EL DÍA QUE VOLVIÓ EL COMETA 

Cuando era chica, una de mis películas favoritas era Tinkerbell y la bestia de Nunca Jamás.

La veía cada vez que la pasaban por la televisión. Mi hada favorita era Fawn, quien se encargaba de cuidar a los animales. Me encantaba cómo los entendía, cómo se conectaba con ellos. En esa historia aparecía una criatura enorme, como un monstruo del bosque, que despertaba cada vez que pasaba un cometa. Esa idea se me quedó grabada en mi mente.

Tinker Bell y La Bestia de Nunca Jamás (Doblada) - Películas en Google Play

Crecí, pero nunca dejé de amar a los bichos, a las aves, a todo lo que vive en el monte (la naturaleza en sí misma). Hoy tengo 22 años y soy fotógrafa de fauna. Paso horas esperando a que aparezca un pajarito, un zorro, un picaflor, lo que sea. Sigo teniendo la misma paciencia y curiosidad que tenía de chica.

El año pasado se empezó a hablar del cometa C/2023 A3 (Tsuchinshan-ATLAS) más conocido como “cometa del siglo”. Decían que su punto más cercano a la Tierra iba a ser por octubre, que tenía un brillo comparable a las estrellas más luminosas y que no se volvería a ver en miles de años.

El

Apenas lo leí, me acordé de la película. Pensé en él. En mi amigo monstruo.

Así que preparé la cámara, el trípode, la linterna, un buen abrigo, y me fui hasta Cachi, un pueblito alto y despejado. Es uno de mis lugares ideales en Salta, Argentina para observaciones astronómicas. Fui con la idea de sacar una foto del cometa, obvio, pero una parte de mí en el fondo esperaba algo más.

Llegué al lugar, armé el trípode, acomodé la cámara y esperé en silencio. Y entonces lo sentí. Escuché algo entre los árboles y arbustos. No tenía miedo, fue como cuando un animal grande se acerca sin querer asustarte. Y entonces ahí apareció. Era enorme, estaba cubierto de ramas, tierra y hojas secas, como si hubiera estado hibernando. Sus ojos gigantes verde brillaban. Se acercó despacio y me miró tranquilo, como si también me reconociera.

Película: Tinkerbell y la Bestia de Nunca Jamás - ENFILME.COM

Nos quedamos los dos quietos y justo en ese momento, el cometa apareció. Una línea brillosa verde cruzó el cielo. Él levantó la mirada, y yo también. Parecía que lo estaba esperando, como si viniera por eso. Como si ese cometa fuera parte de su historia, al igual que en la película.

Entonces le saqué una sola foto. No al cometa. A él. Y cuando volví a mirar… ya no estaba.

Volví caminando despacio a la camioneta, todavía pensando en ese encuentro. No sé si alguien me creería, pero yo lo vi. Yo vi a mi amigo monstruo. Y sé que él, sigue ahí, esperando el próximo cometa.

Capaz esa noche no fue solo un encuentro con una criatura. Fue un reencuentro conmigo, con la niña que soñaba

ser como Fawn, que amaba a los animales y miraba el cielo creyendo en cosas mágicas. Y hoy en día sigo creyendo, con la cámara en mano, que la naturaleza tiene tantos secretos para quienes saben esperar.

Datos Curiosos sobre la Creación de Gruff, la Bestia de Nunca Jamás -

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