Gastón Cocchiarale: Actor, profe, obrero del arte 

¿Dónde naciste y como fueron esos primeros años actuando?

Nací en Ramos Mejía en 1992, me crie allí hasta mis 21 años. Mi formación actoral comenzó con talleres de teatro en el colegio Don Bosco, fuera del horario de clases. En ese momento tendría 13, 14 años, luego pasé a estudiar en el Centro Cultural Ramos Mejía, luego con esteban Megino. Posteriormente me fui a capital con Lito Cruz y posteriormente con Alesso. Allí tuve lo que siento fue el grueso de mi formación, con herramientas que hasta el día de hoy me acompañan.

¿Porqué crees que te dedicaste a esto?

No sé si hay una razón concreta, yo jugaba mucho en mi casa sólo. Mis viejos laburaban todo el día eramos de clase media-baja y con pocos recursos para pensar en juguetes o aparatos tecnológicos. Recuerdo mucho un espejo de una cómoda gigante donde imitaba personajes que veía en la tele. Cuando me enteré que eso era un oficio y que de alguna manera se podía vivir de eso, entendí que quizás iba por ahí mi vocación.

¿Tenés algún recuerdo de una obra/peli que te haya marcado para decidir este camino?

Tengo un recuerdo de ver a escondidas de mi vieja “Corazón Valiente” de Mel Gibson. Ella no quería que la vea por ser bélica, violenta y sanguinaria pero también encerraba una historia de amor y de liberación de Escocia frente Inglaterra y era un peliculón. Me acuerdo que cuando la vi me conmovió profundamente, la actuación de Mel Gibson me flasheo. Recuerdo mucho la escena de la tortura, yo no tendría más de 7,8 años y dije: FA! Yo quiero hacer esto. Posteriormente comencé a interesarme más en teatro y pelis y siguieron un sinfín de pelis que cultivaron el deseo de ser actor

¿Qué recordás de tus primeros laburos de actor?

Mis primeros trabajos tuvieron que ver con teatro independiente. En ese sentido siempre me moví mucho y produje y actué algunas obras. Compraba o pedía derechos, me juntaba a guionar con un grupo de improvisación, mi profesor de aquel momento me convocó para una obra en el cultural San Martín. Eso me dio muchísima confianza y mucha hambre. Simbólicamente operó a favor para empujarme y para pensar verdaderamente vivir de esto. Al margen de estos trabajos también trabajé en una fiambrería, de mozo, en una librería y lo que sea para poder bancar mis gastos y poder ser actor sin pedirle dinero a mis viejos. Por suerte durante mi adolescencia y juventud pude vivir sin pedirle dinero a ellos. También por fuera del teatro independiente hacía el mango con publicidades diversas. Tuve ciertas rachas que me permitieron tener una continuidad de dinero buenísima mientras seguía ensayando, formándome y estudiando.

Luego llegó mi primer trabajo audiovisual grande que fue “El Clan” de Pablo Trapero, basada en la infame historia de los Puccio durante los años 80, es un caso emblemático de la criminología argentina. Fue una experiencia extraordinaria, arrancar jugando en primera con Franccella, Trapero y tanta gente talentosa. El rol para uno de sus hijos era mío y cuando estaba en el rodaje no podía creer toda esa gente trabajando. No había tenido bolos, participaciones pequeñas o puntos inferiores antes de esta producción entonces fue medio de 0 a 100. Fue un aprendizaje hermoso, emotivo y generó mucha expansión en mí. Luego de eso llegó “Permitidos” con Piroyansky y Lali Espósito. Posterior a eso la verdad es que por suerte el trabajo no mermó, con altibajos, pero en general todos los años trabajé. Fue una gran puerta de entrada, a “El Clan” le fue muy bien y me sirvió como pantalla para ser visto: No solo por el público sino también por quienes mueven la industria.

Contanos el origen y el presente de tu escuela de teatro

El origen creo que fue la inquietud de probarme en un espacio teatral que no sea la actuación o la dirección. Siempre admiré a mis docentes, a mi vieja que era maestra de primaria, el vinculo y la transferencia que se genera de un alumno al docente y viceversa. Fue en un momento donde estaba con un bache en la actuación y la verdad que fue increíble. Arranqué con seminarios para ver si me gustaba y posteriormente clases anuales. Arranqué con 10,12 alumnos y hoy en día entre las clases y los seminarios de actuación frente a cámara tengo 250 alumnos. Afortunadamente no doy clases yo solo, las da también Juli De Moura, quien arrancó como asistente y hoy es profesora. Trabajamos codo a codo y con mucha comunicación. Entre los dos hacemos un trabajo muy fino del proceso de cada alumno y de cada curso. También esta Tea como asistente, Maru Blanco quien dirige los seminarios de actuación frente a cámara y quien además de ser mi novia, es actriz y directora de cine. Las clases de teatro se dan en el Patio de Actores y las de actuación frente a cámara en la castingera Saigón.

Es una experiencia hermosa acompañar a actores y actrices en sus inicos y que vayan encontrando su estética, su poética y su yo actor. Le dedico muchísimo tiempo de mi vida a esto y la verdad que es muy regocijante que empiecen a autogestionarse, a producir, a trabajar en alguna peli o serie. Que ganen herramientas para seguir su camino me parece la forma más superadora de la docencia.

Todo esto generó la posibilidad de comenzar a crear mi propio teatro. En este momento en pleno Guardia Vieja y Bulnes estamos con mi ex alumno y socio Jorge García levantando una sala de teatro que, si todo sale bien, abrirá sus puertas en marzo del 2026.

Estreno de nieve roja, como fue ese rodaje? Cuando sucedio? Donde? Que bonito elenco!

Fue un rodaje muy bonito y desafiante, no todos los días te toca actuar algo del tenor del thriller psicológico y de la ciencia ficción. Creo que en nuestro hermoso cine argentino estos géneros o estilos son poco abundantes, quizás aquí se estila más el tono costumbrista, el drama, la comedia. Fue muy interesante correrse de ese lugar común y trabajar con otras herramientas.

Grabamos durante dos meses en los estudios Cacodelphia, donde se grabó también buena parte del Eternauta. Allí recrearon la base donde transcurre la historia y las escenas de exterior con esa tormenta de nieve implacable fueron recreadas con estas pantallas gigantes. Fue muy enriquecedor trabajar con compañeros tan diversos, algunos mas de la tira, otros de la tele, otros del cine más indie e independiente. Creo que genero una mixtura muy hermosa y un tono en común logrado. Celebro también la apuesta de la plataforma Flow a crear este tipo de contenidos inusuales en nuestro mundo audiovisual argentino. Es cierto que el Eternauta rompió un poco con eso, pero la diferencia presupuestaria entre estas series, es notable, je. Creo que, así como nosotros debimos adaptarnos y buscar nuevas formas para un género que nos es atípico, lo mismo debe hacer el público nacional, acostumbrarnos a saber que podermos crear y consumir historias de esta índole me parece muy interesante

¿Cómo ves el cine nacional actualmente? ¿Tenés algún proyecto en el horizonte?

Creo que actualmente nuestro presente es muy sombrío por las políticas implementadas recientemente. Es un momento de mucha fragilidad y muy triste. Es cierto que este desgaste venía de algún tiempo a esta parte. Lo cierto es que las políticas actuales no suman sino mas bien que destruyen. No comparto lo hecho con el INCAA, con el INT. Luego podemos discutir las formas los comos y a quien están dirigidos esos subsidios o apoyos. Creo que democratizan nuestra cultura y sino ocurre lo que está pasando ahora: Filma solo quien puede pagarlo y así perdemos diversidad, curiosidad, exploración y diversidad de voces.

Me parece genial que existan las plataformas extranjeras que produzcan aca, que den trabajo y hagan girar la industria, pero es muy necesaria la presencia de un Estado que nos permita reflexionar sobre nuestras propias historias y poder narrarnos sin la tutela o el apoyo de estas empresas extranjeras. Lo mejor sería que todo abunde y que ambas cosas coexistan.

Con respecto a lo venidero me queda terminar el año haciendo teatro, tal como lo arranque. Comencé con “Empieza con D” escrita y dirigida por Campanella y protagonizada por Eduardo Blanco, Fernanda Metilli y Yo. Comenzamos en enero y terminaremos fin de año para retomar nuevamente en enero haciendo temporada de verano. Seguirá la obra del teatro, las clases y posiblemente en el primer tercio del año filme la segunda temporada de “Nada”, la serie de Cohn y Duprat y se llamará “Todo”.

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