Cuenta la historia de Ruben Brandt un psicoterapeuta especializado en arteterapia que sufre de constantes pesadillas, donde personajes de pinturas famosas lo atacan agresivamente. La trama transcurre en la persecución de “El coleccionista” un ladrón de pinturas que ha tomado piezas sumamente valiosas alrededor de todo el mundo. El detective Kowalski a cargo de la investigación de los robos deberá esforzarse el doble para poder dar con el o los responsables de los robos.

El mundo de Ruben.
Debo comenzar diciendo que jamás me había imaginado lo bien que combinaba la abstracción de la mente con el arte que nos ha acompañado desde las cavernas. Fue fácil para mí olvidar lo conectados que están estos temas y verlos independientes, cuando en realidad siempre han estado unidos.
En esta película, la animación no solo le da movimiento a las pinturas, si no que les da un nuevo significado. El mundo de la película es arte en cualquier ángulo, figuras uni, bi y tridimensionales conviven en un espacio que solamente se podría describir con corrientes del arte a lo largo de la historia. Siendo entonces la gran variedad de elementos que conforman el mundo de Ruben, el sigue torturado por las pinturas que parecen querer terminar con él.
El significado de los sueños…
Nuestro terapeuta ayuda a sus pacientes a través de el arte. Sabe bastante bien que el arte es una expresión humana que libera, relaja, estimula y hasta cura. Pero es esta misma moneda la que lo tiene bajo un tormento del que no ha podido salir. El arte tiene dos caras, la posibilidad de expresar todo aquello que sentimos, lo que tal vez no nos atrevemos a decir en voz alta, cosas que quizá ni siquiera podríamos ponerlas en palabras. El arte lo hace a uno experimentar emociones. Amamos el arte, en parte por eso es que yo escribo esto y tú lo estás leyendo en este momento. Pero, ¿qué sucede cuando la expresión se convierte en presión?
El padre de Ruben era científico y experimentaba con él. Escondía entre las películas que lo hacía ver, fotogramas de las pinturas que en su adultez formarían parte de un trauma. El objetivo del experimento era convertir a Ruben en un gran artista.

Para mí el experimento es una representación de la presión que los niños reciben para lograr un éxito en el futuro. Lo hemos escuchado desde la música, Mozart tocando bellas melodías desde los seis años, Picasso dibujando como profesional apenas y con doce años. El arte tiene una cara oscura, un lado que explota a las almas que a menudo siguen órdenes de otras que quieren ver reflejado ese talento del que carecen en sus propios hijos.
Pero, la presión no solo puede venir del exterior, recordemos que Ruben se hacía daño a él mismo, podríamos ver en aquellos ataques autodestructivos la obsesión de los artistas por alcanzar la perfección, ser como aquellos artistas con los que crecieron.
La integración de las obras en la película.
Al igual que Ruben, como espectador uno puede llegar a tener ciertos instantes de memoria que quizá los tomamos como simple coincidencia. Pero no hay que tomarlos a la ligera, es recomendable pausar y fijarse bien en los detalles. Pues los escenarios a menudo representan obras conocidas. No puedo describir la emoción que sentí al ver el cuadro de “El café nocturno”(1942. Edward Hopper) como un escenario en uno de los sueños de Rubens.


Imágenes que de pronto pareciera que las había visto en algún sitio, confirmando después que en efecto se trataba de un cuadro famoso más.
La historia parece pincelada.
La trama en general es bastante disfrutable, entre un drama policiaco con la acción de las persecuciones entre mafiosos y policías, los ladrones revelan sus habilidades y desventajas de una manera natural y disfrutable. El estilo de los personajes pasa de cubismo y algo de surrealismo. Confieso que al principio no me atraía mucho el estilo de los rostros, pues no es la estética a la que las películas animadas comerciales acostumbran. Pero la personalidad de cada rostro hace a uno olvidarse de ello y mientras más transcurre la película, este primer rechazo (si es que se llegara a tener) desaparece.
Como conclusión, recomiendo esta película, remarco que no es una trama infantil, está enfocada al público adulto que goza de el arte de las pinturas, demás de que la historia ahonda en temas internos que agobian a los más grandes mayormente. Aunque el público infantil también puede disfrutar de ella siempre y cuando tengan la supervisión de un adulto.
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