“Dinosaurios entre nosotros: un sueño de convivencia, una realidad de enemistad”  

Si los dinosaurios caminaran hoy entre nosotros, el mundo cambiaría para siempre. La fantasía de ver uno de ellos corriendo por la ruta parecería divertida en las noticias o en redes sociales, hasta que entendamos que el ser humano siempre ve al que es más grande o diferente como una amenaza. La realidad es que no seríamos aliados de los dinosaurios. Seríamos rivales, porque el miedo al tamaño y a perder “nuestro espacio” haría que la humanidad reaccionara igual que en todas las historias donde aparece un gigante que no puede controlar.

Basta ver lo que ocurrió en películas como la de Godzilla. Al principio, la gente grita, se esconde y filma con el celular, pero después aparecen tanques y misiles, intentando eliminarlo porque “está en nuestro territorio”. Con los dinosaurios ocurriría lo mismo. Si un tiranosaurio caminara por el campo, se viralizaría, y los noticieros dirían que hay que “controlar la situación”. No soportamos perder el control, y un animal que puede romper autos de un pisotón sería la excusa perfecta para justificar la caza o la militarización.

Quizás algunas personas dirían que hay que protegerlos, como cuando se habla de especies en peligro de extinción, pero la realidad es que si estos dinosaurios representaran un riesgo para la agricultura, para las ciudades o para nuestras vidas, los veríamos como enemigos. No importaría que ellos solo busquen comida o vivan de forma salvaje. Nuestra respuesta sería intentar encerrarlos en reservas, cazarlos si se acercan demasiado o, peor aún, explotarlos en zoológicos para entretenimiento, como en Jurassic Park.

Incluso en un mundo moderno, con drones y cámaras, no podríamos convivir en armonía con criaturas tan grandes. Imagina un dinosaurio atravesando una autopista y causando accidentes, o llevándose el ganado de un campo. Pronto se llenaría de teorías conspirativas, programas de televisión y gente pidiendo que los eliminen antes de que “ocupen nuestras tierras”. Diríamos que es por seguridad, pero en el fondo sería porque el ser humano se considera el dueño de todo lo que pisa.

El miedo al tamaño y a lo desconocido convertiría a los dinosaurios en rivales. No podríamos vivir tranquilos pensando que algo tan grande y tan fuerte puede entrar en nuestros espacios sin pedir permiso. Les quitaríamos su libertad para conservar la nuestra.

A veces pienso qué lindo sería poder convivir con ellos sin tener que eliminarlos o encerrarlos como hacemos con lo que no entendemos. Sería hermoso caminar por un sendero y ver un dinosaurio comiendo tranquilo, sin miedo a nosotros. Pero nuestra historia demuestra que preferimos encerrar lo desconocido en jaulas, zoológicos o circos para nuestra diversión.

Por eso creo que si los dinosaurios vivieran hoy, no seríamos aliados, ni podríamos coexistir pacíficamente. El ser humano, aunque sea el ser más evolucionado del planeta, no tolera lo que no puede controlar, y vería a los dinosaurios como una amenaza que debe ser eliminada o encerrada. Tal vez sea triste, pero es nuestra naturaleza. En un mundo con dinosaurios, seguiríamos siendo los mismos de siempre: rivales de todo aquello que no podemos domesticar.

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