De chiquita mi película favorita era Monsters Inc. En ese momento no sabía por qué…supongo que era “la peli del momento”. No me cansaba de verla y siempre me quedaba con la ternura de los personajes.
Me encantaba cómo Sulley pasaba de ser un monstruo grande que daba miedo a convertirse en alguien torpe y dulce. Mike, con su humor y mal humor, también me hacía reír, pero Sulley era otra cosa. En él veía una especie de “papá monstruo” para Boo. Y aunque Mike también fue entrando en ese rol con el tiempo, Sulley fue quien más me marcó. Quería proteger a Boo, hacerla reír, cuidarla…pero a la vez, no quería romperle el corazón.

Uno de mis recuerdos leves, es cuando estaba en la casa de mi tía con mis dos primos viendo Monsters inc como si fuera un estreno.
Aunque probablemente era la décima vez que la veíamos. Entonces mi prima dijo que también era su película favorita. Lejos de ponerme celosa --porque aún era chiquita--, me puse feliz de que compartiéramos eso. Además, noté que era muy parecida a Boo. Y aunque todavía era una nena, me hizo todo el sentido del mundo: quizás se sentía identificada con ella.

Pasaron los años, y mi primita falleció. Y la película empezó a significar otras cosas. Si ya me hacía llorar de por sí, ahora tengo pase VIP para llorarla cada vez que la veo. Pero también se volvió mi zona de confort, mi lugar seguro…mi película hogareña. Y por supuesto, mi favorita.

A veces mi mente me llevaba a pensar que yo era Sulley, y que Boo era Celeste.
Ni siquiera sé si realmente me parecía en algo a Sulley, pero no importa. Me hacía bien pensarlo así, dejarlo en mi imaginación para poder repetirlo las veces que sean necesarias.

En la inocencia de mi infancia, quería creer que podía hacer que las puertas se abrieran al mundo de Monsters Inc...y que ahí estaría Celeste.
De noche y de día me imaginaba escenarios en los que, junto a Sulley y Mike, podía irme entre puertas a buscarla.
Qué loco lo que hace la mente, ¿no?
Después de tantos años, sigo esperando ese reencuentro entre Sulley y Boo. Cada vez que veo la escena final, es cuando más lloro.
Quisiera poder ser Sulley, y que simplemente mi mejor amigo reconstruya una puerta, para poder ver finalmente a Boo.

Sulley soy yo…y a la vez, no lo soy.
Porque también espero que Sulley me proteja a mí.
Pero a Boo, siempre la voy a ver como mi prima.
Y aunque ya no esté físicamente, cada vez que veo esta película es como si se abriera una puerta a ella. Como si me acercara un poquito más. Como si Sulley me prestara ese mismo pedacito de madera blanca con flores rosas para que yo también pudiera decirle “Te extraño”.
Monsters Inc no sólo marcó mi infancia. Me dio una forma de volver a abrazar a alguien que ya no está.
Por eso, para mí, Sulley no es solo un monstruo azul.
Y Monsters Inc no es solo una película. Es un consuelo. Un recuerdo lleno de amor.

Dedicado a Celeste, donde sea que estés: Yo no te olvido.


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