La película de Fórmula 1 es uno de los pocos filmes de la actualidad que le dan al espectador la sensación de querer regresar para ver la película una y otra vez, algo que últimamente no ha ocurrido con otras películas.
El trabajo del director Joseph Koshinski fue espectacular ya que supo transmitir perfectamente la sensación de adrenalina y la euforia de la carrera que te mantiene al borde de la butaca, expectante y deseoso de conocer el resultado de la carrera. No solo estás viendo una película, sino que se siente como si la estuvieras viviendo. Como si dejaras de ser un espectador externo y estuvieras en uno de los asientos del lugar viendo la carrera en vivo y en directo.
La película no solo nos muestra un poco sobre el fantástico deporte de la carrera de autos, sino que nos muestra el arduo trabajo que hay detrás de todo lo que se ve en primera plana, el esfuerzo que hay por parte de todo un equipo para que el corredor pueda llevarse la victoria.
No conforme con lo fantástico que fue presenciar esa cara de la moneda de las carreras, nos presentan a Brad Pitt como un veterano corredor que, en un inicio, se percibe como alguien arrogante y seguro de sí mismo que no necesita de la ayuda o asistencia de alguien más. Pero mientras más va avanzando la película te percatas de que supo interpretar a un hombre que inspira a otros. Llevo a todo un equipo a entrenar con él desde muy temprano trotando por toda la pista, les mostró que se puede trabajar en equipo sacrificándose por el bien de todos, les enseñó que, aun tomando riesgos, hay formas de prevenir accidentes y estar seguros en todo momento de que alguien (él) los va apoyar, incluso si eres el único en la pista que puede salir corriendo a evitar que te incendies con el auto.
También creo que su persona de Sonny Hayes resalta algo que es importante y muchos no nos fijamos hasta que ya pasa un buen tiempo: todos somos, en un principio, inmaduros, creemos que podemos comernos el mundo y que no le tenemos miedo a nada. Cuando en realidad, deberíamos fijarnos en las personas de nuestro entorno y aprender de ellos, como muy bien debió hacer JP desde un inicio. Pero claro él, como cualquier novato o joven, cree estar en lo correcto y que el equivocado es el que no tiene una carrera en la Fórmula 1.
Pero lo más destacado, al menos de mi parte, de toda la película y de la actuación de Brad Pitt es el como pudo transmitir la pasión por el deporte en todo momento. No se trata solo de un hombre que quiere cumplir su sueño de correr para la Fórmula 1, sino que nos muestra a alguien que, sin importar que, quiere seguir sus sueños y hacer lo que más le apasiona. El como esa pasión te lleva a un lugar único y especial donde solo existes tú, donde todo deja de existir: la presión de la carrera, los demás corredores, las voces a tu alrededor, el tiempo; y sencillamente te encuentras volando inmerso un punto idílico donde todo es perfecto.
Al terminar la película salí más inspirada por ir a hacer lo que más me apasiona, sin importar el tiempo o costo que tenga, que por ir a correr una carrera que me de la dosis de adrenalina que en un principio me transmitía el filme.


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