¿Alguna vez has visto una película de terror y te has preguntado qué harías si fueras tu el protagonista? ¿Te ha convencido alguna película para ponerte en los zapatos de algún personaje?
Una buena historia es aquella que consigue sembrar en ti la duda sobre tu comportamiento ante una situación ficticia. Una buena historia y una buena ejecución cinematográfica ayudan a que esa semilla crezca y germine en quienes la ven, haciendo que tus miedos más profundos crezcan.
¿Y qué pasa si una película consigue convencerte, por ejemplo, de que eres incapaz de proteger a tus seres queridos debido a alguna debilidad, como un trastorno psicológico?
Ese es uno de los principales logros de este thriller irlandés, que consigue hacer sentir el estrés y el miedo que la desolación y el aislamiento social provocan en el protagonista; un padre viudo que padece agorafobia, un trastorno desarrollado tras la muerte de su esposa tras un violento ataque, aparentemente sin sentido, por parte de una siniestra banda de adolescentes encapuchados, quienes eventualmente regresarán para intentar secuestrar al bebé del trastornado y obesos padre de familia, y así completar una misión lúgubre y macabra.
Otro gran logro de esta película de bajo presupuesto es su capacidad para actualizar atmósferas que en el pasado proporcionaban contexto a las historias de terror. En los años 30s y 40s, eran los castillos con lúgubres mazmorras en regiones desoladas los que generaban atmósferas aterradoras en el imaginario colectivo, pero en CITADEL estas atmósferas se renuevan y re-contextualizan, convirtiéndose ahora en edificios multifamiliares decrépitos y abandonados con sótanos insospechados, los nuevos castillos del terror donde se incuban sombras acechantes, todo ello ambientado en una ciudadela escocesa decadente, casi apocalíptica, por la que vagan adolescentes violentos y monstruosos con rostros ocultos; un contexto que saca a la luz nuestros miedos más profundos y arraigados al hacernos comprender lo frágil que es la ilusión de seguridad que nos ofrecen las paredes y puertas de nuestros hogares.
Citadel sigue siendo inmerecidamente ignorada, aunque su director ha ganado popularidad recientemente tras dirigir "Siniestro 2" (2015), por lo que segura, y afortunadamente, escucharemos más de él en el futuro.
¿Por qué ver Citadel?
Esta es una película que nos recuerda que todo lo que damos por sentado siempre tendrá un aspecto reservado y oculto para convertirse en un instante (normalmente cuando menos lo esperamos) en un generador de pesadillas y miedos: tu casa, tu barrio, tus vecinos, los niños o, peor aún… tú mismo.




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