
Después de ver Batman v Superman, me quedé pensando: ¿por qué los personajes de DC, héroes y villanos, siempre tienen daddy issues? O sus padres no están en años importantes de su vida, o les dan consejos terriblemente malos.
Batman perdió a sus padres de niño. Superman perdió a su papá biológico siendo bebé y a su papá adoptivo ya de adulto. En los villanos pasa igual: Lex Luthor siempre anda citando las enseñanzas de su padre antes de soltar sus planes malévolos, como si hubiera armado su locura usando la sabiduría de su viejo (el problema no es lo que dijo su papá, sino cómo lo entendió Luthor). En la película, el Pingüino fue abandonado por su padre al nacer, y en la serie ni siquiera muestran a su papá; en vez de eso, su trauma sale de los berrinches con su mamá. Hasta el Joker sigue sus problemas familiares.
Y luego me di cuenta: ¡en Marvel también pasa! Los ejemplos más obvios, Iron Man y Spider-Man, tienen historias con sus papás casi idénticas a la de Batman.
¿Qué tiene de especial este patrón narrativo? Aunque todavía no tengo una respuesta definitiva, podemos ver que la falta de guardianes obliga a los superhéroes a equilibrar "proteger a los demás" con "protegerse a sí mismos". Luchan por convertirse en el guardián que nunca tuvieron, pero descuidan su propio bienestar. Esta perspectiva nos da una nueva forma de ver las historias de superhéroes.
Piensen en Batman. Él sigue peleando contra el crimen de Gotham seguramente porque se ve como el "guardián" de la ciudad. Es como un papá estricto con hijos rebeldes: se enoja por tanto delito, pero jamás abandona a ese "niño", por más frustrado que esté. En vez de rendirse, trabaja sin parar para guiar a la ciudad hacia algo mejor. Por eso Batman nunca mata a los criminales, sino que manda a los super villanos a prisiones que no retenerlos. Pero él tiene que confiar en la justicia. Si no, su papel de guardián perdería legitimidad y justicia. Al fin y al cabo, cuidar no es lo mismo que controlar.
Lo curioso es que los villanos prueban los límites de Batman como niños traviesos que desafían a su papá. El Joker es su crítico más pesado. Mientras todos ven a Batman como un héroe desinteresado, el Joker le saca en cara su egoísmo y arrogancia. Y lo hace desde una lógica que parece loca, pero hasta tiene sentido. Todo lo que hace el Joker lleva a una idea: si Batman no fuera tan terco con las reglas, los super villanos no escaparían de la cárcel cada fin de semana para causar más caos.
Spider-Man, mientras patrulla Nueva York, también se siente el guardián de la ciudad. Pero como es un adolescente, no tiene las ideas tan claras como Batman. Antes de conocer a Iron Man, casi nunca entendía bien su papel de héroe ni creía que sus acciones salvarían al mundo. Él defiende la justicia por instinto, como un vigilante: detiene crímenes, pero sin reemplazar a la policía. Por eso, los supervillanos lo atacan con trampas morales. Les encanta atormentarlo con dudas sobre su conciencia y sus motivos. Pero Spider-Man casi siempre gana por terco: su negativa a rendirse cansa a los villanos, que al final se confían. Y así mismo pelea Batman contra sus enemigos.
Cuando Peter Parker y Bruce Wayne separan sus identidades de héroes de sus vidas reales, pueden verse a sí mismos como protectores gracias a cómo los medios los muestran al público. Esta doble vida les permite recibir "cariño" de sus alter egos heroicos mientras viven como ellos mismos, aunque el precio sea aguantar una soledad absoluta.
No tiene sentido decir que esconden sus identidades para proteger a sus seres queridos. Con tecnología avanzada y magia poderosa a su alcance, tienen mil formas de mantener a salvo a su gente. La verdad es que quizás les da miedo convertirse en guardianes de verdad, al 100%. Si mezclaran sus identidades reales con las de superhéroes, no podrían juzgar con objetividad su papel de protectores. En las películas, vemos seguido cómo sus amigos les critican en la cara a sus personajes heróicos. Obviamente, este tipo de conversaciones serían imposibles si supieran que están hablando con el héroe que odian.
Iron Man es diferente.
Él no anda separando su vida real de su papel de héroe, ni se complica decidiendo entre salvar a otros o cuidarse a sí mismo. Simplemente protege a todos sin dramas.
Si vemos cómo estos tres héroes pelean contra sus enemigos, hay una diferencia clave: Spider-Man y Batman usan pensamiento adaptativo, mientras que Iron Man aplica pensamiento estratégico.
Básicamente, el pensamiento adaptativo significa que actúas de acuerdo a la situación; por otro lado, el pensamiento estratégico signfica que primero imaginas el resultado que quieres, luego planeas cómo lograrlo.
Por eso Iron Man casi siempre enfrenta problemas técnicos, no emocionales. Los villanos difícilmente le ganan con ataques psicológicos o trampas morales. La razón es simple: él no solo se arma hasta los dientes, sino que también protege y equipa a la gente vulnerable a su alrededor.
Y cuando las cosas salen mal, ¿qué hace? Inventa mejores estrategias y crea tecnología más avanzada para solucionar el problema. Cada vez que se enfrenta a alguien, Iron Man parece acercarse más a ser el protector definitivo.
¿La estrategia de Iron Man es mejor que la de Spider-Man y Batman? No necesariamente. Cuando Thanos chasqueó los dedos y borró a la mitad de la vida en el universo, la desaparición de Spider-Man le dio un golpe durísimo a la confianza de Iron Man. Ese momento clave dejó claro que su racionalidad solo era una fachada, como una armadura que escondía su debilidad. El poder destructivo de Thanos estaba totalmente fuera de su alcance, y eso hizo pedazos su creencia de que podía proteger a los demás.
Ahí vemos el gran problema de confiar solo en estrategias: cuando te enfrentas a cosas que no puedes planear, todo ese planear no sirve para nada. Al contrario, si Spider-Man hubiera estado en esa misma situación, no se habría rendido. Él hubiera sacado fuerzas de donde no tiene y encontrado aún más poder en su espíritu.
Si estos tres superhéroes todavía tuvieran a sus papás vivos, sus historias serían totalmente diferentes a lo que conocemos. (Hasta lo confirmaron en Spider-Man: Across the Spider-Verse: en todos los universos, el Tío Ben tiene que morir). Claro, igual podrían ser héroes, pero les complicaría un montón la cosa.
Primero, eso de ser "superhéroe" es un concepto medio abstracto. Si no quieren, ni tienen que seguir las reglas morales de los humanos o sus leyes. Y aunque a veces los valores de un papá y los de la sociedad coinciden, tarde o temprano chocan. Cuando pasa eso, los héroes se ven forzados a elegir: ¿son protectores de la Tierra o protectores de su familia?
Tener a la mamá presente ayuda un poquito a tomar esa decisión, pero le complica el trabajo a los que escriben las películas. ¿Por qué? Porque tienen que hacer que ese personaje de la mamá sea creíble, bien construido, para que tenga peso cuando opina. Invincible lo hizo bien, pero imagínate si todas las historias de superhéroes fueran así, serían súper predecibles. Se perdería esa onda de conflicto fuerte que define a estos personajes.
Esto tiene mucho que ver con cómo vemos a los papás en la sociedad. Tradicionalmente, un padre gana respeto cuando protege y mantiene a su familia. Pero en una crisis, si un papá pide ayuda, no suena igual que cuando lo hace una mamá. Al contrario: hasta le quita autoridad, porque deja de ser el protector y pasa a ser el que necesita que lo cuiden. La gente solo admira a los papás cuando resuelven problemas, aunque sea sacrificándose. Por eso los villanos que son figuras paternas nos llaman tanto la atención: son extremadamente leales a su familia, y hasta destruyen sociedades enteras con la excusa de proteger a los suyos.
Y hay otra cosa: sin una figura paterna, los superhéroes no logran unir su lado humano con sus poderes. Sus hazañas los acercan al "papá ideal", pero nunca llegan a serlo. Por eso su identidad como héroes nunca termina de definirse. Si algún día lograran juntar esas dos partes por completo, no serían protectores, serían dictadores. No acabarían como Iron Man (que se sacrifica por los demás) ni como otros héroes que se derrumban tras un fracaso. Caerían en un ego tan enorme que ni siquiera podrían reflexionar sobre sus errores.
Desde la mirada del público, que les falte una figura paterna hace más fácil identificarse con los superhéroes. Si tuvieran un papá presente, su sistema de valores definido limitaría nuestra imaginación. Pero sin ese "manual de reglas", la gente puede juzgar libremente las decisiones del héroe e incluso imaginarse en su lugar. Si existiera esa figura paterna, el superhéroe solo podría seguir sus enseñanzas o rebelarse contra ellas. Cualquiera de las dos opciones fijaría un sistema de valores muy claro, y eso desestabilizaría los valores humanos normales que todos conocemos.
Este año, el nuevo Superman de James Gunn muestra algo distinto: tiene un padre adoptivo en la Tierra y un padre biológico con intenciones sospechosas hacia nuestro planeta. Ese papá adoptivo ayuda a Superman a lidiar con su doble identidad de "protector de la Tierra" frente a "invasor kryptoniano". Esto rompe el molde clásico de las películas de superhéroes. Es la primera vez que pasa algo así. ¿Cómo seguirá la historia? No se puede adivinar, pero tengo muchas ganas de verlo. Al fin y al cabo, ya cansa que siempre usen papás ausentes para crear conflicto entre valores opuestos.



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