La trilogía de "El Stand de los Besos" es el claro ejemplo de cómo se puede tomar una idea con potencial y arruinarla a base de clichés, decisiones absurdas y una romantización peligrosa de lo que debería ser el amor adolescente. Aunque estas películas fueron un éxito en Netflix, eso no las convierte en buenas. La popularidad no siempre va de la mano con la calidad, y en este caso, queda bastante claro.
Desde la primera entrega, nos presentan una historia que parece escrita por alguien que se alimenta exclusivamente de fanfics mal editados. Los personajes no crecen, las situaciones son forzadas y el mensaje que transmiten es confuso: idealizan relaciones tóxicas, normalizan los celos extremos, el ser infiel y como las relaciones ya no se toman en serio, todo bajo la excusa de que "así es el amor joven". Pero no, no debería ser así. El cine romántico juvenil solía tener cierto encanto, películas como "10 cosas que odio de ti" o "Un paseo para recordar" sabían contar historias sencillas pero llenas de verdad, con personajes que aprendían algo a lo largo del camino. Acá eso no pasa.
La segunda película es probablemente la más irritante de la trilogía. Introducen un triángulo amoroso que nadie pidió y que solo está ahí para alargar la trama sin aportar nada real. La protagonista, Elle, parece no tener identidad fuera de los hombres que la rodean. Sus decisiones no tienen lógica, sus cambios de humor son agotadores, y la relación con Noah es cada vez más tóxica. Pero claro, mientras haya una escena de beso bajo la lluvia, todo se perdona, ¿no?
Y ni hablar de la tercera entrega, que intenta cerrar el ciclo con una supuesta reflexión sobre la independencia y el futuro, pero termina siendo más de lo mismo: decisiones absurdas, escenas dramáticas metidas con calzador y un final que no deja satisfecho a nadie. Más que una conclusión, parece una excusa para grabar una película más.
Lo más triste es que este tipo de cine se está convirtiendo en el estándar. La modernidad trajo cosas buenas al género romántico: diversidad, nuevos escenarios, tramas más cercanas a los jóvenes actuales. Pero también trajo esta tendencia de priorizar el drama barato, los estereotipos vacíos y las relaciones insanas disfrazadas de pasión. "El Stand de los Besos" es, lamentablemente, un reflejo de eso.
Comparado con el cine romántico de hace unos años, donde había corazón, crecimiento personal y verdaderas emociones, esta trilogía se siente hueca. Todo es rápido, exagerado y sin consecuencias reales. Personajes que se gritan, se perdonan y se besan sin aprender absolutamente nada.
En resumen, "El Stand de los Besos" no solo falla como historia de amor, sino que también manda mensajes equivocados a una audiencia joven que está aprendiendo cómo lucen las relaciones. Ojalá pronto veamos películas juveniles que se atrevan a hablar del amor de verdad, con sus luces y sombras, pero sin disfrazar la toxicidad de romance.
En conclusión está trilogía es una m***da que nos muestra lo jo**do que está el cine romántico en la actualidad. :)



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