Si bien no es mi película favorita ni la mejor de lo que de este 2025, vale la pena mencionarla.
Es un largometraje dirigido por Dan Berk y Robert Olsen y con el ascendente Jack Quaid como protagonista (The Boys).
La historia se desarrolla con nuestro amigo como un banquero corriente de vida promedio (realmente por su personalidad el papel le queda como anillo al dedo).
La particularidad es que presenta una enfermedad genética: Insensibilidad congénita al dolor.
Un día, luego de escuchar el consejo de un cliente que acaba de quedar viudo, decide aceptar la invitación de almorzar de una compañera del trabajo.
Más adelante, descubrimos que el llevaba meses pensando en ella y su compañera estaba mostrando un genuino interés en él a pesar de sus inseguridades cómo cuando lo defiende en un bar de su antiguo bully de niño.
El punto de quiebre sucede cuando roban el banco en el que ambos trabajan y se llevan a nuestra chica de rehén. En un acto de valentía decide iniciar un persecución para recuperarla, digamos que fue porque hay una historia de amor en el medio.
Durante este proceso, le pide ayuda a su único amigo que conoció (hasta el momento sólo de forma online) en un videojuego de internet.
Llegamos a darnos cuenta que el susodicho se transforma en un verdadero héroe, empiezan algunas secuencias de acción en las que notamos que actúa con coraje debido a que lo lastiman y no siente nada... pero no es inmortal.
Además, la policía cree que él como subgerente está involucrado de alguna manera en el robo.
Por último, tiene un interesante plot twist. Ya en el final, posteriori a unas cuantas muertes y diversas lesiones a largo plazo, vemos cada quién recibió su merecido. Así que la recomiendo para ver en una tarde libre.


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