El llamado “Horror Elevado” puso en un pedestal al género, pero también en un debate, mostrándonos una vez más, la mutación del cine de horror, que durante los principios de los 2000 se vio muy afectado, quizás de forma “natural”, por el agotamiento del publico luego de más de 20 años de slashers con infinitas secuelas, remakes, y remakes de las remakes.
Luego de una debacle, siempre viene una época de auge, y eso mismo es lo que está pasando con el género, logró salir a flote, con una camada de increíbles realizadores, o autores, como uno quiera catalogarlos, Ari Aster, Robert Eggers , Mike Flanagan , Jordan Peele, etc.
Es innegable la transformación del género, con personajes y temáticas, quizás más atadas a problemáticas reales, cosa que gran parte del cine de horror, no tuvo en cuenta durante mucho tiempo. Este nuevo tipo de realización en el género, también adopta ciertas características de este horror anterior, tomando lo impresionante, lo grotesco, los efectos prácticos y los jumpscares, obvio.
A lo largo de la historia del cine, el horror casi siempre fue hecho de menos, nunca fue tomado como un género “serio”, era vendido como una experiencia, (como la mayoría de películas de un popular genero hoy en día). Cosa de lo cual son culpables las compañías y productoras que aparecen buscando la gallina de los huevos de oro de la década. ¿Por qué digo que son culpables? Porque son las encargadas de explotar el género, sin ningún tipo de preocupación a la hora de crear un producto, básicamente, no hay un “control de calidad”. Por esta y otras muchas cosas, el género sufre de un estigma que a mi parecer siempre va a existir, cosa que, según los seguidores de esta oleada de nuevos directores, se pudo extirpar, dándole una faceta ¿seria?, e inclinada más al cine de arte, creando así, la etiqueta de “HORROR ELEVADO”.
Retrocediendo un poco hacia el auge del cine de horror de los años ’70, se realizaron grandes producciones tales como: Halloween (1978), Carrie (1976), The Exorcist (1973), The Texas Chainsaw Massacre (1974), Suspiria (1977) entre otras. Grandes exponentes del género que dieron lugar a una nueva forma de hacer este tipo de películas, inspiradas en el horror italiano de los ’60, en novelas best sellers, y en tantos otros filmes de décadas anteriores dieron como resultado una oleada de cintas que se sentían originales y que venían a mostrarnos otro tipo de horror, el slasher, el gore, etc. Si bien el cine de horror siempre sirvió para desarrollar temas tabús, nunca fue muy explícito en cuanto a las imágenes que mostraban, y quizás, ya era hora. El cine, es engañar, hacer creer que la realidad que estamos viendo realmente existe, nos hace sintonizarnos de alguna manera con los actores que vemos en la pantalla grande, y verlos despedazados, desangrados, desmembrados y gritando de dolor, fue una forma de impresionar y atraer a las nuevas audiencia, otro punto fundamental de este nuevo cine de horror fue en donde transcurrían estas historias, alejadas de los castillos, de los bosques fantásticos o de realezas de siglos pasados, ahora el peligro estaba en espacios cotidianos de un ciudadano promedio, en la calle, en la escuela, en un viaje con amigos y hasta incluso en la habitación de al lado, creando así un colectivo imaginario que creía que ese horror que estaban viendo podría estar a la vuelta de la esquina, o en la última casa a la izquierda.
¿Dónde empieza la debacle del cine de horror? Como todo género que está en alza, este tiene un desgaste muy fuerte por lo menos 10 años después, y eso fue lo que pasó, el cine de horror se centró en producir más y más películas, con los personajes y monstruos que las audiencias ya conocían, que evidentemente , al principio luego de 2 o 3 secuelas, estas generaban ganancias para el estudio, pero si te centras en repetir la fórmula y encima haces inmortal a tu monstruo, es obvio que en algún momento Juancito que fue a ver las 50 películas de tu franquicia se va a cansar de ver lo mismo. Bueno, este fenómeno poco creativo que se encargó de saturar los ’80, ‘90 y principios de los 2000, provoco un agotamiento en los públicos, y trajo consigo una expansión de este estigma sobre las cintas del género, para este entonces, los sinónimos de “Cine de Horror” eran: sangre, adolescentes idiotas, sexo y antagonistas estúpidamente fuertes, sin transfondo y carentes de sentido, hasta que se encontraban con la “Final Girl”, en fin. Por supuesto que durante estos años hubo excepciones, fueron pocas, pero fueron, tales como Scream (1996), The Blair Witch Project (1999), Misery (1990), Ringu (1998), Audition (1999), Saw (2004), etc.
Como todo en la vida, la forma de hacer este tipo de cine fue cambiando, situándonos desde principios de los 2010 hasta la actualidad, vaya uno a saber por qué se dio este cambio, según mi opinión, ocurre a medida que nuestras sociedades y nuestras culturas cambian, los miedos y las preocupaciones no son los mismos que hace 40 o 50 años, los monstruos que generaban espanto e impresionaban al espectador, debido al avance de los efectos prácticos y las tecnologías, tampoco generan lo que generaban en un principio, todo muta. Hoy en día el horror tomo otro camino, adopto nuevos monstruos, nosotros, y adopto nuevas temáticas, situaciones que vivimos en el día a día, familia, relaciones, sexo, racismo, etc. Se volvió un terror más mundano, y quizás eso es lo que realmente asusta, que el terror puede estar aquí con nosotros en el calor de nuestros hogares. El Horror Elevado hace un tratamiento de la psiquis de sus personajes que está ligado con miedos y situaciones mundanas, lo cual hace que haya un acercamiento con el espectador creando una intimidad emocional mucho más profunda. Personajes con narrativas complejas, hacen que la interpretación se torne reflexiva, esto más el factor de horror, dan un sello imborrable al género, o a la etiqueta quizás, ¿Qué es lo que nos da miedo, a que tememos enfrentarnos? Probablemente, sea lo más cercano, y lo más incómodo a la vez, relaciones familiares, dudas existenciales, el concepto de lo que es real y lo que no, lo que no conocemos y lo que no queremos enfrentar.
La suma de todo esto, le dio una cara nueva al cine de horror, complejizándolo muchos más, pero…
¿Esto lo hace mejor que sus predecesoras? Para nada, siempre hay que entender el contexto en que los proyectos son lanzados, sino, por supuesto que una rueda de madera hoy nos parecería inservible. Si bien esta evolución revalorizó al género no quiere decir que sea mejor o más inteligente, aunque muchos de sus seguidores tratan de diferenciarse y diferenciar a la etiqueta del cine de horror elevado de la convencional, tachándola de repetitiva e intrascendente, esto no es más que puro esnobismo, el gran detonante de este debate, insultar y degradar a fanáticos del horror, no es una muy buena estrategia para aquellos que piensan que los slashers no son suficientemente inteligentes y críticos, esta división no hace más que seguir estigmatizando al género.


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