"Una mujer bajo la influencia" es una película de 1974 dirigida por John Cassavetes, protagonizada por Gena Rowlands y Peter Falk.
Se origina a partir de un pedido de Gena a su marido, John: "Negro, escribime un texto para hacer una obra de teatro sobre las problemáticas de las mujeres de estos tiempos". Cassavetes escribió el texto, pero era tan pero tan tremendo en intensidad que Gena supo que no iba a darle el cuerpo para interpretarlo a diario en teatro, así que decidieron hacer la película.
Cuando fue a pedir financiación lo sacaron vendiendo almanaques porque, cito textual: "Nadie quiere ver una película de una loca de mediana edad".
Así que Cassavetes hizo lo que haría cualquier padre del nuevo cine norteamericano independiente: pedirle guita a sus amigos. Peter Falk se enamoró del guión y no solo puso la mayor parte del dinero (estaba en pleno auge de la serie "Columbo") sino que también aceptó protagonizar con Gena.
El rodaje fue bastante amateur, con estudiantes de cine, familiares y amigos colaborando. ¿El maquillaje y peinado de Gena Rowlands? se maquillaba y peinaba ella misma, como cualquier actriz del under.

Vamos a la película. Una mujer bajo la influencia es sobre una familia común desmoronándose. Nick y Mabel Longhetti son una pareja con tres hijos pequeños. Él es capataz de la construcción y ella ama de casa.
ATENCIÓN QUE A PARTIR DE ESTE MOMENTO SE ME DIO POR CONTAR TODA LA PELÍCULA.
Pero no se preocupen que no se van a encontrar con giros dramáticos sorpresa ni nada por el estilo. Es solo una familia común desmoronándose. Ahí no existen los spoilers.
Desde el inicio sabemos que algo no está bien con Mabel. Una noche ella está toda emperifollada esperando a su marido para tener una cita, después de prácticamente arrojar a los tres nenes adentro del auto de la abuela para que los cuidara. Nick no llega, están con un problema de trabajo con los demás obreros y tienen que quedarse durante la noche.
Ella sale sola, conoce a un tipo en un bar, se lo lleva a la casa. A la mañana el tipo también nota aquello “que no está bien”. En algún momento se va.
La cama del matrimonio Longhetti está en el living, por eso se monta y desmonta, según el horario. Igual que ellos y sus vidas.
Nick vuelve a casa con los obreros y cocinan fideos. Mabel es un encanto, pero de tan encanto empieza a incomodar. Los obreros se retiran y Mabel se siente frustrada, piensa que hizo algo mal, ella quería que se sintieran cómodos. A principio Nick le grita, pero finalmente le hace entender que ellos no la conocen y por primera vez lo escuchamos decir "No me importa que seas una lunática", a lo que ella repregunta: "¿Entonces no hice nada malo?" y él, con una de las miradas más tiernas y llenas de amor que he visto en el cine, le tira un beso. Él quiere que Mabel sea ella misma. Se lo va a decir siempre, pese a cualquier contratiempo.

Más tarde vemos a Mabel esperando el micro que trae a los nenes del colegio. Gesticula, le discute a otras personas que pasan. Recibe a sus hijos con extrema alegría. En la puerta de la casa ella les dice sin abandonar la extrema alegría que no hizo nada más que tenerlos a ellos, y les pregunta si cuando la ven piensan que es una demente. Uno de los nenes le dice que no, que es linda, inteligente y que está nerviosa. Ella agradece.
Llega el señor Jensen con sus hijos a jugar con nenes Longhetti. Él tiene pensado depositar a las criaturas e irse pero Mabel lo convence de quedarse con una insistencia arrolladora que nuevamente incomoda. Luego, esta madre/niña baila el Lago de los Cisnes en el patio: "mueran por el señor Jensen", les indica Mabel a los nenes, representando la muerte del Cisne. El señor Jensen - incomodísimo - se quiere ir del lugar pero teme dejar a sus hijos al cuidado de esta mujer.

Esa visita termina en crisis, con Nick llegando a la casa con su madre y sacando a patadas a Jensen y sus hijos. Más tarde viene el médico y todo empeora cuando la madre de Nick arranca a los gritos, tratando de loca a su nuera, la cual empeora cada vez más. Finalmente la internan.
La vida de Nick como papá luchón es agresiva. Va a trabajar, vuelve y retira a los nenes del colegio, siempre está fuera de sus casillas. De repente cumple el rol de las tareas de cuidado generalmente desempeñadas por las madres y claro, está fuera de sus casillas. Un día lleva a los nenes a pasar el día en la playa. A la vuelta ya no tiene fuerza para decirles que no a nada y les da un poquito de cerveza. Nick hace lo que puede con lo que se espera de él, igual que Mabel antes, igual que muchas madres. Acá no hay malos ni buenos. Hay roles y expectativas puestas en ellos. Y Cassavetes jamás juzgaría a estos personajes.
Después de un tiempo internada, el día que Mabel vuelve Nick está ansioso como una criatura. Se arma una caravana de amigos y sus esposas que llegan en patota para la fiesta sorpresa, pero él se empieza a preguntar si semejante evento era una buena idea. Finalmente le pide a la mayoría que se vaya.
Mabel llega y está abrumada, un poco por las visitas restantes (sus padres, suegros y otras mujeres) otro poco cuando vuelve a ver a sus hijos y ellos dicen que la extrañaron. "No nos pongamos emotivos, quiero estar tranquila", les dice ella conteniendo las lágrimas. Cuando se sientan para cenar, Mabel le pide a los demás que se vayan. Todos opinan, algunos se niegan, cambian de tema, Mabel quiere contar un chiste, Nick grita, pide que solo conversen, ella cuenta su rutina en el hospital, cuenta sobre terapias de electrochoque, otros le piden que no hable de eso. Mabel comienza a colapsar nuevamente ante los "por favor, querida, por favor, no hagas eso" de los familiares.
La visita termina con una nueva crisis de Mabel tarareando la escena final del lago de los cisnes ante la mirada sorprendida (y que no disimula desprecio) de los presentes. Esta crisis es más trágica porque los niños están en medio y comprenden lo que sucede. Pero como siempre, termina con Mabel y Nick ordenando la casa, volviendo a armar la cama para poder descansar, corriendo los escombros a un costado con la paciencia de quien sabe que pronto habrá otro derrumbe y allá estarán nuevamente, juntos, para seguir levantando los pedazos. No hay buenos y malos. No hay culpables. Es la vida.

Cassavetes es un cineasta intuitivo enamorado de los personajes honestos y de los sentimientos. Sus películas no siguen una trama que haya que entender, son historias que atraviesan. Las situaciones suceden porque la gente existe y le pasan cosas. No hay mucho más. El actor Richard Dreyfuss contó una vez que salió tan desgarrado del cine después de ver Una mujer bajo la influencia, que tuvo que vomitar. Me parece la reacción más sincera. Acá no sirve el comentario "le falta guión" que suele murmurar el espectador que necesita cine didáctico, que necesita que le expliquen y tomar partido. Cassavetes no vino a explicarnos nada, pero quizá nos haga vomitar.
Hay una entrevista suya que me gusta mucho, en la que habla de eso que lo obsesiona - lo único que le interesa contar - la complejidad del amor: "Tener una filosofía es saber cómo amar y cómo poner ese amor. No lo podés poner en cualquier lado, tendrías que ser un sacerdote diciendo "Dios te bendiga", pero la gente no vive así. Viven con hostilidad, con ira, con problemas, con falta de dinero, con tremendas decepciones de lo que es su vida, por eso necesitan una filosofía. Supongo que cada película que hemos hecho ha intentado buscar algún tipo de filosofía para los personajes. Por eso necesito que los personajes analicen el amor, lo hablen, lo maten, lo destruyan, se hieran entre ellos y muestren esa imagen polémica de lo que es la vida." https://youtube.com/shorts/8ilNgceOi-c?si=X_HyZ8OdkbYS8P8e
Una mujer bajo la influencia es una historia de amor que ya tiene 50 años, sin embargo me parece más moderna que muchos cuentos de hadas actuales, por eso siempre tendrá una vigencia arrolladora.




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