Una versión en la que no necesita que la salven.
Esa que subió al Titanic sola, sin una madre castradora ni un compromiso por necesidad. Una Rose libre, que baila con los pies descalzos, mirando hacia el cielo y sintiendo la brisa en su rostro.
La Rose de este reboot es una mujer que no espera ser rescatada, vale la pena reinventarla y ver qué sucede cuando se cruce con un Jack en una escena distinta a la que conocemos.
Así que lápiz y papel: comienza la creación.
Esa mañana del 10 de abril, Rose se levanta feliz. Su familia no lo sabe, pero ella se irá en el majestuoso viaje inaugural del Titanic. Se prepara con un bolso pequeño, mete apenas lo necesario y parte. Ya tenía un plan.
Su familia se iba, pero Rose no estaba invitada porque su conducta les avergonzaba. Sabiendo esto, de manera discreta, sube a un carro y sigue el vehículo de su familia. Cuando el padre de Rose entrega las llaves a Sam, el chico que guarda los vehículos, y la familia se aleja, ella se acerca y le dice a Sam que el señor para el que trabaja le pidió vigilar el carro, y que solo la traían para cuidar sus cosas. Sam se identificó con ella, y entre conversas, Rose logra filtrarse y ser parte de la tripulación rumbo a América. Es que Rose, más que bella, es inteligente y audaz.

En el Titanic, para ella, fue la libertad total. Nadie sabía quién era. Se infiltraba fácilmente en cada espacio. Veía mujeres con poses fingidas, atrapadas en historias que no eran propias. Mujeres que podrían saltar hacia el mar solo para escapar. Conoció a Molly, alguien particular, no aceptada en el club porque la consideraban una rica nueva, ella lo sabía y lo sobrellevaba, solían verse en la borda para conversar. Molly le hablaba de un chico muy simpático que solía ver dibujando. Sin embargo, Rose no se lo había topado… hasta que sucedió.
Aquella tarde, Jack necesitaba alguna distracción, y Rose llegó con su energía desbordante, con su espontaneidad al tope, haciendo que él olvidara cualquier malestar. Jack le contó que solo quería regresar a América, pues allá estaba su madre, Amelia, quien estaba muy enferma, ese fue el motivo por el cual gastó sus ahorros para comprar el boleto que lo llevaría de regreso.
Ella tomó sus lápices, papel, y en aquel atardecer comenzó a dibujar a Jack, cada línea desnudaba su personalidad, esa noche lo llevó hasta el carro de su padre e imaginaron estar paseando en América, fueron a visitar a Amelia, quien, al ver a Jack y a Rose, mejoró. Luego de volar con su imaginación, aterrizaron y entre miradas, susurros y finalmente el silencio … llegamos a la icónica escena dentro del carro, la cual dejaré, porque lo merece. 😋

A partir de entonces fueron inseparables, incluso esa noche, en la que acostados en la cubierta, sintieron un golpe que marcó el inicio del final de su viaje. Esa noche, entre el caos y la lucha por sobrevivir, la mirada de Rose se cruzó con la de su familia cuando, intentando subir a un bote, vio cómo ellos se iban en uno. Ella logró leer los labios de su padre preguntándole: ¿Qué haces aquí? Rose solo subió sus hombros y sonrió con los ojos llenos de lágrimas, como diciendo: "ya sabes como soy padre" .. quizas fue la última vez que se vieron.
Esa madrugada, Rose no dejaría a Jack. mientras ella sobrevivía sobre la tabla, esta vez lo sube con ella. No sabemos qué pasó con ellos. Sus pitos sonaban, sí, pero nadie puede decir con certeza si los rescataron, si cambiaron sus nombres, si se perdieron en el mar o si finalmente visitaron a Amelia. Lo que sí sabemos es que esta vez no hay una joya escondida, no hay retratos de un después y que en el fondo del mar yacen los dibujos que Jack hizo de Rose, pero también los que Rose hizo de Jack.

En esta versión, esta frase no existe:
¿Por qué no puedo ser como tú, Jack? Irme al horizonte cada vez que lo desee…
Gracias por llegar hasta aqui 🌹


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