Asunto: Reflexiones sobre mi experiencia migratoria y laboral
Estimados señores,
Me dirijo a ustedes para compartir mi experiencia personal, con la esperanza de que pueda servir de reflexión y enseñanza para todos aquellos que, como yo, han decidido partir en busca de un futuro mejor en el marco sur.
Un día tomó la decisión de emigrar con la ilusión de construir un gran futuro. Después de una larga y difícil odisea, logramos llegar y, desde entonces, surgieron valiosos compromisos: trabajar, alquilar un lugar y asegurar la educación para mis hijos. Sin embargo, lo que parecía que se resolvería con facilidad resultó ser todo lo contrario.
En mi primer empleo sufrí humillaciones constantes. Llegaron a decirme que buscara en internet cómo era la labor de secretaria, situaciones que me generaban una gran ansiedad y nerviosismo. Hubo un momento en que un grito fue la gota que derramó el vaso y decidí renunciar.
Posteriormente, trabajé cuidando ancianos, pero debido a una alergia a ciertos medicamentos no podía brindar atención al cien por ciento. La dueña me insultó, alegando que para eso me había contratado, y cuando expliqué que no sabía poner inyecciones ni tenía experiencia en ello, no recibí ningún tipo de pago.
Luego, resistí y decidí emprender un pequeño negocio que funcionó por algunos meses. Más adelante encontré otro empleo donde estuve siete meses trabajando arduamente. Sin embargo, tras una lucha constante, la hija del dueño desplazó a su padre del local, dejándolo fuera. En ese período no hubo aumento salarial, solamente trabajo sin reconocimiento.
La hija parecía vivir únicamente para el dinero, sin asumir responsabilidades con el negocio. En una ocasión me reclamó que el local perdía clientes y le recordé que lo había abandonado y que nunca me apoyó. Para ella, el dinero era lo único importante.
Finalmente, regresé a mi hogar. A veces me pregunto por qué las cosas que Dios da no son valoradas por quienes las reciben. Cuando otros emigran, enfrentan la dura realidad de la vida: no es para todos. Hay que cubrir solo lo básico y aceptar estar lejos de la familia, sin poder compartir cumpleaños ni Navidad.
Esta experiencia ha sido muy dura, tanto en lo personal como en lo laboral. Sin embargo, agradezco la fortaleza que me ha brindado y la oportunidad de crecer a pesar de las adversidades.
Agradezco su atención .esta vida es una sola y hay que ariesgarse pero bueno la vida continua y hay que salir adelante esto es prueba y error no hay un manual de vida y aprender de cosas a veces uno no esta acostumbrado a esta calidad de vida y tampoco los cambio climatico de pais ,lo bueno es caerse y levantarse y darno amimo para seguir adelnte gracias dios por un dias mas y levantarse con buen amimo ahora entiendo cuando mi abuela decia la vida no es facil tampoco hay un manual y hay que seguir adelante y aprender de los errores de la vida y seguir de frente gracias a todo


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