El amor en el cine: ¿realidad o pura fantasía? 

Las películas románticas, desde tiempo de antaño, nos han enseñado que el amor todo lo puede: que rompe barreras, que vence el tiempo, que los buenos siempre ganan. No importa como comienza la historia, ya sea una apuesta (After), un articulo de revista (Como perder un hombre en diez días), o una tragedia (Titanic), el mensaje siempre es el mismo: el amor triunfa.

Pero, ¿ que tan cierto es?

Estas historias, que muchas veces vemos con el corazón en la mano, suelen mostrar a protagonistas que atraviesan mil obstáculos solo para tener un final feliz. Sin embargo, hay películas que se atreven a romper ese molde. Y es ahí donde, quizás, se acercan un poco mas a la vida real.

Un claro ejemplo es Posdata: te amo. Esta película rompió millones d corazones en todo el mudo. Gerry y Holly eran una perfecta pareja, hasta que una enfermedad lo cabio todo. El muere, y ella queda sola, enfrentando un duelo que la consume. Pero entonces, empiezan a llegarles cartas escritas por el antes de morir. Cartas que la guían, que le devuelven de a poco las ganas de vivir, que la hacen recordar que el amor no se termina con la muerte, que seguir con su vida no es una traición.

Pocas veces una historia de amor me hizo llorar tanto. Porque, aunque hay una luz de esperanza al final, el dolor es real. No hay finales de cuento. No importa cuanto se hayan amado ni cuan perfecta haya sido si relación: la enfermedad los separo.

Y entonces me pregunto: ¿por que nos empeñamos en creer que el amor debe ser perfecto? ¿Por que tantas historia que consumimos nos llenan la cabeza con finales felices asegurados, cuando la vida real es tan distinta?

Si, el amor puede ser poderoso. Pero también es frágil, doloroso, caótico. Y muchas veces, ni siquiera alcanza.

El cine nos ha hecho creer que si algo no termina bien, entonces no fue amor verdadero. Que si alguien no se queda a tu lado para siempre, no valió la pena. pero la realidad es otra: el amor no siempre dura, no siempre cura, y muchas veces, duele mas de lo que salva.

Aun así, seguimos buscandolo. Seguimos apostando. Porque, en el fondo, todos queremos vivir una historia digna de película, aunque el final no sea perfecto, ni colorido, aunque no se un final feliz, sea solo una pausa. Porque así es la vida.

Por eso, cuando pienso en todas esas películas románticas que prometen un “ para siempre”, no puedo evitar decirme: Posdata: te amo. Incluso si no hay final feliz. Porque en la vida real, el amor no siempre gana… y aun así, vale la pena el riesgo, una y mil veces. Y quizás, solo quizás tengamos nuestra olla de monedas de oro al final del arcoiris, nuestro compañero de vida ese que será nuestro puerto seguro, ese que digamos al final del día que todo ha valido la pena y con suerte sea nuestro final feliz o lo mas parecido a eso.

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