"Todo lo que Disney no dijo, lo dijo Shrek" 

Cuando era pequeña y veía a sherk, lo sentía como una simple película de comedia para niños: sobre un ogro gruñón, un burro charlatán y una historia loca de princesas que me hacían reír sin parar con mi hermana. Lo veía como una parodia divertida de los cuentos de princesas clásicos, con personajes un poco fuera de lo común y situaciones absurdas como que un burro se casara con un dragón.

Pero al crecer, me di cuenta de que sherk no era solo una película divertida o una burla hacia Disney, sino una crítica bastante fuerte a los estereotipos que nos enseñaron desde pequeños sobre como debíamos ser para ser aceptados, queridos o ser considerados valiosos.

Sherk vive aislado de la gente, pero no porque le guste, sino porque aprendió a que el mundo lo rechazaba por su apariencia. Me di cuenta de que él no era solo el "Monstruo del pantano" por elección, sino alguien cansado de que le tengan miedo por cómo se ve y solo lo rechacen, esos prejuicios fueron razones suficientes para sentirse menos y esconderse del exterior, esperando que sin contacto con las personas iba a encontrar una “aceptación” por sí mismo. Me di cuenta de que muchas veces actuamos con dureza o frialdad para proteger nuestros sentimientos y no vernos vulnerables ante situaciones que nos pueden herir. Justo como lo hace sherk, disfrazarse de indiferencia para que no nos duela el rechazo.

Fiona también me sorprendió y bastante. De pequeña solo pensaba que era una princesa con un secreto. Pero ahora entiendo que significa vivir con una parte de ti que sientes que debes ocultar para ser aceptada por los demás. Fiona se convierte en ogra por las noches y al principio, lo vive con vergüenza, como si ser quien realmente es fuera algo malo. Eso me hizo pensar en cuantas personas se sienten así, con temor de mostrar su verdadera identidad por miedo a no encajar.

Aceptarnos tal como somos, con eso que nos hace "extraños", no es fácil. El mundo está acostumbrado a pensar que ser diferente es algo malo o raro.

Sin embargo, al final Fiona logra aceptarse, incluso si eso no encaja con el molde de "princesa tradicional". Esa es una decisión poderosa, porque antes de amar a sherk, tuvo que amarse a si misma. Y eso también pasa en la vida real; no podemos entregarle amor genuino a alguien si no somos capaces de aceptarnos y querernos primero. Solo cuando Fiona acepta y abraza lo que la hace diferente, puede vivir un amor real, libre de apariencias, porque sherk la ama tal y como es.

Sherk me enseño que no hay una sola forma de ser feliz, ni una sola idea de belleza, ni una única historia valida de amor. Que podemos ser raros, auténticos e incluso imperfectos porque eso es lo que realmente nos hace PERSONAS merecedoras de amor y respeto.

Y lo mejor, es que entendí que a veces los cuentos más verdaderos no vienen con finales perfectos, sino con personajes que aprenden a quererse como son.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 3
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.