"El monstruo que todos evitamos: cómo 'Mi amigo el monstruo' desnuda el dolor que nadie quiere ver. 

La primera vez que vi Mi amigo el monstruo, estaba en una etapa en la que creía que el cine "infantil" era solo para escapar de la realidad. Qué equivocado estaba. La película de J.A. Bayona (2016) no es un cuento sobre un niño y su amigo imaginario; es un espejo roto que refleja lo que hacemos cuando el dolor es demasiado grande: inventamos monstruos para no enfrentar la verdad. ¿Por qué esta cinta, catalogada como para toda la familia, duele más que muchos dramas adultos? Ahí está su genialidad. Todo ello me hace recordar cuando mi madre enfermo, son muchas cosas que vienen a mí mente y honestamente se me parte el corazon en mil pedazos lo frustrante de no encontrar la manera de encontrarme con ella nunca mas.

1. El monstruo no es un villano: es la voz que nadie quiere oír:

Tiene la apariencia de un cuento de hadas oscuro, pero el monstruo del tejo (voz de Liam Neeson) no viene a dar lecciones, sino a forzar a Conor a gritar lo que calla: 'Tengo miedo de quedarme solo'. En una escena brutal—la del cuarto del hospital—la criatura no lo consuela: lo obliga a destruir todo. ¿Es violencia o liberación? Aquí Bayona juega sucio: nos hace preguntarnos si a veces necesitamos romper algo para sanar y si lo llegamos hacer poder lidiar con las heridas que pudieran quedar de todo, aun cuando en el proceso nuestros ojos se llenen de lagrimas.

2. Los dibujos de Conor: mentiras bonitas para verdades feas:

Las acuarelas animadas de Conor son preciosas, pero esconden algo turbio. Mientras su madre (Felicity Jones) se desvanece, él dibuja finales felices que nunca llegarán. Me recordó a cuando era niño y pintaba a mi perro—que había muerto—como si estuviera en un campo soleado. ¿Es sano? La película no da respuestas, pero sí una advertencia: las fantasías pueden ser veneno si las usamos para negar lo real. Al morir mi madre, siempre imaginaba que era momentáneo, que algún día la volvería a ver.

3. ¿Por qué duele tanto el final? (spoilers con advertencia)

Spoiler alert: la madre muere. Pero lo devastador no es eso, sino cómo Bayona filma el momento. La cámara se aleja, como si ni siquiera el director tuviera el valor de mirar de frente. Y entonces entendemos: el monstruo no era para Conor, era para nosotros. Odio que digan que es 'para niños'. Es como darle El resplandor a un pequeño y decir que es sobre un papá creativo que quiere jugar canicas hechas de chocolate

💡 Conclusión:

Hoy, años después de verla, *Mi amigo el monstruo* sigue raspándome como una herida mal cerrada. No es perfecta—el ritmo a veces se arrastra, y la abuela (Sigourney Weaver) merecía más desarrollo—, pero eso la hace humana. Como el duelo, como el miedo, como esos monstruos que inventamos para no sentirnos solos. Y tú, ¿Qué monstruo te persigue?

¿Creen que el cine 'infantil' debería mostrar el dolor tan crudo, o es mejor proteger a los niños?

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