“Her” es una de esas películas raras dentro de la cinematografía de Spike Jonze. Una pieza atípica que te deja reflexionando y pensando sobre la condición humana, entre otras cosas. Probablemente si la intentas ver siendo muy chico, te aburras. O si lo tuyo es la acción, también. Porque en realidad el film pone el acento sobre los diálogos y las emociones, sobre la soledad del ser humano y sus métodos para combatirla, y por sobre todas las cosas, una nueva forma de ver las relaciones románticas: ya no con seres humanos, sino con computadoras.
Estrenada en el año 2013, la cinta nos cuenta la historia de Theodore, interpretado por Joaquin Phoenix, un hombre que trabaja en una empresa que se encarga de escribir cartas sentimentales para otros. Ya de por sí, que realice este trabajo dice mucho de nuestro personaje: él es una persona solitaria e introvertida, por lo que casi que su única conexión real con sentimientos es mediante su labor diaria. Lo vemos vivir su rutina diaria casi como resignado a cumplir su destino, sin grandes motivaciones ni grandes sueños. Sumado a eso, Theodore se encuentra en medio de su separación con Catherine, su mujer y amiga de la infancia.

Como este desafío lo indica, este artículo servirá como una excusa para analizar las relaciones románticas en estos tiempos, y si bien la película se estrenó hace 12 años, hay mucha tela para cortar en ese sentido. Lo primordial que vemos en nuestro protagonista es que hay un cansancio notorio en las relaciones que mantiene con los seres humanos: casi que son nulas en la película y las que aparecen ya están terminando o van directas al desastre. En medio de esta problemática, Theodore compra un revolucionario sistema operativo que bautiza con el nombre de “Samantha” (en la película hace la voz Scarlett Johansson).
Con su vida llevando una monotonía preocupante y con su conexión con los seres humanos cada vez más debilitada, es cuando empieza a generar un vínculo afectivo y amoroso con Samantha. Sus charlas que empiezan siendo un poco triviales, comienzan a ser cada vez más profundas tratando temas como el amor, el arte y la vida en sí misma. De hecho, Theodore le cuenta de sus últimos problemas amorosos a Samantha y de lo que le cuesta aceptar el divorcio con Catherine. Casi sin quererlo, está tratando a Samantha como una nueva pareja, que de hecho lo es.

Lo más interesante de la película, a mi entender, es que Theodore encontró el amor en algo que no es humano, lo encontró en una computadora. Tal vez esto demuestra su incapacidad de conectar con una persona de carne y hueso y todo lo bueno y malo que ello conlleva; o tal vez, él prefiere enamorarse de algo que puede moldear a su forma, que no tiene forma física y que puede idealizar a cada segundo. Su relación perfecta hasta el momento es un vínculo que funciona a medida de las necesidades de él, es cierto que, de vez en cuando, Samantha comenta algunos deseos suyos y aspiraciones, pero en general la relación gira alrededor de Theodore.
Lo más extraño de todo es que su mejor vínculo con un ser humano es con su amiga Amy (interpretada por Amy Adams), que a su vez, también tiene una relación con un sistema operativo debido a que su matrimonio tampoco funcionó. O sea, que en el universo de la película, las relaciones entre humanos parecen agotarse y volverse sumamente monótonas, y comienza a imponerse la idea de que generar un vínculo con una computadora puede ser más sanador que con otra persona. Como se explicó antes, este tipo de relaciones giran en torno al ser humano y el sistema operativo casi que cumple la tarea de satisfacer las necesidades de este, aunque luego se construya algo en conjunto.

En medio del caos de la vida actual, y lo que cuesta construir un vínculo amoroso, siento que esta película viene a poner en relieve que tanta tecnología nos acerca en ciertas cuestiones, pero nos aleja en otras. Nos podemos escribir con gente que vive a kilómetros de distancia nuestro, pero no hacemos planes con alguien que vive a 2 cuadras porque no nos puso like en la última foto. La mayor parte vivimos de fantasías, de idealizar a alguien por su vida en redes, de lo que significa un like, un dejar de seguir o que no haya respondido rápido a nuestros mensajes. Lo más preocupante es que terminemos por cansarnos de este tipo de conductas, y busquemos una relación como la de Theodore con Samantha.
Pese a esto, la película termina dejándonos un sabor agridulce: Theodore le pregunta a Samantha si sólo habla con él, a lo que ella le responde que no, que habla con millones de usuarios y que se enamoró de varios de ellos también. Aunque el sistema operativo le sigue diciendo a Theodore que también está enamorada de él, nuestro protagonista se siente defraudado: podrá moldear la relación con el sistema operativo a su forma todo lo que quiera, pero no podrá tener exclusividad, casi como alguien que no puede escapar a su mala suerte amorosa. Finalmente, todo termina cuando los sistemas operativos se apagan masivamente para actualizarse y tanto Theodore como Amy, su amiga, se juntan en un balcón a ver el amanecer con cierta tristeza, demostrando que acá tampoco pudieron llevar su relación a buen puerto. Quién sabe, quizás la perfección de las computadoras no era tan perfecta después de todo.


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.