Todas las expectativas acerca de esta producción fílmica eran las mejores. Por donde pregunté y a quien lo hice, me dejaron saber de lo promisoria que sería la misma, versando su contenido, pasando por las actuaciones y tratándose de lo que se trataba. La historia de los reclusos que, incorporados a un cierto programa de rehabilitación experimentado en el reclusorio (cárcel) del mismo nombre, tenían la oportunidad de optar por las manifestaciones artísticas como parte fundamental del programa y por ende, como parte fundamental de cada proceso de regeneración de y para cada reo.
Las Vidas de Sing Sing, corresponde a la analogía preexistente que debe suponerse, viven y recrean los presos de la cárcel neoyorquina de máxima seguridad: Sing Sing, creada en el condado de Westchester de Nueva York, en 1825.
Las Vidas de Sing Sing, es una magistral obra en la cual, cada audiencia y cada espectador logra acercarse con sutileza, a las posibles bondades que puede ofrecer la manifestación artística personal, incluso de estos condenados, por no solo realizarse como individuos y recobrar así, parte de su libertad sana como seres humanos y a través del arte sino, también, mirar los contextos internos para el desarrollo de iniciativas de este tipo y las posibilidades de aproximación que pueden tener las expectativas de estos seres, ante propuestas de este orden las cuales, desde esa realidad precaria, pudieran lograr.
El contexto de este drama, llevado al cine, es el centro correccional Sing Sing y la aventura en la que se monta un determinado grupo de reclusos con los que la creación de espectáculos teatrales sería la estrategia por excelencia para reconquistarlos y congraciarlos ante sus respectivas penas y lograr el anhelado perdona, producto de su rehabilitación.
De esta manera, el propósito debía ser que los reclusos utilizasen la experiencia teatral para explorar temas de salvación, recuperación y autodescubrimiento; inmiscuyéndose en el montaje de obras como: Rompiendo el Código de la Momia ("Breakin' The Mummy's Code"), como parte de un programa de rehabilitación a través de las artes.
Puesta escénica de creación original del grupo de teatro de la prisión basada en el reflejo de vivencias y perspectivas de los propios reclusos incluidos en el programa que mostrara la combinación de elementos y diversidad de personajes y relatos como viajes en el tiempo, piratas, gladiadores y otros pertenecientes a la cultura pop norteamericana.
Vale la pena mencionar que el desarrollo de la cinta contó con la participación activa de quienes, en vida real, pertenecieron y constituyeron como alumnos parte de la creación y ejecución del programa de rehabilitación en Sing Sing y que se prestaron para la producción del film.
No obstante, Las Vidas de Sing Sing no es una película de orden comercial, ni está predestinada para las grandes audiencias; circunstancia que siempre lamentaré porque parte del cine y de sus interesantes esfuerzos y realizaciones quedan a la orden de quienes logran toparse fortuitamente con ellas.
No sería justo ese determinismo, pero, no es nuevo que ocurra. Las Vidas de Sing Sing, no debía ser una película de culto, ni mucho menos. Debía ser una película de acceso y exhibición para el público general, por encima de los compromisos comerciales y de marketing. Esta paradójica y contradictoria realidad, seguirá por tiempo más, en las realidades sociales que se viven…




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