La monotonía de la vida y la ilusión del amor como escape 

Convencionalmente, las películas animadas han sido consideradas como obras dirigidas al público infantil, caracterizadas por contenidos ligeros, personajes cómicos y mensajes optimistas. Tal vez por esta razón, en ocasiones, al ver este género, no prestamos suficiente atención al trasfondo o al mensaje más profundo que realmente se nos presenta. Sin embargo, muchas de estas películas son desarrolladas para un público adulto, y su mensaje incluso se interpreta de forma distinta dependiendo del momento de la vida de cada espectador.

Quisiera continuar este apartado preguntando a la audiencia: ¿Es la vida una secuencia de momentos monótonos que, al contener elementos felices, nos otorgan significado, o es precisamente la monotonía de la existencia lo que nos permite percibir y valorar esos momentos de felicidad? Desde una perspectiva positiva, podríamos pensar que realmente la vida está llena de momentos felices y recuerdos inolvidables, ya que son estos los que priman en nuestra memoria, pero mirando más en profundidad, muchas veces la monotonía, la soledad y el aburrimiento es parte de nuestra cotidianeidad, e intrínsicamente ya ha sido normalizada por nosotros.

Es ahí, en esa sensación continua de invariabilidad, donde la más mínima emoción puede significar un cambio inmenso en nuestra vida, y no existe una mayor que el enamoramiento. La percepción de nuestra realidad se ve alterada, los días se esfuman pensando en la siguiente ocasión de poder ver a esa persona especial, y las horas parecen segundos dentro de esa efímera fantasía. Todo parece perfecto, pero, ¿realmente lo es? Ninguna ilusión es eterna y salir de ella puede significar un golpe de realidad demasiado fuerte para el individuo. Ese escape, esa fantasía, esa felicidad, todo se volvió nuevamente parte de la monotonía y de lo absurdo, del sinsentido que parece la existencia.

Anomalisa se estrenó hace casi 10 años, y en el momento en que la vi por primera vez, me pareció una película con un mensaje muy serio, inclusive para un público que se encuentra iniciando su juventud. Sin embargo, años después, fui capaz de ver una mayor cantidad de capas de profundidad, de mensajes ocultos, de empatizar y entender mejor al protagonista e incluso, sentir una genuina lástima. Esta visión entendería que solo te la da la madurez, tanto física como emocional, las experiencias vividas y los aprendizajes adquiridos a lo largo de esos años. Hay películas destinadas a ser apreciadas en distintos momentos de la vida de las personas, y considero que esta es un ejemplo claro de ello.

El filme nos presenta un mensaje poco optimista de la vida, de la felicidad y de la ilusión. Sin embargo, también nos deja una lección muy importante, y es que cada uno está en la total capacidad de buscar esos elementos que puedan brindar color a nuestros días, que nos permita sentirnos realmente vivos. Son los pequeños detalles, las experiencias menos previsibles, las compañías más inesperadas, las que dan valor a cada momento, y debemos aprender a valorarlas y a tomarlas como parte de este enrevesado y sufrido, pero hermoso viaje llamado vida.

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