Partiendo del hecho que no hubo tal extinción, durante 65 millones de años la vida progresó, variada y realmente hermosa, sin contratiempos ni extinciones masivas, sino hubiese sido por una que otra interrupción en los ciclos evolutivos como las eras glaciares, los movimientos tectónicos, tsunamis o grandes incendios, diríamos qué durante esos millones de años se impuso la evolución por selección natural.
Pero hace 2.5 millones de años apareció de la nada un escuálido mamífero, bípedo, con apariencia inofensiva, no poseía fuerza, velocidad ni tenía ninguna virtud para hacerse valer por sí mismo ni en el agua ni en el aire, sólo tenía su capacidad de adaptación, para comer esperaba los huesos de las carroñas, apenas se dejaba ver porque temía ser devorado.
Ese homo erectus siguió las pistas de los dinosaurios, comenzaron una larga historias juntos, aprendió a cazar, a defenderse y a atacar. Al primero lo dominaba las ancias de devorar todo a su paso, para eso vivían, su cerebro reptíl se hizo cada vez más agudo para satisfacer sus necesidades primarias, la naturaleza lo dotó de un sólo cerebro; mientras que al otro, el cerebro se amplificó de tal manera que usa sus tres partes bien diseñadas y definidas para escalar hasta lo más alto de la cima alimenticia.
Con el cerebro reptiliano es capaz de comunicarse con sus congéneres primitivos con la finalidad de establecer un equilibro natural y preservar los instintos de supervivencia.
Con el cerebro Límbico o mamífero crea cada vez más la conciencia global de evolucionar en la vida social no sólo humana sino también entre todos los seres vivos que habita el planeta.
Con el cerebro moderno o neocortex es cada vez más tecnificado, cooperativo, inventivo.
Si yo viviera actualmente con los primos primitivos, construiría mecanismos para solucionar la convivencia, como entregar el continente asiático o el australiano, sólo para los dinsaurios debido a la escasez de recursos, ya que a veces ocurre la necesidad de aplicar necesarios progromos en grupos de depredadores para mantener un equilibrio en el ecosistema.
Si los dinosaurios viviría actualmente, obviamente estarían en desventaja con nuestra tecnología, por todas esas razones, yo Lucharía por sus derechos y libertades ya que conseguiríamos grupos de cazadores furtivos, coleccionistas y adictos a la carne exótica que matan sin piedad, entonces no estaríamos enfrentando al reino animal menos capacitado sino al más apto y peligroso de todos, a nuestros hermanos homo sapies.
Es una paradoja, tendemos a defender a los más débiles y a atacar al más fuerte. Es una acción compleja qué está grabada en nuestro cerebro reptil, en pocas palabras somos dinosaurios también y esa personalidad emerge cada vez que nos vemos en peligro, cuando tenemos ansiedad o cuando el instinto de defensa y ataque se activa.
No sería muy difícil ponerme de lado de los dinosaurios porque nuestras neuronas guardan el origen de nuestra existencia.
Simultáneamente incentivaría la era espacial a toda marcha para encontrar mundos afuera en el espacio para cohabitar, en el futuro dejaría la tierra sólo para ellos.
Si los humanos vivieran con dinosaurios habría una conciencia superior de estabilidad creativa para sobrevivir y cohabitar, ya habríamos creado ambientes sustentables para preservarlos.
Ellos son los originarios, aquí nacieron, a nosotros nos trajeron.



¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.