“Love”: el sexo como narrativa del amor y el desamor  Spoilers

"Eres un tipo increíble. Que no sabe lo que es el amor."
—Elektra

Las historias de amores triunfantes y eternos que superan cualquier obstáculo, se han vuelto obsoletas para las afiladas garras del mundo moderno. Las relaciones, el amor como el motor del existir, pasa a ser una causa de odio, miedo, confusión, vacío… Bajo este nuevo marco conceptual, nace una nueva camada de películas como Blue Valentine (2010), Nymphomaniac (2013), Love (2015) del director franco-argentino Gaspar Noé, de la que hablaremos a continuación.

Disruptiva, controversial y profundamente visceral, Love nos ofrece una experiencia sensorial; nos sumerge en una trágica y cruda historia de un romance moderno. Pero, al mismo tiempo, curiosamente reconocible, para quienes alguna vez amaron hasta odiarse.

Murphy es un joven estadounidense que se muda a París a estudiar cine. En una fiesta universitaria, conoce a Elektra, una estudiante de pintura. Así empiezan una relación pasional, marcada por infidelidades, la exploración de la sexualidad y la tragedia.

Omi es la nueva vecina de la pareja y deseo sexual de ambos. Es así como termina en un ménage à trois, cumpliendo una de las fantasías de la pareja. El problema radica cuando nuestro protagonista tiene relaciones con la vecina, sin Elektra de por medio. En el momento del acto, el preservativo se rompe y Omi queda embarazada. Ella decide llevarlo a término; lo cual hace que Elektra se aleje de él de forma definitiva.

Murphy y Elektra son dos personas rotas que buscan refugio uno en el otro, funcionando como espejos de sí mismos.

Totalmente codependientes, son dos cuerpos tratando de sanarse uno al otro, pero que solo logran ahondar más sus heridas, repitiendo patrones y ciclos viciosos.

Un vínculo que traspasa la pantalla, como cualquier otro que comienza con una pasión desmedida y termina en el más profundo de los infiernos.

Las escenas de sexo explicito ( y real) son una de las partes mas polémicas del film.

Pero no fue una cuestión de morbo lo que motivo al director incluirlas, sino que las escenas de sexo forman parte de la narrativa de la película; porque no son mero consumo pornográfico, son confesionales. Podemos ver el deterioro de la relación a través del cuerpo. Al principio estamos sumergidos en la intimidad de la pareja, en ese microuniverso que conforman solo ellos dos. Las escenas son pasionales y profundamente románticas al mismo tiempo. Sirven como placer, como reconciliación, como muestra de afecto; la paleta de colores cálidos nos transmiten el amor entre ellos. Por otro lado, y a medida que la película va avanzando; las escenas de sexo están teñidas de rojos saturados que evocan a un odio pasional, aquel acto salvaje de estar a punto de matarse el uno al otro, para terminar en la cama de una manera animal.

Elektra sufre del clásico complejo de salvadora. Al ser el sostén emocional de su novio, hace que no se ocupe de sus propios traumas.

Un personaje errático, psicológicamente inestable y que fantasea con el suicidio constantemente: despierta el odio absoluto y la pasión desenfrenada de Murphy.

Al alejarse de su pareja, lo deja solo con sus demonios, lo cual hace que siempre termine volviendo a su mente, como un fantasma, como un constante recuerdo evanescente.

Por su lado, Murphy nos retrata la masculinidad frágil, el sentimiento de poseer a otra mujer, por más que esté profundamente enamorado de Elektra. Es un ser que construye su personalidad a partir de su pareja y sin ella se siente perdido

Ambos son adictos a la proyección del otro; no importa qué tan tóxico o nocivo resulte el final.

Love es el reflejo de una gran parte de la población. Una herida que sangra, que nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, tratando de buscar un sentido entre el sexo sucio, el lento abandono y de la dolorosa ternura.

Noé no nos habla de la falta de amor, sino de la imposibilidad de poder sostenerlo, por inmadurez, por traumas sin resolver, por miedo a estar solo con uno mismo. Y por eso duele.

Porque todos hemos sido Murphy pidiendo a gritos que nos amen a pesar de nuestras miserias y todos hemos sido Elektra, esperando un compromiso real, una redención que nunca llega.

Y cuando la película termina, lo único que queda es el silencio.

Ese mismo silencio que aparece después del último portazo, del último “Perdón por no poder estar” dicho con indiferencia.

Love no busca justificar a nadie. Solo te muestra, para que revivas tu propia experiencia.

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