Paris, 1482. ¡Allá! Allá en el oscuro campanario, vive el misterioso campanero. ¿Quién es esa criatura? ¿Qué es él? ¿Cómo es que llegó allá? Silencio. Es la historia de un hombre y de un monstruo.
Una noche obscura, en los muelles allá por Notre Dame, cuatro gitanos huían asustados. Frollo, el juez, quería purgar el vicio y la maldad. Cuando vi la pelicula de “El Jorobado de Notre Dame”, la entendí con una mentalidad de pelicula de Disney. Un chico llamado Quasimodo, que vive escondido en lo alto de una iglesia gigante llamada Notre Dame. Un hombre jorobado y deforme, con una apariencia física marcada por su espalda encorvada y malformaciones físicas, criado por un villano Disney: Frollo, un fanático ministro de Justicia despiadado, cruel, mentiroso y amenazador, quien considera a todo el mundo (excepto él) como unos corruptos y pecadores, y quien además siente un odio especial por la población romaní de París (población gitana), a la que anhela exterminar. A diferencia de su padre adoptivo, Quasimodo es muy bueno, quiere conocer el mundo, y un día se escapa para ir a una fiesta en la ciudad. Allí conoce a una chica valiente y amable llamada Esmeralda, una gitana a quien Frollo odia solo por ser diferente. A lo largo de la pelicula, Quasimodo va descubriendo las mentiras del ministro de Justicia y toma la decisión de ayudar a Esmeralda y a sus amigos gitanos, demostrando que ser diferente no es algo malo, y que lo más importante es ser valiente y tener un buen corazón.
En el año en el que se estrenó la pelicula entendí el mensaje que la misma queria transmitir desde el punto de vista de una niña: ser diferente no es algo malo, uno puede ser un héroe con solo tener un buen corazón, y que hay que defender a los demás cuando algo es injusto. Pero a medida que crecemos y volvemos a verla, comprendemos el trasfondo que en realidad tiene. Una pelicula envuelta en conflictos religiosos, sexistas, con una fuerte impronta sobre el concepto de justicia, discriminación, y muerte. Aunque parezca una película infantil, las temáticas que aborda la convirtieron en una de las películas más tétricas de Disney, y lamentablemente una de las más olvidadas.
La pelicula retrata la crueldad y la muerte de una manera explícita. Ya desde las primeras escenas se muestra el asesinato de la madre de Quasimodo a manos de quien despues dice “querer protegerlo” de la crueldad de la gente — crueldad que tambien vemos de manera explícita cuando el jorobado es coronado Rey de Los Bufones —. Esa contradicción queda en evidencia cuando Frollo le prohíbe estrictamente salir del campanario, pero mediante manipulaciones verbales, con el objetivo de convencerlo de que es por su propio bien.
Estas deforme
Y eres muy feo
Por esos crímenes el mundo no perdona
¿No puedes comprender?
Fuera te verán como un gran monstruo
Te despreciarán, se burlarán
Evitemos sus calumnias e insultos
Aquí estas bien, se fiel conmigo
Y gracias dame
Aprende a obedecer aqui.
La trama tambien aborda la discriminación de manera abierta poniendo de ejemplo a los gitanos, quienes eran considerados personas que se dedicaban a robar. Quienes desde un punto de vista político eran una amenaza para la estabilidad social, y desde un punto de vista religioso practicaban la brujería lo cual refleja los prejuicios y la ignorancia que existían sobre esta comunidad. Recordemos como debían vivir en clandestinidad, ocultos en lo que ellos llamaron “La Corte de Los Milagros”.
Lo más llamativo de la pelicula es como aborda el tema de la religión. El juez Frollo además de cometer actos de asesinato y comenzar una cacería injusta en contra de los gitanos, también demuestra un gran deseo de lujuria y sexualidad al querer poseer a Esmeralda, aunque deba forzarla para ello, y no es algo que se deba entender entre líneas (como ocurre en muchas producciones de niños que contienen mensajes destinados a un público adulto). Frollo literalmente tiene una canción donde habla de ello: Hay fuego de infierno. Gitana, escogerás. O a mí o a la hoguera. Sé mía o arderás. Es una frase cargada de significado que habla sobre el anhelo impuro y las tentaciones sexuales que siente a raíz de su obsesión con la joven.
Por último, pero no menos importante, hay que hablar sobre el final. Si bien la pelicula tiene un final feliz, termina con algunos tintes algo amargos. Quasimodo, tras enamorarse de Esmeralda, termina aceptando que ella no corresponde a ese amor, porque esta enamorada de Febo, el capitán de la guardia, convirtiendo la historia en una de las primeras películas en romper la formula clásica de Disney donde “el héroe se queda con la chica” (la otra pelicula contemporánea a ella que tuvo esa fórmula fue Pocahontas). Otro punto importante a destacar es el final del villano. Disney nos habia acostumbrado a “eliminar a sus villanos” de manera definitiva (Gastón en la Bella y La Bestia; Clayton en Tarzan; Scar en el Rey León, etc), pero muchas de estos acontecimientos ocurren fuera de campo o se mostraban de manera simbólica. La caída de Frollo es especialmente impactante porque combina elementos religiosos y visuales que refuerzan su condena moral. En su intento de matar a los protagonistas en el balcón de Notre Dame sobre el final de la historia, Frollo es arrojado por una gárgola desde lo alto de la iglesia hacia el incendio que rodeaba el edificio. No solo es un momento de gran tensión dramática es una culminación de su propia oscuridad . Su caída, desde la catedral y la posterior incineración por el fuego que él mismo había provocado, grafica su fracaso en la purificación y el triunfo de lo que él consideraba “escoria gitana”.
Disfrute muchisimo esta pelicula de pequeña, pero pude apreciarla como una verdadera obra de arte cuando crecí y la entendí con una mentalidad adulta. Es un fiel reflejo de que no siempre las películas animadas son para niños, aunque lo parezcan, y hay que aprender a rever esas historias con una mirada crítica, porque, aunque estén envueltas en colores y canciones, están hechas para hacernos pensar, incomodarnos y emocionarnos de formas que solo entendemos cuando somos grandes.




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