La llamada batalla de Berlín fue la última de la Segunda Guerra Mundial, comenzó el 16 de abril de 1945 con la ofensiva del ejército Rojo, y terminó el 2 de Mayo, en un enfrentamiento casi cuerpo a cuerpo por las calles de la ciudad. Allí los soldados rusos se encontraron con jóvenes de 14 o 15 años, obligados a pelear o ser fusilados como traidores al régimen.
El film de Roman Polanski, El Pianista retrata como nadie esa desolación. El triunfo y la derrota son pinceladas de una clase de historia y cine que hace de la imagen su prédica moral y su desgarro emocional

Título: El Pianista. 2002.
Director: Roman Polanski.
Guión: Ronald Harwood.
Actor: Adrien Brody
La Película
Varsovia, 1939. Un pianista toca una pieza en un estudio de radio. Es Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody), Wladek (para los amigos), muy popular en su país, lleva una vida acogedora disfrutando su talento. La Alemania de Hitler invade Polonia, ese mismo año y los nazis toman la capital. Wladek y su familia están impactados. La nueva realidad los sacude a la mañana siguiente cuando el ejército de ocupación comienza a imponer restricciones a todo ciudadano judío.

Así, los Szpilman son obligados abandonar su casa a la fuerza para ir a vivir a una pequeña zona acotada denominada "gueto". Allí son acinados judíos y otras etnias, consideras contaminantes. La pobreza y la falta de alimento los empiezan a debilitar. Wladek trata de llevar comida a su familia con el poco dinero que puede obtener. La fuerza de su espíritu se cae a pedazos y la cámara lo expone.
Los Szpilman son finalmente seleccionados para tomar uno de los trenes que los llevará directo a la muerte. La recreación de esos momentos es cruda, no precisa de textos, ni diálogos. El espectador siente la misma vulnerabilidad que los prisioneros. Un paneo general del lugar pone en contexto la magnitud de los hechos.

Gracias a un policía amigo, Wladek puede escapar y a pesar de perder a toda su familia, logra esconderse en un departamento, que admiradores de su música y militantes de la resistencia polaca, le prestan. Allí deberá estar solo y en silencio, solo recibe cada tanto la visita de un personaje que le trae algo de comida. Totalmente desamparado, se debilita física y moralmente.
Una única ventana lo conecta con la calle y por allí ve como el mundo se desmorona.

Fusilamientos, abusos y finalmente la revuelta de polacos que termina siendo un digno suicidio colectivo. El gueto acaba de firmar su sentencia y Wladek entra en pánico. Para entonces corría el año 1943. Visualmente, el gueto es agobiante. La ventana es por el único lugar y a través de los ojos del pianista, que la cámara nos da indicios de lo que pasa. A veces las imágenes son inconexas, pero absolutamente todo gira alrededor la muerte. La fotografía acompaña cada secuencia dotándolas de una textura que conmueve.
Los nazis aplastan el levantamiento polaco. El espectador se siente tan a la intemperie como el protagonista cuando su departament-escondite, es destruido por el fuego de un tanque alemán.
La película dibuja este deterioro con artesanía profesional, lugares, prisioneros, opresores, días y noches, son pinceladas exquisitas de ese pasado que en representacion de la miseria humana expone el macabro rostro de la muerte.

Adrien Body construye un Wladek física y emocionalmente creíble, sobre todo en sus procesos de deterioro. Su rostro retrata constantemente incredulidad y miedo. Un deterioro tan profundo que por momentos irrita la vista.
La guerra es el lugar donde la civilización olvida lo principios que la coloca en la sima del desarrollo de la vida. Un vacio profundo se instala en el espectador, nada justifica lo que vemos.Body realiza una actuación magistral, es emocional, física y artesanal, dentro de una ambientación situacional cerca de la perfección. Todo un despojo de lo que alguna vez fue.
Wladek logra sobrevivir y se entrega a los rusos. Convertido en un ser vulnerable, pero todavía con vida, deambulando entre las ruinas de una ciudad destruida, Su rostro ya no quiere ver mas, solo algún final que lo aleje de allí para siempre. Wladek es la guerra, la película también.

El Director vivió en su propia carne el holocausto, siendo un niño de 7 años y en esa misma Varsovia a la que sus padres habían vuelto desde París, tres años antes de la invasión Nazi. Vio cómo se llevaban a su padre a Mauthausen y a su madre a Auschwitz, de donde jamás volvieron.
Wilm Hosenfeld
Polanski recupera en su película varios hechos reales, entre ellos el del oficial alemán Wilm Hosenfeld, personaje que deja vivir al pianista a cambio de poder escucharlo tocar melodías que lo alejen temporalmente, de ese infierno moral al que su Fuirer los a metido. Un piano, que sobrevive a las ruinas provoca un destello de las manos del artista. Frente a un representante del demonio, construyen una escena, que es la muestra mas acabada de un poder que se impone y una derrota que pide clemencia.

Hosenfeld dio albergue a judíos que se estaban escapando de la persecución nazi y ha sido reconocido de manera póstuma como por el Museo Yad Vashem.
Las imágenes ambientadas nos golpean en la cara. El mundo está mudo de palabras, pero vivo en sonidos de cañones o disparos de metralla. Una atmósfera apocalíptica se dibuja entre ruinas y escombros, sean estos materiales y morales. No hay una justificación racional que nos consuele.La atmósfera de la película tiene una densidad aplastante, construida artísticamente en cada detalle y por sobre todo, en cada actuación.

"Oscars"
El Pianista fue nominada para seis Oscar, llevándose tres de ellos: por su guión adaptado, por el trabajo actoral de Adrien Brody, y por la fantástica dirección de Román Polanski.
Body realiza una actuación magistral, es emocional, física y artesanal, dentro de una ambientación situacional cerca de la perfección. Todo un despjo de lo que alguna vez fue.




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