The Walking Dead
Temporada I y II

En esta breve sección hacemos pequeñas anotaciones para tener en cuenta cuando una nueva pandemia sea un poco mas mortifera y mucho más cruel. Un fin. Un Estado de Excepción donde las estructuras del orden conocidas pasen al recuerdo. Donde el colapso sea el orden y la situación nos lleve a tener que comenzar a realizar nuevos acuerdos.
Las series pos-apocalípticas tienen como base la discusión sobre el poder, sobre los grupos, la obtención de recursos y otros. En el auge del Eternauta podemos encontrar con mayor precisión ese armado de grupos. En estas ocasión la situación ya avanzó. Las discusiones hoy están en otro nivel, igual de importante que las otras discusiones, el tema que hoy debemos hacer y que generalmente no se suelen tener presente. ¿Contra quién o qué nos estamos enfrentando?

Pero en el mientras tanto de esa gran discusión, debemos resolver algo. ¿Contra qué nos estamos enfrentando?. Podemos considerar la idea de una enfermedad, quizás para otro apartado debamos abordar las distintas formas de considerar este “Virus Zombie”. Es un virus que revive al morir, particularidad de esta serie. Enferma a quien es herido o muere y los convierte en personas que desean comer a otros para sobrevivir. Su instinto es primario. Comer. ¿Matar?. No queda claro que este el deseo de exterminar al otro, cuál deseo de supresión, sino más bien alimentarse del otro.
El debate que se introduce en esta serie, que hace de matar un recurso distintivo, es el ponernos a pensar si ¿está bien matarlos?. De alguna manera, ¿está bien matar al enfermo?. Desde el inicio que Rick ve arrastrándose a medio cuerpo en el parque hasta sus diálogos con Herschel donde este último cuenta que encierra a los Zombies porque quizás en algún momento exista la cura. Porque no le queda claro que esté muerto.

Frente a la amenaza vale todo. O por lo menos así está planteado en la gran mayoría de series. Y si en realidad ellos, los Zombies, sienten, si son animales salvajes supercarnívoros. ¿Por qué pensar que son ellos o nosotros? ¿Si nosotros somos los animales de una raza super carnívora?. ¿Por qué no pensar que en algún momento existirá la cura y esos contagiados se puedan recuperar?.
Mientras tanto nuestra respuesta frente al Estado de Excepción es elegir matar. Muy parecido a las guerras antes de las distintas convenciones que enmarcan los “crímenes de guerra”. Al corrernos de la asignación de los malos sin sentimientos a los Zombies nos damos cuenta que la crueldad la imparten los humanos.

Porque esa es otra decisión que tomamos. Los contagiados por el Virus Z se convierten en seres no sintientes. Solo desean comer. Por lo tanto podemos depositar sobre ellos toda la crueldad posible. Porque sin ninguna comprobación asumimos que se alimentan de nosotros, algo evidente, pero en ese proceso dejan de sentir. Solo los rige un deseo. Comer y este comer está muy vinculado a matar.

Hay un precedente. Los vampiros. El vampiro tiene sed de sangre. Mata y se alimenta del otro, el otro se convierte y comienza a tener su deseo de sangre, pero en este caso no pierde sus capacidades cognitivas y por lo tanto la crueldad en la lucha no es tanto. Son como nosotros y por lo tanto tenemos códigos para matarnos.
Por supuesto, frente a la necesidad de sobrevivir debemos enfrentar las nuevas adversidades y los espacios de experimentación y comprobación científica son reducidos. Por lo tanto la dificultad de acceder al conocimiento científico nos impide conocer en los términos que estamos acostumbrados.




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