Reflexiones sobre La Llegada (2016) Spoilers

Un día doce naves alienígenas se detienen en la Tierra, aterrizan, pero están suspendidas, no hacen contacto físico. Esto se interpreta como una ventana al diálogo, una oportunidad para preguntar “¿quiénes son y qué están haciendo aquí?”, sin embargo, es difícil entablar la conversación, el ejército de Estados Unidos pide ayuda a Louise (una lingüista experta) e Ian (un científico) para descifrar e interpretar el lenguaje de estos visitantes, y así averiguar si la humanidad tiene un destino que proteger.

Con una sinopsis como esa, es fácil pensar que la historia sería una sucesión de estrategias y batallas épicas de acción, con discursos emocionales y esperanzadores sobre el bien contra el mal y cómo la humanidad es capaz de unirse para vencer al enemigo. Pero Denis Villeneuve, siendo él mismo fan de la ciencia ficción, abordó la situación de manera diferente. Él apostó por recordarnos, como lo dice este reto de Peliplat, cómo la ciencia ficción puede ayudarnos (y asustarnos en algunos casos) a comprender problemas actuales en nuestra sociedad.

Este escenario imposible en La Llegada (2016) es la metáfora perfecta para retratar una realidad que ya vivimos en nuestro presente, incluso desde antes del 2016. Por un lado nos plantea la pregunta cómo nos comunicamos unos con otros. Es verdad que todos compartimos este planeta, no obstante, hablamos y pensamos en diferentes idiomas, una barrera importante a la hora de querer establecer una conexión con alguien. Por otro lado está nuestra relación con el lenguaje, para qué y cómo lo usamos y cómo este moldea nuestra percepción de la realidad, sobre todo en un mundo donde todos tenemos una pantalla con megáfono en el bolsillo con la que podemos influenciar tanto como ser influenciados.

Imagen: Imdb

Esto último ayudaba mucho a crear el ambiente de tensión y guerra fría durante toda la película. Sí, los extraterrestres son el “supuesto enemigo” de la humanidad, pero la humanidad no logra ponerse de acuerdo o compartir la información que tiene. Los equipos de los distintos países habitados por los extraterrestres están en constante conversación vía streaming diciendo poco o nada, mientras que el internet es el oxígeno para el fuego de la paranoia y el miedo de un grupo de militares que, por poco y destruye todo el esfuerzo de comunicación pacífica realizado hasta el momento.

Durante las entrevistas el director mencionó en varias oportunidades que la película se trataba sobre “los límites del lenguaje”, pero siento que la lección aquí es que la principal limitación somos nosotros, tanto al transmitir como recibir un mensaje. Ante cada intento de Louise por compartir información y obtener más datos sobre cómo descifrar el lenguaje de estas criaturas, se encuentra con barreras de secretismo ofensivas basadas en el instinto de supervivencia intrínseco en la humanidad. “Estas criaturas de seguro son hostiles porque nosotros seríamos hostiles”. ¿Hola? Estamos siendo hostiles ahora mismo entre nosotros, a todos nos llegan las noticias, incluso las falsas.

Imagen: Imdb

No es hasta que Louise se arroja ante los heptápodos, sin barreras, sin pizarras o equipo extra, solo ella y Abbot. Cuando puede comprender verdaderamente lo que le está sucediendo. La información es poder, si no tienes todas las pistas, jamás podrás resolver el misterio. De esa manera Louise al fin pudo sacar ventaja de su nueva habilidad para evitar un desenlace catastrófico para nuestro planeta.

Un final bastante feliz, si dejamos de lado la amarga realidad personal de Louise, pero no puedo evitar pensar… Si este escenario no fuese solo una película, si llegara a ocurrir realmente… Dios, espero que contemos con una Louise, porque el resto de nuestros líderes no me dan muchas esperanzas.

Imagen: Imdb

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