“El monstruo que buscaba la paz” Un sueño un poco loco que tuve hace varios días que luego se convirtió en una historia 

Era una noche oscura y tormentosa, y yo estaba caminando por el bosque cuando escuché un ruido extraño detrás de mí. Me di la vuelta y vi a Godzilla saliendo de entre los árboles. Al principio, me quedé paralizado del miedo, pero luego algo extraño sucedió. Godzilla me miró y yo le miré a él, y por un momento, sentí una conexión con él. Godzilla no parecía tan monstruoso como lo había imaginado. De hecho, parecía casi... triste. Me acerqué a él lentamente, y él no se movió. Me detuve a unos metros de distancia y le dije: "Hola, ¿cómo estás?"

Godzilla me miró con curiosidad y luego respondió en un tono profundo y retumbante: "Estoy solo. Estoy cansado de destruir ciudades y de ser temido por todos. Quiero encontrar un lugar donde pueda vivir en paz." Me sorprendió que Godzilla pudiera hablar, pero al mismo tiempo, me pareció lógico. Después de todo, era un monstruo con una inteligencia y una conciencia propias.

Le dije a Godzilla que entendía cómo se sentía, que yo también había sentido la soledad y el miedo en algunas ocasiones. Godzilla me escuchó atentamente y luego me preguntó si sabía de algún lugar donde pudiera encontrar la paz que buscaba. Le dije que no sabía, pero que podríamos buscar juntos. Godzilla asintió con la cabeza y juntos comenzamos a caminar por el bosque, en busca de un lugar donde pudiera encontrar la tranquilidad y la paz que tanto anhelaba.

A medida que caminábamos, Godzilla me contó sobre su vida, sobre cómo había sido creado por una explosión nuclear y cómo había sido rechazado por la sociedad debido a su apariencia y su fuerza. Me di cuenta de que Godzilla no era un monstruo sin corazón, sino un ser vivo que sentía y sufría como cualquier otro. Me contó sobre las veces que había intentado acercarse a los humanos, pero que siempre había sido rechazado y atacado. Me dolió escuchar su historia y me sentí culpable por la forma en que los humanos habían tratado a este ser.

Finalmente, después de horas de caminar, encontramos un lugar hermoso y tranquilo en el bosque. Godzilla se detuvo en la orilla de un lago y miró el reflejo del agua. Por primera vez, vi una sonrisa en su rostro. "Este es el lugar", dijo Godzilla. "Aquí puedo encontrar la paz que busco." Me senté junto a Godzilla y juntos disfrutamos del silencio y la belleza del lugar. El sol comenzaba a salir y el cielo se pintaba de colores cálidos. Godzilla cerró los ojos y se dejó llevar por el sonido de las aves y el viento.

En ese momento, me di cuenta de que los monstruos no son siempre tan monstruosos como parecen, y que a veces, solo necesitan alguien que los entienda y los acepte. Godzilla no era un destructor sin corazón, sino un ser que buscaba la paz y la tranquilidad. Me sentí afortunado de haber podido conocerlo y de haber podido ayudarlo a encontrar lo que buscaba.

Godzilla abrió los ojos y me miró con gratitud. "Gracias", dijo. "Gracias por entenderme." Me sonreí y le dije que no había nada que agradecer. Godzilla asintió con la cabeza y se quedó en silencio, disfrutando del momento. Yo me quedé sentado junto a él, disfrutando de la paz y la tranquilidad del lugar, y de la compañía de este monstruo que había encontrado un amigo en mí.

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