Por qué una película como Superman (2025) es tan necesaria ahora mismo 

Desde hace aproximadamente dos décadas, el panorama cinematográfico se ha teñido de más oscuridad, cinismo y hostilidad, gracias a historias que buscan reflejar la realidad a través de temas complejos y, muchas veces, problemáticos. Esto incluye abordar la violencia, la injusticia, los dilemas morales y la fragilidad humana de una manera más directa y menos idealizada. Esta tendencia ha funcionado muy bien, y las grandes joyas del cine de este siglo lo demuestran. De hecho, muchas de las historias de superhéroes más recientes son también un buen ejemplo. Sin embargo, esa necesidad de reflejar las debilidades de nuestra sociedad, ha relegado a un segundo peldaño algo muy importante: entre tanta oscuridad, siempre encontraremos una luz. Por eso, la inminente llegada de Superman (2025) no es simplemente otra adaptación de cómics; es, a mi juicio, una necesidad imperiosa.

No se trata de otro gran estreno del verano, sino de un recordatorio vital de valores que parecen diluirse cada día más. Como apasionada del séptimo arte, y más aún, como una mujer que vive en esta sociedad contemporánea, sostengo que la nueva encarnación de Superman tiene el poder de resonar de una manera profunda y significativa, ofreciendo un contrapeso muy necesario a las narrativas actuales.

Por qué una película como Superman (2025) es tan necesaria ahora mismo

Es obvio que en los últimos tres lustros hemos sido testigos de una transformación que ha llevado a una sobresaturación de tramas complejas, héroes moralmente ambiguos y mundos distópicos. Así que para entender por qué una película como Superman (2025) es tan necesaria ahora mismo debemos analizar ciertos factores cinematográficos y sociales.

La oscuridad no siempre sienta bien

Hace precisamente dos décadas, Christopher Nolan reinventó el cine de superhéroes gracias a su trilogía de El Caballero Oscuro. Batman, un anti-héroe taciturno, demandaba una narrativa más oscura y realista. Por esta razón, las películas funcionaron tan bien. Sin embargo, pronto esto se convirtió en una tendencia que llevó a la "desmitificación" de otros héroes, quienes también pasaron a enfrentar dilemas internos y a poseer una moralidad más ambigua.

Y eso no está mal del todo; muchas de estas películas o series son muy entretenidas y nos han dejado personajes icónicos. Sin embargo, en este intento por deconstruir a los superhéroes y hacerlos “más humanos”, algunas veces la bondad o la nobleza son percibidas como ingenuidad o, en el peor de los casos, como una debilidad. ¿Acaso la humanidad no reside también en los buenos valores, en la bondad, en la empatía?

Superman, un símbolo de esperanza

No me considero una fanática empedernida de los cómics y mentiría si dijera que soy una experta en el tema. Sin embargo, por años he sentido cierta afinidad por Superman y, más importante aún, lo que representa.

La primera vez que vi Superman (1978), la estaban dando en la televisión; yo tenía siete u ocho años, y no había visto nada igual. A pesar de todos sus superpoderes, él solo anhelaba hacer el bien. Las motivaciones de Clark se reducen, sencillamente, a su férreo sentido de la justicia y su inquebrantable compromiso con la humanidad. Resulta, sin duda, demencial que hoy queramos interpretar esto como una debilidad.

Si exploramos las motivaciones de otros superhéroes, nos damos cuenta de que muchos buscan venganza o la gloria personal, o simplemente están escapando de un pasado violento, mientras tanto, Superman lucha por el bien porque es lo correcto. Él está impulsado por la compasión, la empatía y la defensa de la verdad. Valores que además han sido inculcados por sus padres adoptivos, los Kent.

En un mundo corrompido y en una era de noticias falsas donde la polarización está a la orden del día, un héroe que simplemente hace lo correcto sin agendas ocultas se convierte en un ideal aspiracional, recordándonos que la mayor recompensa de hacer el bien es…hacer el bien.

Ser buenos no es una debilidad, tampoco nos hace perfectos

Hablando de polarización, ahora mismo, la bondad se aprecia desde dos extremos completamente opuestos: cuando no es percibida como un sinónimo de debilidad, entonces es un indicio de perfección.

Si Superman es un símbolo de bondad, ¿significa que es perfecto? ¿es invencible? ¿es indestructible? No, Superman no es perfecto pero busca ser su mejor versión y la mejor manera de cumplir su objetivo es haciendo el bien. No se trata solo de impedir o destruir alguna amenaza cósmica, se trata simplemente de proteger a la gente común. Kal-El salva a perros y ardillas, rescata a personas de desastres naturales, mientras tanto también salva al mundo. Su grandeza radica en su disposición a ayudar al más vulnerable, sin esperar nada a cambio. La bondad que irradia Superman no lo hace perfecto, lo hace humano.

Así que está bien que veamos una versión del personaje que sea capaz de gritar, de enfadarse, de sentir frustración; estas son emociones y reacciones con las que todos estamos familiarizados. Pero es mejor aún ver cómo el personaje, a pesar de sus defectos, no desiste en su intento de ser fiel a sus principios, algo que, desde mi punto de vista, resulta muy inspirador.

El mundo necesita a un Superman (y a una Lois Lane)

No, no quiero decir que literalmente necesitemos un superhéroe, pero sí lo que representa. Vivimos en un mundo caótico, lo sabemos, pero también vivimos en un mundo donde los buenos somos más. Y, de vez en cuando, está bien que lo recordemos. Especialmente ahora.

Clark Kent es una figura que trasciende el entretenimiento para ofrecer poderosas metáforas sobre la identidad, la verdad y el poder. Kal-El, nacido en otro planeta y criado en la Tierra, representa al "alien" e inmigrante que se convierte en el máximo protector de su hogar adoptivo. Y aunque debe ocultar su verdadera naturaleza para encajar, son sus diferencias lo que lo hacen fuerte. Incluso como Clark, sin necesidad de llevar capa y traje, es también un héroe que busca llevar la verdad al mundo a través del Daily Planet, defendiendo los hechos y la transparencia, intentando que la justicia prevalezca en un mundo cargado de manipulación y falsas noticias.

Por cierto, es imposible mencionar al Daily Planet y obviar a Lois Lane, un personaje que también tiene mucho que aportar. Lois no es solo el interés romántico de Superman; es un ícono feminista en sí misma. Su atractivo no solo radica en su belleza, tiene mucho que ver con su inquebrantable determinación, su inteligencia y su valentía carente de superpoderes. Lois Lane es una profesional implacable que desafía los límites de su profesión, convirtiéndose en un modelo a seguir para cualquiera que aspire a la excelencia en su campo. Lejos de ser una damisela en apuros, Lois es ambiciosa, resiliente e independiente. Su relación con Superman es una de iguales, donde la confianza y una admiración genuina por las virtudes del otro son la base.

Así que sí, no podemos ocultar el sol con un dedo. Muchas veces el cine es un mero reflejo del mundo y, ahora mismo, el mundo puede ser un lugar bastante hostil. Pero no me voy a disculpar por querer ver una película que nos recuerda que siempre hay una luz, que no tenemos porque avergonzarnos de nuestro optimismo, que está bien ser imperfectos, pero es mucho mejor intentar ratificar para ser cada día mejores.

Quiero ver nuevamente un Superman que nos recuerda que la fuerza no reside solo en la capacidad de golpear o esquivar los golpes, sino en la capacidad de inspirar y de creer en algo más grande que uno mismo. Superman es un modelo a seguir que enfatiza la empatía, la perseverancia y la importancia de defender lo que es justo, incluso cuando no parece ser la norma; está bien celebrar lo que representa.

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