Cabos Sueltos 

STEALING HOME(Steven Kampmann- 1988) Para quienes gustan disfrutar de la compañía de un buen libro, es casi una costumbre ya desandar la historia en cuestión(ficción o no) de forma, por lo general, lineal; puede eventualmente sorprender con algún “flashback”, presentar una “sub-historia” lateral o secundaria, o aventurar sucesos a futuro, pero por lo general, el desarrollo de la misma fluye naturalmente, cerrando capítulos para abrir nuevos, y así hasta llegar al tan esperado final.

Desafortunadamente, como todos sabemos(por intuición o por experiencia), la vida no se nos da así. Rara vez una etapa se cierra por completo para abrir cálidamente las puertas a un nuevo ciclo, teniendo saldadas todas las cuentitas, cerradas todas las heridas, en paz con el ayer en todos sus “frentes”. No. El devenir mismo de nuestra existencia es tan ágil, frecuentemente tan intempestuoso, sobretodo en estos tiempos tan frenéticos, que muy difícilmente exista alguien que no tenga deudas con su pasado, historias que no cerraron, palabras que jamás se dijeron, viajes que no se emprendieron o besos que nunca se dieron. Cabos sueltos me gusta llamarles. Esas puertas que quedaron de algún modo entreabiertas, a mitad de camino entre una conclusión´definitiva y una invitación a proseguir… de alguna manera.

Billy, su mejor amigo y su padre. Eran buenos tiempos.

Mediados de los '60. Billy Wyatt (William McNamara, en esa época) es un muchacho perteneciente a una acomodada familia de clase media alta, atravesando una adolescencia entre partidos de béisbol, primeros enamoramientos y clases de secundario, junto a su mejor amigo Alan Appleby (Jonathan Silverman, de esa época). Tuvo desde pequeño la “guía” de quien se convertiría a lo largo de su niñez y juventud en una figura femenina relevante, no sólo por ser quien le enseñó a “soltarse el pelo”,y vivir de una forma más desacartonada, sino porque en su compañía, forjaría una relación que de amistad pronto fue mutando a algo más profundamente sentimental. Su nombre era Katie(Jodie Foster) y también dijo presente en los momentos más trágicos de la vida del muchacho. Eran tiempos de despertar sexual, de veranos planeando conquistas, soñando con un futuro que se avizoraba prometedor. Eran buenos tiempos.

Los años fueron pasando y ya a sus treinta y pico, la vida encuentra a Billy (Mark Harmon de adulto) como un tipo fracasado, viviendo en un hotel con una camarera, desalineado, sin empleo, casi en bancarrota, alejado de sus pocos amigos y de su familia y ya sin esperanzas en aquél futuro prometedor. En medio de ese desalentador contexto, Billy recibe una llamada telefónica de su madre: Katie se ha suicidado. En sus instrucciones, la muchacha encarga al buen Billy el destino de sus cenizas, pues confía que sólo él sabrá qué hacer con ellas.

Billy, Alan y las cenizas de Katie.

La inesperada “misión” hará regresar a Billy no sólo al pueblo de su infancia o a la casa de la playa que tanto marcó su adolescencia, sino a lidiar con recuerdos y nostalgias que creía olvidados. Eso sí, en su cruzada, nuestro hèroe necesitará contar con la ayuda de un cambiado Alan(Harold Ramis de adulto) para así juntos, tal vez, atando aquellos cabos sueltos, poder desentrañar el misterio del destino de las cenizas de su primer amor, Katie.

Perder el Pasado, como la conocimos por acá, es el ejemplo casi perfecto de esas pequeñas gemas que uno solía encontrar perdidas allá en alguna góndola de video-club y decidía darle una oportunidad, para convertirse en uno de los recuerdos más gratos a la hora de rememorar aciertos. Cómica, dramática por momentos, pero sobretodo, profundamente romántica, es de esas películas que te permiten terminar de verla con una lágrima y una sonrisa al mismo tiempo. Así y todo, como suele ocurrir frecuentemente, la cinta de Krampmann no fue bien recibida por la crítica en el momento de su estreno, recordándoles “demasiado” a Verano del '42(R. Mulligan- 1971). Con el correr de los años, el film ha sido revalorado por críticos y analistas aunque jamás perdió el favor del público.

Katie y Billy. A veces, los recuerdos ayudan a sanar.

Un párrafo aparte merece el autor de la partitura y coautor de algunos temas: una vez más, el señor David Foster. Lo que el talentosísimo canadiense compone, produce o interpreta(El Guardaespaldas, El Primer Año del Resto de Nuestras Vidas, Sol de Medianoche, etc) casi siempre se convierte en oro y ésta no sólo no es la excepción sino que se traduce en uno de sus mejores trabajos(sino EL mejor). En los adjuntos irán el tema principal y el tema de amor (And When She Danced) que canta junto a Marilyn Martin y cuya letra plasma el sentimiento de un pibe enamorado, rememorado por un hombre algo frustrado.

Lo dicho. El siempre cambiante fluir de nuestra subsistencia hace prácticamente imposible no dejar cabos sueltos. Los diferentes capítulos de nuestra vida se suceden tan vertiginosamente que van quedando historias sin cerrar, puertas a medio abrir. Quizás valga la pena tomarse un tiempo para atar aquellos cabos y así poder finalmente dar ese beso, decir esas palabras o emprender ese viaje.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.