mis padres, mi primo Santiago y yo. Habíamos tapado cada grieta, cada rendija. Forramos paredes, hasta aprendimos a pisar sin ruido. Todo por vivir un día más. Comunicarnos? solo con señas. Comer? masticando como si la lengua pesara. Dormir? con un oído fuera de la almohada.

Las criaturas —no sabíamos aún que eran— no veían. Pero oían. Y si te oían... solo quedaba rezar.

Habíamos visto hace unos días que una de las criaturas andaba cerca. Alguien de la otra torre, parece ser, dejó caer una olla. Al minuto, su apartamento era solo escombros. El aire se volvía cada vez más denso, como si todos aguantaran la respiración.

Y esa noche, pasó.

Cenábamos, con lo poco que quedaba, apenas tocabamos los dientes. Entonces, algo crujió. Un golpe metálico, lejano. Tal vez una tubería abajo. Nos miramos. Muy tarde.

Un chillido espantoso vino desde abajo. Luego, ese sonido de garras raspando concreto. Venía subiendo. Rápido.

Papá apagó las luces. Nos lanzamos en silencio al armario insonorizado que habíamos armado, un refugio de colchones. Laura tropezó con una silla, fue solo un golpe bajo, pero fue suficiente. El sonido de las garras se detuvo justo en nuestro piso.

El golpeteo de las garras. La puerta del vecino volando en pedazos. Se escuchó un grito. Luego, otra vez, ese silencio que dolía.

Mi madre temblaba sin control. Santiago lloraba, bajito. Yo apretaba la mandíbula hasta sentirla crujir. El monstruo… esa cosa de patas largas y dientes infinitos… había entrado.

Lo supimos por el susurro de la puerta, por ese olor que nos llenó el pecho, y por el extraño sonido que hacía al moverse. Imaginé sus patas recorriendo el techo.

Estaba justo ahí.

Se oía su aliento. Sus pasos sonaban en la sala. Y luego, se detuvo junto al armario. Sentí que mi corazón nos iba a delatar.

Y justo, cuando el monstruo parecía dispuesto a arrancar la puerta… un rugido ensordecedor vino del pasillo.

Otro.

Otro monstruo.

Un segundo ser, más grande, más fuerte, cayó sobre el primero. No entendíamos nada. No era un ataque a nosotros. Era un ataque a él. A la criatura que nos acechaba.

Los golpes fueron brutales. Garras chocando, cuerpos rompiendo muebles, huesos crujiendo. Y después de un instante, silencio.

Abrimos la puerta del armario muy despacio.

La sala estaba hecha un desastre. Había sangre. La primera criatura parecía haber sido derrotada. Y frente a nosotros, el segundo monstruo… nos miraba.

Era igual de aterrador: largo, deforme, cubierto de cicatrices. Pero no se movía hacia nosotros. Solo se quedó allí, observando, parece ser que nos podía ver.

Dimos un paso atrás. No hicimos ruido. Solo lo miramos, temblando.

Entonces, sin aviso… bajó la cabeza. Se alejó. Desapareció por el balcón, saltando hacia la oscuridad del conjunto.

Pasaron días antes de que volviéramos a saber de él. Y fue cuando unos saqueadores entraron al edificio. Pensaron que no había nadie. Gritaron, rompieron cosas. Querían robar lo que nos quedaba.

Pero él volvió.

Los eliminó. Sin tocar a nadie más.

Desde entonces, lo veíamos a veces por la ventana. Caminaba por los techos, cerca del bosque. Siempre vigilante.

Ya no le temíamos. Lo llamabamos nuestro amigo.

Y aunque jamás le dimos una orden, aunque nunca lo alimentamos, sabíamos que nos protegía. No entendíamos por qué. Tal vez, entre todas las criaturas salvajes, había una que no era como las demás.

En un mundo donde el menor sonido podía matarte, descubrimos que, incluso entre monstruos, puede haber uno que escuche con el corazón.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 2
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.