El amor se encuentra en todas partes: en películas, series, música, libros y en la vida misma. Sin embargo, es un tema complejo, difícil de entender, adaptar, aprender y aplicar.
En el cine, el amor siempre está presente, de diferentes formas, pero siempre ahí. Antes de los 2000 e incluso podríamos decir hasta 2015, la gran mayoría de películas románticas distorsionaban bastante el amor. Lo hacían ver como un cuento de hadas, tanto en películas animadas como por ejemplo "Cenicienta" (1950) o “Enredados” (2010), y en filmes con actores reales, como “Pretty Woman” (1990) o “Nothing Hill” (1999); películas en las que siempre hay un "príncipe azul" que salva a la “princesa”, amándose felices hasta la eternidad.

Siempre nos hicieron pensar así y, a decir verdad, especialmente a las mujeres, nos ilusionaban con ese cuento del “Príncipe Azul” donde el amor era sinónimo de un flechazo instantáneo, obstáculos superados con facilidad y un inevitable “felices para siempre”. Esta narrativa, aunque mágica y cautiva, tendía a distorsionar la complejidad de las relaciones humanas, creando expectativas a menudo inalcanzables.

Ahora en la actualidad varias películas románticas han derribado ese pensamiento dándole más lugar al amor “real”. Este amor que es imperfecto, el amor que se trabaja y construye con la otra persona, y que lamentablemente, a veces termina mal o, al menos, no como el espectador espera. Esto se puede observar no solo en películas actuales, sino también en algunas más antiguas, como “Los Puentes de Madison” (1995) de Clint Eastwood. Film que se atrevió a explorar el amor en su estado mas puro y, a la vez, más doloroso; un ejemplo de cómo el amor puede chocar con las realidades de la vida, las responsabilidades sociales y el miedo al juicio ajeno. Nos muestra a una mujer que no solo no puede, sino que no es capaz de estar con el amor de su vida; por el miedo a lo piensen los demás, por el amor a su familia, el respeto a su esposo y por el miedo a salir de su “zona de confort”. Podríamos decir que muere infeliz o, al menos, no al lado de la persona que realmente amó. Esta obra fue una pionera en su capacidad de mostar el amor sin filtros, un amor que existe, pero que no siempre puede florecer como se desea.

En la actualidad, se ven más este tipo de películas las cuales muestran el amor de una forma más real y cruda, como por ejemplo en “Historia de un matrimonio” (2019) o “Vidas Pasadas” (2023).

Ambas exploran las distintas facetas del amor, desde el doloroso proceso de una separación hasta la melancolía de las oportunidades perdidas y las conexiones que trascienden el tiempo. No glorifican el sufrimiento, pero tampoco lo evitan. En cambio, ofrecen una visión matizada que resuena con la experiencia humana, reconociendo que el amor no siempre es un cambio fácil ni predecible. Estas narrativas contemporáneas nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza del compromiso, la comunicación, el perdón y la capacidad de las personas para crecer y cambiar dentro de una relación, incluso si eso significa un final distinto al “felices para siempre”.


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